Infraestructura Escolar informó que se intensificaron reparaciones de techos, canaletas y patios, con un protocolo por niveles de emergencia, más empresas disponibles y un esquema de virtualidad para sostener las clases si algún edificio queda temporalmente fuera de servicio.
El Gobierno de Mendoza reforzó las tareas de mantenimiento e intervención en edificios escolares ante la posibilidad de eventos climáticos más intensos asociados al fenómeno de El Niño. Carlos Daparo, funcionario de Infraestructura Escolar, explicó en Antes de Ver el Sol que actualmente hay trabajos simultáneos en más de 350 escuelas de la provincia.
Según detalló, las intervenciones incluyen reparaciones de techos, canaletas, patios y otros puntos considerados sensibles frente a lluvias intensas. Daparo aclaró que el comportamiento del fenómeno es dinámico y que ninguna previsión permite anticipar con exactitud el impacto que tendrá en cada zona, por lo que el objetivo es llegar con capacidad de respuesta y protocolos definidos.
Uno de los ejes es un sistema de actuación por niveles. Las incidencias se clasifican con colores y los tiempos de respuesta dependen de la gravedad. En los casos amarillos, que no implican una urgencia crítica, la inspección puede realizarse dentro de las 72 horas. Las situaciones rojas, vinculadas por ejemplo con gas, electricidad o problemas estructurales, activan una respuesta prioritaria y el personal puede estar inspeccionando dentro de las primeras 12 horas.
Daparo sostuvo que la provincia cuenta con presupuesto y contrataciones para atender emergencias. Durante la entrevista mencionó licitaciones por más de 65 mil millones de pesos destinadas a infraestructura escolar y señaló que habrá más de 30 empresas distribuidas en grupos de establecimientos. Mendoza tiene aproximadamente 1.500 edificios escolares, organizados en conjuntos para facilitar la atención territorial.
El funcionario fue cuidadoso al marcar los límites de esa capacidad. Señaló que es posible responder sin inconvenientes ante problemas simultáneos en decenas de escuelas, pero reconoció que un evento extraordinario que afectara al mismo tiempo una porción muy grande de los 1.500 edificios representaría un escenario mucho más complejo.
El protocolo no se limita al estado físico de las escuelas. También contempla accesibilidad, rutas y caminos, una cuestión especialmente sensible para establecimientos rurales. Daparo recordó que una escuela puede encontrarse en condiciones pero quedar temporalmente aislada si el fenómeno afecta el ingreso o la transitabilidad de la zona.
Cuando los estudiantes ya se encuentran dentro del establecimiento y comienza una situación meteorológica adversa, la indicación es priorizar las zonas seguras, evitar circulación por patios, cerrar puertas y ventanas y no manipular instalaciones eléctricas si existen filtraciones. En esos casos, el retiro debe organizarse una vez que las condiciones lo permitan, evitando una salida desordenada de familias y alumnos durante el evento.
Otro recurso previsto es la virtualidad. Daparo señaló que la DGE fortaleció las herramientas digitales a partir de la experiencia de la pandemia y que, si una escuela debe suspender temporalmente la presencialidad, se puede recurrir a contenidos y seguimiento virtual para sostener la continuidad pedagógica.
Durante la charla también se habló de la Escuela Tolosa, en Rivadavia. El funcionario indicó que continúa una ampliación realizada en conjunto con el municipio y que existe además una licitación para nuevas mejoras. La expectativa expresada en la entrevista es avanzar con esa etapa para que el edificio pueda recibir el ciclo lectivo siguiente en mejores condiciones.
El planteo general de Infraestructura Escolar es prepararse antes del impacto. Más obras, empresas contratadas, protocolos de respuesta y coordinación con Defensa Civil, Seguridad, Ambiente y municipios forman parte del esquema previsto para una temporada en la que el clima puede exigir respuestas rápidas y focalizadas.





































