Manu Ginóbili fue el protagonista de un emotivo homenaje en “La palabra no se mancha”, el segmento del periodista deportivo Hugo Videla en Antes de ver el Sol. El espacio repasó su camino desde Bahía Blanca hasta la cima del básquet mundial y destacó los valores que convirtieron su trayectoria en un ejemplo para varias generaciones.
“De Bahía Blanca al Salón de la Fama del básquet. De los gimnasios sin calefacción a ganar una medalla de oro en los Juegos Olímpicos. De quedar afuera de un seleccionado juvenil a conquistar cuatro anillos de la NBA”. Con esas palabras comenzó el homenaje preparado por Hugo Videla para una nueva edición de “La palabra no se mancha”, emitida por Ciudad FM 90.5.
La columna presentó la historia de Emanuel Ginóbili como una de las grandes expresiones del deporte argentino. No solamente por sus títulos, sino también por haber surgido dentro de una disciplina que, según planteó Videla, ocupa un lugar secundario frente a otras pasiones deportivas del país y se sostiene muchas veces gracias al esfuerzo de clubes, familias, entrenadores, socios e hinchas.
El periodista describió un escenario marcado por instituciones que deben realizar diferentes actividades para subsistir, dirigentes que intentan reunir recursos y entrenadores de divisiones formativas que trabajan principalmente por vocación. También mencionó a las familias que priorizan el pago de una cuota deportiva y acompañan a sus hijos durante todo el proceso.
En ese contexto, consideró extraordinario que un jugador argentino no solamente llegara a competir en la NBA, sino que lograra destacarse, imponer su estilo y construir una carrera reconocida internacionalmente.
“Lo de Manu es el verdadero milagro del deporte argentino”, afirmó Videla.
El homenaje también destacó la identidad con la que Ginóbili atravesó su carrera en Estados Unidos. Para el periodista, el bahiense representó valores profundamente asociados con el deporte argentino: rebeldía, esfuerzo, talento, superación y sentido colectivo.
“Manu fue el más argentino de los argentinos en la NBA”, expresó.
Videla sostuvo que Ginóbili nunca abandonó su forma de entender el juego para encajar dentro del espectáculo estadounidense. Por el contrario, trasladó su interpretación colectiva del básquet a la principal liga del mundo y priorizó siempre el funcionamiento del equipo por encima de las estadísticas individuales.
Ese comportamiento fue señalado como una de las claves de su reconocimiento entre compañeros, rivales, entrenadores y aficionados. El periodista remarcó que el argentino no necesitó ocupar permanentemente el centro de la escena para construir una figura mundial.
“Nunca vendió humo, no necesitó escándalos para hacer noticia”, señaló.
Durante la conversación con Hugo Lombardi en Antes de ver el Sol, Videla también repasó algunos momentos determinantes de la carrera del exjugador. Recordó que dentro de su propia familia existían pocas expectativas sobre sus posibilidades de alcanzar el máximo nivel, debido a que era más bajo y parecía tener menos condiciones que sus hermanos.
Sin embargo, su dedicación modificó aquel pronóstico. Según lo expresado durante el segmento, Ginóbili dejó de lado actividades habituales de la adolescencia para entrenar, mejorar su juego y cuidar su alimentación. Su crecimiento físico, sumado al trabajo constante, le permitió consolidarse en la Liga Nacional, continuar su carrera en Europa y finalmente llegar a la NBA.
“Terminó siendo el mejor jugador de básquet argentino de todos los tiempos”, sostuvo Videla.
Con San Antonio, Ginóbili conquistó cuatro campeonatos de la NBA y formó parte de un equipo inolvidable junto con figuras como Tim Duncan y Tony Parker. El homenaje destacó que existen grandes jugadores que finalizaron sus carreras sin obtener un título en la liga estadounidense, mientras que el argentino logró levantar el trofeo en cuatro oportunidades.
Su historia con la Selección Argentina ocupó otro lugar central. Videla recordó el Mundial de Indianápolis 2002, en el que el equipo nacional estuvo cerca de alcanzar el título, y la posterior consagración en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
El periodista explicó que, excepto para el fútbol, los Juegos Olímpicos representan la competencia más importante para numerosas disciplinas. Por ese motivo, consideró que la medalla dorada obtenida por el equipo conducido por Rubén Magnano significó uno de los puntos más altos del deporte nacional.
Argentina completó aquel ciclo extraordinario con la medalla de bronce en Beijing 2008. Ginóbili compartió esa etapa con jugadores como Luis Scola, Pepe Sánchez, Pablo Prigioni, Walter Herrmann y otros integrantes de la denominada Generación Dorada.
Videla describió aquella coincidencia de talentos como una situación muy difícil de repetir. Los principales referentes de una época tuvieron edades similares, pudieron compartir procesos durante varios años y completaron parte de su formación en importantes ligas europeas.
La columna también planteó una mirada sobre las dificultades estructurales del básquet argentino. Según explicó el periodista, los clubes cuentan con recursos económicos limitados y tienen dificultades para sostener la formación de jugadores de nivel internacional. Además, aquellos que sobresalen suelen emigrar rápidamente en busca de mejores condiciones profesionales.
En ese sentido, Videla recordó que la crisis económica de finales de la década de 1990 y comienzos de los años 2000 impulsó la salida de numerosos jugadores hacia Europa. Esa experiencia internacional terminó fortaleciendo a varios de los integrantes de la generación que luego consiguió los grandes resultados de Indianápolis, Atenas y Beijing.
El homenaje también repasó algunos reconocimientos obtenidos por Ginóbili después de su retiro. Su incorporación al Salón de la Fama del Básquet y el retiro de la camiseta número 20 por parte de San Antonio fueron presentados como distinciones reservadas para muy pocos jugadores.
Videla señaló que la camiseta permanecerá en lo más alto del estadio y que ningún otro jugador de la franquicia podrá utilizar ese número. El gesto representa la dimensión que alcanzó el argentino dentro de una de las organizaciones más importantes del básquet estadounidense.
Durante el segmento también se recordó la admiración que Diego Armando Maradona manifestó públicamente por Ginóbili. Ante las comparaciones con otras figuras del deporte argentino, Videla aclaró que se trata de una discusión subjetiva y prefirió destacar que Manu llevó una disciplina considerada secundaria en el país hasta niveles que parecían impensados.
Su legado, de acuerdo con la columna, permanece en los jóvenes que intentan repetir sus movimientos en canchas de barrio, en las familias que muestran sus partidos a nuevas generaciones y en quienes acompañaron el recorrido de la Selección Argentina durante los años de la Generación Dorada.
“Se puede ser gigante sin ser el más alto, se puede brillar sin buscar el centro del escenario y se puede dejar huella sin pisar cabezas”, resumió Videla.
El homenaje completo a Manu Ginóbili en “La palabra no se mancha” puede verse a través de las plataformas digitales de Ciudad FM.

