La microbiota intestinal se ha convertido en uno de los temas más estudiados por la ciencia moderna debido a su influencia directa sobre la salud física, emocional e inmunológica. Según explicó la licenciada en Nutrición Pilar Morales, mantener una microbiota equilibrada puede impactar positivamente en la prevención de enfermedades, la salud mental y la calidad de vida.

Durante una nueva columna en el programa Mañanas de Ciudad de Ciudad FM 90.5, la profesional abordó el funcionamiento de la microbiota intestinal, los factores que la alteran y las herramientas nutricionales que ayudan a fortalecerla.

Morales explicó que la microbiota está compuesta por un conjunto de virus, hongos, parásitos y bacterias presentes en el organismo, especialmente en el intestino. Allí se desarrolla una intensa actividad biológica que influye sobre múltiples funciones corporales.

“La microbiota ha cobrado mucha relevancia porque cada vez hay más estudios que avalan que un intestino sano tiene mucha interferencia en el desarrollo o no de determinadas patologías”, señaló.

Uno de los conceptos que más llamó la atención durante la entrevista fue la estrecha relación entre intestino y cerebro. Según indicó la nutricionista, gran parte de la serotonina, un neurotransmisor fundamental para el bienestar emocional, se produce en el intestino.

“Mientras mayor producción de determinados neurotransmisores exista, mejor calidad de vida tendrá la persona”, afirmó.

La especialista explicó que una microbiota saludable puede contribuir a disminuir riesgos asociados a enfermedades neurodegenerativas, trastornos emocionales y problemas vinculados a la salud mental.

Además, remarcó que no todas las personas tienen la misma microbiota. Factores como el tipo de parto, la alimentación durante los primeros años de vida, los hábitos actuales, el ejercicio físico y la composición corporal influyen en la formación de ese ecosistema interno.

“La microbiota es muy individual y depende de cómo se alimenta cada persona a lo largo de la vida”, sostuvo.

Entre las principales funciones de una microbiota equilibrada destacó el fortalecimiento del sistema inmunológico, la mejora de la salud digestiva, el cuidado de la piel y el impacto positivo sobre el estado emocional.

La nutricionista también explicó cómo reconocer posibles alteraciones intestinales. Inflamación frecuente, distensión abdominal, gases recurrentes, cansancio, fatiga y cambios de ánimo pueden ser señales de desequilibrios que deben ser evaluados por profesionales de la salud.

“No hay que hacer autodiagnósticos. Siempre es importante trabajar junto al médico y al nutricionista”, aclaró.

En cuanto a la alimentación, Morales destacó la importancia de incorporar una amplia variedad de frutas, verduras, semillas, legumbres y frutos secos. Según comentó, algunos estudios sugieren que consumir hasta treinta tipos diferentes de alimentos de origen vegetal por semana favorece una microbiota más diversa y saludable.

También recomendó sumar alimentos fermentados como yogur, kéfir, kombucha, pan de masa madre, chucrut y kimchi.

“Todos los días deberíamos incluir algún alimento fermentado porque tienen un impacto muy positivo sobre nuestra microbiota”, indicó.

Durante la charla también explicó la diferencia entre probióticos y prebióticos. Mientras los probióticos son microorganismos beneficiosos para el organismo, los prebióticos funcionan como alimento para esos microorganismos, favoreciendo su crecimiento y actividad.

Por otro lado, advirtió sobre los efectos negativos del consumo excesivo de azúcares y alimentos ultraprocesados.

“Los ultraprocesados alteran la microbiota y favorecen procesos inflamatorios”, señaló.

Asimismo, destacó la estrecha relación entre alimentación y salud mental. Explicó que muchas personas que atraviesan situaciones de ansiedad o depresión tienden a consumir alimentos altamente procesados en busca de placer inmediato, generando un círculo que puede profundizar el problema.

“La alimentación tiene un impacto directo sobre el estado emocional”, afirmó.

Hacia el final de la entrevista, Morales dejó un mensaje claro para quienes buscan mejorar su bienestar general: incorporar alimentos reales, aumentar el consumo de vegetales, realizar actividad física y sostener hábitos saludables en el tiempo.

“Nunca es tarde para optimizar la calidad de vida”, expresó.

La especialista aseguró que pequeños cambios sostenidos pueden generar mejoras significativas en la salud, el estado de ánimo, la energía diaria y la prevención de enfermedades.

La entrevista completa puede verse a través de las plataformas digitales de Ciudad FM 90.5.

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