El agua es uno de los elementos más importantes para la vida, pero muchas veces se da por sentado que toda el agua que llega a los hogares es segura para consumir. En una entrevista con el programa Mañanas de Ciudad de Ciudad FM, la bromatóloga de la Municipalidad de Junín, Lorena Colonia, explicó cuáles son las características que debe tener el agua potable, los riesgos de una mala conservación y los controles que se realizan para garantizar su calidad.

Durante la charla, Colonia destacó que el agua destinada al consumo humano debe ser potable y segura, es decir, no debe representar un riesgo para la salud ni convertirse en un vehículo de transmisión de enfermedades.

Según explicó, el agua debe reunir ciertas características básicas como ser incolora, insípida e inodora, pero además debe cumplir con parámetros físicos, químicos y microbiológicos establecidos por el Código Alimentario Argentino.

«El agua tiene que ser potable para que puedas consumirla o utilizarla en la manipulación de alimentos sin que cause una enfermedad», señaló.

La especialista indicó que uno de los aspectos más importantes es la cloración, ya que el cloro permite eliminar microorganismos que podrían generar problemas sanitarios. Sin embargo, aclaró que existen numerosos parámetros que deben analizarse para determinar si el agua es apta para el consumo.

En ese sentido, remarcó la importancia de realizar análisis periódicos, especialmente cuando se trata de agua proveniente de pozos particulares.

«El agua tiene que ser inocua. Eso significa que no debe producir ningún daño cuando la consumimos», explicó.

Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue el estado de los tanques domiciliarios. Colonia afirmó que muchas veces las personas confían plenamente en el agua almacenada sin considerar que los tanques requieren mantenimiento permanente.

«El agua del tanque no está sugerida para consumir», advirtió.

La bromatóloga explicó que el agua almacenada puede permanecer varios días estancada y perder condiciones óptimas de calidad. Además, señaló que es fundamental verificar periódicamente el estado de las tapas y realizar tareas de limpieza y desinfección al menos dos veces por año.

«Nos hemos encontrado con tanques sin tapa. Ahí entra de todo y después esa misma agua es la que consume la familia», indicó.

Respecto a los hogares que utilizan pozos particulares, recomendó realizar análisis microbiológicos y, cuando sea posible, incorporar sistemas de cloración para reducir riesgos sanitarios.

También aclaró que hervir el agua es una medida efectiva para eliminar riesgos microbiológicos, aunque no resuelve problemas vinculados a contaminantes químicos o metales pesados.

«Si el problema es microbiológico, hervir el agua elimina los riesgos de contaminación», explicó.

Durante la entrevista también se refirió a la diferencia entre agua mineral, agua mineralizada y agua envasada, una distinción que muchas veces pasa desapercibida para los consumidores.

Según detalló, el agua mineral proviene de fuentes naturales y posee características propias de origen, mientras que gran parte del agua comercializada en bidones corresponde a agua envasada que ha sido sometida a tratamientos específicos antes de llegar al consumidor.

Además, alertó sobre la necesidad de controlar la higiene de los dispensers utilizados para distribuir este tipo de agua.

«El agua puede venir en buenas condiciones, pero también hay que prestar atención a dónde se almacena y cómo se mantiene el dispenser», sostuvo.

Uno de los conceptos que más llamó la atención fue la aclaración sobre el lavado y la higiene.

«El agua sola no lava, el agua enjuaga», afirmó.

Según explicó, para eliminar suciedad y microorganismos es necesario utilizar jabón, detergentes o desinfectantes según corresponda, ya que el agua por sí sola no tiene capacidad desinfectante.

En otro tramo de la entrevista, Colonia destacó el trabajo que realiza Bromatología de Junín mediante controles permanentes en perforaciones, establecimientos educativos y distintos puntos del departamento.

La funcionaria explicó que se realizan análisis de agua en escuelas de todos los niveles educativos al inicio del ciclo lectivo y nuevamente a mitad de año, con el objetivo de garantizar la seguridad de toda la comunidad educativa.

Finalmente, recordó que el laboratorio municipal continúa realizando análisis de triquinosis para quienes realizan carneos familiares durante la temporada invernal, un servicio que se encuentra disponible para vecinos de toda la Zona Este.

La entrevista dejó una conclusión clara: la calidad del agua no debe darse por sentada. Los controles, el mantenimiento de tanques, los análisis periódicos y las buenas prácticas de higiene son herramientas fundamentales para prevenir enfermedades y proteger la salud de toda la comunidad.

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