La estilista Micaela “Mica” Sosa explicó por qué el diseño de cejas debe respetar las facciones, los gestos y la identidad de cada persona. Además, habló sobre autoestima, tendencias estéticas, cuidados saludables y la nueva etapa de Casa Aura Espacio.
Las cejas pueden modificar la expresión, la mirada y la imagen que una persona transmite, pero no existe un único diseño que favorezca a todos los rostros. Esa fue una de las principales definiciones de Micaela “Mica” Sosa durante su participación en JAPALETA, el programa conducido por Facundo Ruffolo, Mailén Lucero y Jimena Segura en Ciudad FM 90.5.
Con 25 años y seis de experiencia dentro del mundo de la estética y el bienestar, Sosa contó que comenzó ofreciendo diferentes servicios, entre ellos extensiones de pestañas y bronceado. Después de tres años de aprendizaje, descubrió que el diseño de cejas era su principal fortaleza y decidió especializarse.
“Me di cuenta de que era muy buena haciendo cejas, lo disfrutaba y la gente me elegía por eso”, relató.
A partir de ese momento, concentró su formación y trabajo en el estilismo de cejas, aunque mantuvo al bronceado entre sus servicios más destacados. Con el paso de los años, logró construir una amplia clientela en Rivadavia y consolidar una metodología basada en respetar el diseño natural.
“Las cejas no son las mismas para todas las caras”, afirmó.
La especialista sostuvo que cada rostro posee facciones, expresiones y proporciones diferentes. Por eso, antes de realizar un cambio, analiza la forma que la persona ya tiene y explica las ventajas y desventajas del resultado que busca.
Sosa señaló que durante mucho tiempo prevalecieron tendencias que llevaban a utilizar cejas muy finas sin considerar si realmente favorecían al rostro. Actualmente observa una mayor preocupación por conservarlas y cuidarlas, especialmente entre las adolescentes.
Frente a pedidos que podrían generar resultados poco favorecedores, la estilista brinda asesoramiento y propone avanzar gradualmente. Su objetivo es que cada clienta pueda observar los cambios, adaptarse y decidir si quiere continuar.
“Siempre es mejor ir de menos a más. Prefiero que vayamos de a poco y que la persona se vaya sintiendo cómoda”, explicó.
Para Sosa, la estética no debería convertir todos los rostros en una misma imagen ni obligar a seguir cada tendencia difundida en las redes sociales. Consideró que cada persona posee características propias que pueden ser destacadas sin recurrir necesariamente a procedimientos extremos.
“No estoy muy a favor de que sean todas las caras iguales. Cada una tiene sus cosas y se pueden resaltar”, expresó.
Durante la entrevista también reflexionó sobre la influencia de los modelos de belleza instalados en las plataformas digitales. La exposición permanente a determinadas narices, labios, cejas o pestañas puede generar el deseo de imitar resultados que no siempre se adaptan a las facciones particulares.
La estilista reconoció que su trabajo no se limita a modificar la apariencia. Las personas llegan buscando sentirse mejor, cambiar algún aspecto o recuperar seguridad al mirarse. Esa dimensión emocional la llevó a comprender la responsabilidad que existe detrás de cada servicio.
“Trabajo mucho con la autoestima de la gente”, destacó.
En ese proceso, considera fundamental escuchar, explicar las alternativas y evitar transformaciones bruscas. La decisión final pertenece a cada persona, pero el profesional debe ofrecer información clara sobre aquello que puede favorecerla y sobre los resultados difíciles de revertir.
La salud fue otro de los ejes abordados en JAPALETA. Sosa advirtió sobre los procedimientos realizados sin condiciones adecuadas de higiene y sobre los riesgos de recurrir a personas que no cuentan con la preparación correspondiente.
También se refirió al uso excesivo de extensiones de pestañas. Según explicó, colocar demasiado peso sobre una pestaña natural puede debilitar el folículo. La falta de limpieza y mantenimiento también podría afectar el crecimiento del pelo.
La especialista recordó que tanto las pestañas como las cejas cumplen funciones de protección. Las cejas ayudan a evitar que la transpiración llegue directamente a los ojos y también forman parte de la comunicación gestual.
El vínculo que se construye durante cada atención ocupa un lugar importante en su trabajo. Sosa aseguró que muchas clientas aprovechan el encuentro para conversar sobre situaciones personales y remarcó que la escucha activa y la confidencialidad son elementos centrales.
Al mismo tiempo, sostuvo que aprendió a separar las relaciones personales de su actividad profesional. Esa capacidad le permitió mantenerse al margen de conflictos ajenos, cuidar la confianza de quienes asisten y concentrarse en el servicio solicitado.
“Cuando me pongo a trabajar, soy Micaela Sosa, la estilista de cejas”, resumió.
Durante la conversación también describió cómo suele ser la primera experiencia de una persona que nunca se realizó un diseño. Muchas llegan con temor, especialmente porque el trabajo se desarrolla muy cerca del rostro. El asesoramiento previo, la explicación del procedimiento y la posibilidad de observar el diseño antes de comenzar ayudan a reducir esa incomodidad.
Sosa destacó el crecimiento de una generación de adolescentes que aprendió, a través de sus madres, a no depilar excesivamente sus cejas. Muchas mujeres que siguieron la moda de los diseños muy finos intentan ahora evitar que sus hijas repitan esa experiencia.
Los hombres también comenzaron a interesarse por el estilismo. Aunque todavía representan una parte menor de su clientela, varios llegan después de observar los resultados obtenidos por sus parejas. En estos casos, la profesional realiza principalmente diseños destinados a ordenar y lograr mayor simetría sin quitarles naturalidad.
Durante el segmento más distendido del programa, la invitada analizó las cejas de diferentes personalidades públicas y explicó cómo el color, el grosor y la forma pueden endurecer, levantar o modificar visualmente una expresión.
Más allá del juego, la especialista sostuvo que la imagen forma parte de aquello que una persona desea comunicar en una entrevista, una reunión, un evento o cualquier presentación pública.
“No hay segundas oportunidades para una primera impresión”, señaló.
Actualmente, Sosa desarrolla su trabajo en Casa Aura Espacio, un nuevo proyecto que reúne servicios de dermatocosmiatría, manicura, podología, masajes, estilismo de cejas y otras propuestas vinculadas con el bienestar.
Los turnos pueden solicitarse a través de una plataforma digital disponible desde las redes sociales de Casa Aura. El sistema permite consultar servicios, profesionales, precios y horarios disponibles, además de coordinar diferentes atenciones dentro de una misma visita.
Sosa contó que comenzó a utilizar este sistema en 2024 para evitar las demoras generadas por la coordinación mediante WhatsApp. La experiencia resultó práctica tanto para el equipo como para las clientas, que pueden reservar en cualquier momento sin esperar una respuesta.
“Hay que usar la tecnología a favor”, concluyó.
La entrevista completa en JAPALETA combina información, experiencias profesionales y momentos de humor para conocer cómo el cuidado de las cejas puede relacionarse con la identidad, la autoestima, la salud y la primera impresión.

