En una nueva emisión del programa radial Hola Gente, que conducen Oscar “El Turco” Mila, Mariano Godoy y Alejandro Núñez, la psicóloga y licenciada Élida Mussa ofreció una profunda mirada sobre el espectro autista, derribando mitos, explicando síntomas y convocando a la empatía social.
Desde el inicio, Mussa fue categórica: “El autismo no es una enfermedad, es una modalidad de habitar el mundo. Una forma distinta de percibir, sentir y vincularse”. Con una metáfora muy clara, explicó que cada persona habita su psiquismo como una casa. En el caso del autismo, esa casa puede tener menos ventanas, puertas o conexiones entre habitaciones, lo que representa las dificultades en la comunicación y la interacción social.
La especialista detalló que el autismo forma parte de un espectro amplio, donde se presentan distintos grados de autonomía. Señaló que algunas señales de alerta pueden identificarse en los primeros años de vida, como la falta de contacto visual, la ausencia de juego compartido, la literalidad en el lenguaje o las conductas repetitivas. También hizo referencia a la hipersensibilidad sensorial que muchas personas autistas padecen: “Para quienes habitan una casa sin luz ni ventanas, los ruidos, las luces intensas o los sabores pueden ser tremendamente invasivos”.
Consultada por la mejor manera de vincularse con personas con autismo, Mussa recalcó que la sociedad debería adaptarse a las diferencias, en lugar de forzar al otro a encajar en lo que se considera ‘normal’. “La inclusión no es que ellos se adapten a nosotros, sino que nosotros aprendamos a convivir con las diferencias”, afirmó con énfasis.
Durante la entrevista, también se abordó la sobrediagnosticación de trastornos como el déficit de atención, vinculándolo con la vida moderna hiperestimulada por pantallas y la falta de espera o pausas. Mussa remarcó que el diagnóstico temprano y el trabajo interdisciplinario —con psicólogos, fonoaudiólogos, psicopedagogos, neurólogos y psiquiatras— son clave para acompañar el desarrollo de las personas con espectro autista.
En un momento íntimo del diálogo, Alejandro Núñez compartió que se sentía identificado con algunos rasgos mencionados. Mussa, con claridad, explicó que todos tenemos estructuras diferentes y que lo importante es analizar caso por caso, sin apresuramientos ni etiquetas innecesarias.
Finalmente, la licenciada enfatizó que el autismo no tiene cura porque no es una enfermedad, y que como sociedad debemos abandonar la idea de “lo normal” para construir una mirada más inclusiva, amorosa y comprensiva hacia la neurodivergencia.
“Cuando comprendemos que cada uno habita su casa psíquica de una manera diferente, empezamos a dejar de exigir uniformidad y comenzamos a valorar la diferencia”, concluyó.










































