La lactancia materna no depende únicamente de la madre: necesita información confiable, acompañamiento profesional y una red familiar y laboral que ayude a sostenerla. En la Semana Mundial de la Lactancia Materna, las nutricionistas Agustina Bustos y Flavia Rini explicaron sus beneficios, derribaron mitos y remarcaron la importancia de pedir ayuda ante las primeras dificultades.
La Semana Mundial de la Lactancia Materna se conmemora cada año del 1 al 7 de agosto. La fecha promueve acciones desde universidades, hospitales, centros de salud y medios de comunicación para acercar información a las familias y fortalecer las condiciones necesarias para amamantar.
Bustos y Rini participaron de una entrevista con Carina Coria en el programa Mañanas de Ciudad, por Ciudad FM 90.5. La conversación abordó los beneficios de la leche materna, su evolución durante el crecimiento del bebé, las necesidades nutricionales de la madre, la vuelta al trabajo y la importancia de contar con una red de contención.
Agustina Bustos explicó que la leche materna es considerada el alimento más completo durante los primeros meses porque posee características que no pueden reproducirse de la misma manera mediante procesos industriales.
“La leche materna es un alimento vivo y ninguna industria la puede sintetizar de la misma manera”, afirmó.
Entre sus componentes destacó la presencia de anticuerpos que la madre transmite al bebé durante cada toma. Según señaló, estos factores contribuyen a protegerlo frente a diferentes infecciones, entre ellas las respiratorias.
La lactancia también favorece el vínculo entre la madre y su hijo. Durante la entrevista se destacó que ese contacto puede aportar bienestar emocional y acompañar a la mujer durante el período posterior al parto.
En cuanto a su duración, Bustos explicó que se recomienda mantener la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses. A partir de ese momento comienza la incorporación progresiva de otros alimentos, debido a que el bebé necesita sumar nuevos nutrientes.
La nutricionista indicó que lo ideal es poder sostenerla hasta los dos años, aunque aclaró que no existe una fecha idéntica para todas las familias. La continuidad depende de la madre, el bebé y las circunstancias particulares de cada proceso.
También respondió a uno de los interrogantes más frecuentes: si la leche pierde calidad con el paso del tiempo.
“La leche no se vuelve de menor calidad, sino que cambia de acuerdo con las necesidades del bebé”, explicó.
Durante los primeros días se produce el calostro, caracterizado por su contenido de anticuerpos y factores inmunológicos. Posteriormente, la composición de la leche se modifica y aporta proteínas, grasas y otros nutrientes vinculados con las distintas etapas del desarrollo.
Bustos aclaró que, durante los primeros seis meses de lactancia exclusiva, no es necesario ofrecer agua al bebé, debido a que la propia leche aporta la hidratación que necesita.
Otro de los temas abordados fue la preocupación de algunas madres que consideran que su leche es demasiado líquida, que no alimenta o que no logra satisfacer al bebé.
La profesional afirmó que la apariencia de la leche no determina su valor nutricional y señaló que expresiones como “mi leche no llena” o “mi leche es aguada” forman parte de mitos que pueden generar angustia y afectar la confianza de la madre.
Sí pueden existir dificultades relacionadas con la producción. Entre las posibles causas mencionó un agarre inadecuado del bebé y factores vinculados con el estrés posterior al parto. Frente a estos problemas, recomendó buscar acompañamiento especializado.
La producción se encuentra estimulada por la succión. Por eso, una dificultad en el agarre puede interferir en el proceso y provocar dolor, lesiones o una menor estimulación.
Bustos remarcó que estos inconvenientes no deberían ser interpretados como un fracaso personal. Con orientación profesional y una red de contención, muchas dificultades pueden ser atendidas a tiempo.
La entrevista puso especial énfasis en la responsabilidad compartida. La lactancia suele ser presentada como una tarea exclusiva de la madre, pero su continuidad también depende del acompañamiento cotidiano de la pareja, la familia, los amigos y los espacios de trabajo.
“La red de apoyo es lo que hará que la lactancia sea más duradera y sostenible en el tiempo”, sostuvo.
