La escritora rivadaviense Gladys Santos García visitó Modo Random y compartió una conversación atravesada por la literatura, las experiencias familiares, la fe y la necesidad de transformar momentos difíciles en historias capaces de acompañar a otras personas. Durante la entrevista también habló de sus libros, de su manera de escribir y de un nuevo proyecto basado en historias de vida reales.
“Escribo con el corazón y me dicta el alma”. Con esa frase, Gladys Santos García resumió buena parte de su vínculo con la escritura durante su paso por Modo Random, el espacio cultural conducido por Ale Núñez y Fabián Moreno. La escritora rivadaviense repasó el origen de sus obras, recordó una de las experiencias más difíciles atravesadas por su familia y explicó por qué decidió convertir esos recuerdos en palabras.
Uno de los ejes centrales de la charla fue la historia de su hija Eliana, que dio origen a “Mi pequeña entre la vida y la muerte: 90 días al límite”. Según relató Santos García, durante muchos años llevó consigo los recuerdos de aquel episodio y recién tiempo después pudo trasladarlos al papel.
La autora explicó que volver sobre aquellos acontecimientos significó recuperar detalles que habían quedado profundamente grabados en la memoria familiar. Al reconstruir determinados momentos incluso debió recurrir a otras personas que habían vivido aquella etapa junto a ellos.
“Recordar ese momento fue muy difícil”, reconoció durante la entrevista. También explicó que escribir aquella historia funcionó como una forma de liberar una carga personal y, al mismo tiempo, agradecer el acompañamiento recibido durante uno de los períodos más complejos de su vida.
El hecho ocurrió en 1984, cuando Eliana era una niña. Santos García recordó las dificultades que atravesó la familia para conseguir la atención médica que necesitaba y el traslado hacia Buenos Aires en una época en la que, según expresó durante la entrevista, determinados procedimientos médicos no estaban disponibles en Mendoza.
La familia permaneció alrededor de 90 días en Buenos Aires. En el relato aparecen horas de incertidumbre, problemas para concretar el traslado y diagnósticos que generaban un escenario extremadamente complejo. Pese a ello, Eliana sobrevivió y años después formó su propia familia.
Para Santos García, esa experiencia terminó convirtiéndose en uno de los fundamentos emocionales del libro. No quiso plantearlo como una obra de autoayuda, sino como una historia personal que, después de ser publicada, comenzó a adquirir otro significado a partir de la reacción de sus lectores.
“Fue una descarga y para agradecer a tanta gente bonita que encontramos por el camino”, explicó.
La escritora señaló además que deseaba que la experiencia pudiera acompañar a padres o familias que estuvieran atravesando situaciones difíciles. En ese punto apareció otro de los conceptos centrales de la conversación: la esperanza.
“Nunca hay que dejar de tener fe”, sostuvo Santos García al referirse a los momentos de incertidumbre vividos junto a su familia. La autora recordó también que personas de diferentes creencias se unieron entonces para acompañarlos, un gesto que quedó profundamente ligado a su memoria de aquellos días.
La entrevista permitió conocer también otra faceta de su producción. Además de aquella historia familiar, Santos García escribió “Versos de Amor y Desamor”, una obra de poesía que nació prácticamente en paralelo con su trabajo narrativo.
El amor aparece como uno de los grandes motores de su escritura. La autora contó que muchas veces las ideas surgían de madrugada, al punto de levantarse de la cama para escribir un verso antes de volver a dormir.
“Escribo con el corazón y me dicta el alma”, expresó al describir ese proceso creativo, una frase que sintetizó su forma de entender la literatura: menos como un ejercicio técnico y más como una necesidad vinculada con las emociones.
Esa manera de escribir mantiene además una característica particular en tiempos dominados por computadoras, teléfonos y herramientas digitales. Santos García continúa comenzando sus textos sobre papel.
“Lo voy escribiendo a mano y después lo paso a la computadora”, contó.
En Modo Random, esa costumbre abrió una conversación más amplia sobre la pérdida del hábito de la escritura manual y, especialmente, de la lectura. La propia autora remarcó la importancia de recuperar los libros y sostuvo que volver a leer sigue siendo fundamental.
La charla también puso sobre la mesa la relación entre las nuevas generaciones y las pantallas. Desde el programa se planteó la necesidad de encontrar un equilibrio entre las posibilidades que brinda la tecnología y actividades como leer, escribir, jugar y desarrollar experiencias fuera de los dispositivos.
En ese contexto, la presencia de Santos García sirvió como punto de partida para reivindicar el libro no solamente como soporte cultural, sino también como una forma de conservar historias, transmitir sentimientos y generar una relación diferente entre quien escribe y quien lee.
La escritora contó que una de las experiencias que más la conmueven ocurre cuando una persona se acerca para decirle que alguno de sus libros logró emocionarla.
“No se puede explicar la emoción que te produce que venga alguien a abrazarte y decirte qué hermoso libro escribiste”, expresó.
También reconoció que inicialmente había escrito aquellas obras desde un lugar profundamente personal y que no imaginaba la repercusión que podrían alcanzar.
“Nunca pensé que iba a llegar a todo esto”, señaló.
Actualmente, Santos García continúa escribiendo. Durante la entrevista adelantó que trabaja sobre historias de vida reales pertenecientes a otras personas. Explicó que modifica los nombres y, cuando es necesario, determinados elementos para preservar la identidad de quienes le confían sus experiencias, pero mantiene como base situaciones verdaderas.
El proceso implica escuchar, preguntar e investigar para poder reconstruir cada historia respetando hasta dónde quiere exponerse cada protagonista. Según detalló, se trata de relatos diferentes entre sí, aunque varios comparten un elemento que también atraviesa su primera obra: la posibilidad de encontrar esperanza después de atravesar situaciones difíciles.
La autora aseguró además que ya cuenta con material suficiente para continuar desarrollando nuevos versos y anticipó que el proyecto de historias de vida todavía se encuentra en proceso.
La conversación en Modo Random terminó regresando al concepto que había atravesado buena parte del encuentro. Aquello que inicialmente pertenecía a la intimidad de una familia terminó convirtiéndose, a través de la escritura, en una historia compartida.
“Que se transformara en esperanza. Esa fue mi idea”, resumió Santos García.
La entrevista completa con Gladys Santos García puede verse en las plataformas de Ciudad FM, donde Modo Random continúa abriendo espacio a escritores, músicos, artistas y protagonistas de la cultura de Rivadavia y la región.





































