El Mundial de fútbol puede durar apenas unas semanas, pero para muchas familias representa mucho más que una competencia deportiva. En una nueva entrega del segmento La Palabra No Se Mancha, emitido en el programa Antes de Ver el Sol de Ciudad FM 90.5, Hugo Fernando Videla compartió una profunda reflexión sobre los vínculos entre padres e hijos, la memoria familiar y el papel que juega el fútbol como lenguaje emocional entre generaciones.
Aprovechando el clima mundialista y la cercanía del Día del Padre, Videla construyó una columna cargada de sensibilidad y recuerdos, en la que destacó cómo cada Copa del Mundo provoca algo especial en millones de personas.
Según expresó durante la emisión, cada cuatro años ocurre una especie de pausa emocional en medio de las preocupaciones cotidianas. Las cuentas por pagar, el trabajo y las responsabilidades continúan, pero durante un mes aparece «un pequeño oasis en medio del caos».
En ese contexto, el columnista sostuvo que los mundiales tienen la capacidad de despertar emociones profundas, especialmente en quienes crecieron acompañando a la Selección Argentina a través de distintas generaciones.
«No importa si tienen cuarenta, cincuenta, sesenta o setenta años. Algo se les enciende adentro», señaló durante su relato al describir cómo muchos padres vuelven a conectarse con recuerdos de infancia cada vez que comienza una Copa del Mundo.
La columna también puso el foco en las historias familiares que reaparecen alrededor de cada partido. Los relatos sobre Mario Kempes, Diego Maradona o los equipos históricos vuelven a ocupar conversaciones familiares que se repiten cada cuatro años, pero que conservan intacta su carga emocional.
«Entendemos que no nos están hablando solamente de fútbol, están hablando de ellos, de cuando eran chicos, de cuando se sentaban junto a sus propios padres frente al televisor», expresó Videla.
Para el periodista, el Mundial funciona además como una puerta hacia la memoria. Muchos padres vuelven simbólicamente a encontrarse con sus propios viejos, recordando partidos, festejos y momentos compartidos que quedaron grabados para siempre.
Uno de los conceptos más destacados de la columna fue la relación entre el fútbol y las emociones masculinas. Videla planteó que muchos hombres crecieron en contextos donde demostrar afecto no era sencillo, pero que el deporte muchas veces actúa como una herramienta para expresar sentimientos que habitualmente permanecen guardados.
«Hay hombres que tienen dificultades para demostrar cariño porque fueron educados para aguantar, para callar y para seguir adelante», reflexionó.
Sin embargo, explicó que durante un Mundial esas barreras suelen caer. Un penal, un gol o una victoria pueden generar abrazos, lágrimas y demostraciones de afecto que pocas veces aparecen en otros ámbitos de la vida cotidiana.
«El amor no siempre se dice, a veces simplemente se comparte», afirmó en uno de los pasajes más emotivos de su intervención.
La conversación posterior permitió conocer también aspectos personales de la relación de Videla con su padre. Recordó que, aunque ambos eran poco demostrativos con los afectos, el fútbol siempre fue un espacio de encuentro.
Según relató, su padre jamás faltaba a los partidos que disputaba como arquero de Andrade y lo acompañaba permanentemente desde afuera de la cancha.
«No faltaba nunca. Si atajaba bien venía, me abrazaba y me decía la verdad te pasaste. También me retaba cuando las cosas no salían bien», recordó entre sonrisas.
Para el conductor, esas experiencias confirman que el deporte muchas veces se transforma en una excusa para acercarse, compartir tiempo y expresar sentimientos que de otra manera resultarían difíciles de manifestar.
Durante el cierre de la entrevista, Videla destacó que los mundiales también generan una energía especial en la sociedad. Más allá de las diferencias cotidianas, señaló que durante esos días gran parte de la población comparte una misma ilusión y una conversación común.
Asimismo, lamentó que existan sectores que busquen polémicas incluso en los triunfos deportivos, cuando el espíritu del Mundial debería estar orientado al disfrute colectivo.
«La gente se olvida por un momento de preocupaciones realmente importantes. El fútbol tiene algo que te transporta y hasta te cambia el ánimo», sostuvo.
Con una mirada humana y cercana, la columna volvió a demostrar por qué La Palabra No Se Mancha se ha convertido en uno de los espacios más valorados de Antes de Ver el Sol. En esta oportunidad, el Mundial fue apenas el punto de partida para hablar de memoria, familia, afectos y de esos abrazos que, muchas veces, dicen mucho más que cualquier palabra.
La entrevista completa puede verse y escucharse a través de las plataformas digitales de Ciudad FM.








