Ese acompañamiento no se limita a estar presente durante una toma. También implica ayudar con las tareas domésticas, preparar comida, cuidar al bebé mientras la madre descansa y evitar que afronte sola las exigencias del posparto.
“No es solamente preguntar cuándo se puede ir a ver al bebé, sino cuándo se puede llevar una vianda, ordenar la casa o cuidarlo un rato para que la madre descanse”, ejemplificó.
La alimentación de la mujer durante esta etapa fue otro de los ejes centrales. Bustos explicó que la lactancia incrementa los requerimientos calóricos y proteicos, por lo que puede ser necesario incorporar una o dos colaciones y asegurar la presencia de alimentos que aporten proteínas.
Entre los ejemplos mencionó leche, huevos y queso. El objetivo es que la madre pueda mantener sus reservas nutricionales y afrontar el mayor gasto energético de esta etapa.
La nutricionista señaló que, en términos generales, la lactancia no debería ser considerada una etapa para realizar restricciones alimentarias sin indicación profesional. Una alimentación insuficiente podría aumentar la fatiga, el cansancio y el riesgo de pérdida de masa muscular.
La vuelta al trabajo representa uno de los momentos más difíciles para muchas familias. Las profesionales consideraron necesario que los lugares de trabajo cuenten con espacios amigables para la lactancia, donde las madres puedan extraerse leche y conservarla de manera adecuada.
Respecto del almacenamiento, recomendaron utilizar recipientes limpios, mantener la leche refrigerada y colocar un rótulo con la fecha de extracción. El modo y el tiempo de conservación requieren una organización cuidadosa para proteger el alimento.
La leche extraída también puede utilizarse posteriormente durante la alimentación complementaria, incluso como ingrediente en algunas preparaciones adaptadas para el bebé.
Al cerrar el bloque dedicado a la Semana Mundial de la Lactancia Materna, Agustina Bustos insistió en que ninguna madre debería atravesar las dificultades en soledad.
“La mamá tiene un montón de personas que pueden ayudarla si aparece algún inconveniente”, expresó.
La profesional recomendó pedir orientación rápidamente ante problemas de agarre, dolor, lesiones o dudas sobre la producción. Una intervención temprana puede evitar que la dificultad se profundice y termine interrumpiendo una lactancia que la madre desea sostener.
La entrevista también incluyó información sobre la propuesta educativa de la Universidad Juan Agustín Maza en el Centro Universitario del Este. Flavia Rini, licenciada en Nutrición y coordinadora de Extensión Universitaria, explicó que la institución ofrece las carreras completas de Nutrición, Kinesiología y Educación Física.
La posibilidad de comenzar y finalizar las carreras en la Zona Este reduce los tiempos y costos de traslado hacia el Gran Mendoza. Para Rini, esta cercanía representa una oportunidad concreta para estudiantes de diferentes departamentos.
La licenciatura en Kinesiología y Fisioterapia tiene una duración de cuatro años. En Educación Física, los estudiantes pueden obtener el título de técnico deportivo a los dos años, continuar con el profesorado y posteriormente acceder al ciclo de licenciatura, que actualmente se cursa de manera virtual.
La institución también se encuentra difundiendo una nueva Tecnicatura en Recursos Humanos con una duración de dos años. Las inscripciones están abiertas y las personas interesadas podrán recibir información sobre aranceles y planes de estudio.
La propuesta académica será presentada durante la oferta educativa programada para el 28 de agosto. Las escuelas, estudiantes y familias podrán acercarse a los puestos informativos, realizar consultas e iniciar la preinscripción.
Rini explicó que una de las preguntas más frecuentes es qué tareas puede desarrollar un nutricionista. Aclaró que su campo laboral no se limita al consultorio ni a la elaboración de planes para bajar o aumentar de peso, sino que comprende múltiples ámbitos profesionales.
Finalmente, la coordinadora anunció una campaña solidaria impulsada por el voluntariado de la universidad. Estudiantes y docentes se encuentran recolectando leche para entregar durante agosto a merenderos de la Zona Este. La información para colaborar se difunde a través de las redes sociales de la sede universitaria.
La entrevista completa con Agustina Bustos y Flavia Rini puede verse en las plataformas digitales de Ciudad FM.


