UNA PEQUEÑA HERIDA PUEDE CONVERTIRSE EN UN GRAN PROBLEMA: CÓMO CUIDAR LOS PIES SI TENÉS DIABETES


Una persona con diabetes puede perder sensibilidad en los pies y no advertir a tiempo una lesión, por lo que la prevención y los controles profesionales resultan fundamentales.

Los pies pueden dar señales que muchas veces pasan inadvertidas. Hormigueos, calambres, cambios en la sensibilidad o una pequeña lesión que no genera dolor pueden adquirir especial importancia en personas con diabetes.

La podóloga matriculada Valentina Carballo explicó en el programa Hola Gente, de Ciudad FM 90.5, que el cuidado preventivo es una de las principales herramientas para evitar complicaciones.

Según detalló, la diabetes puede producir alteraciones en los nervios periféricos y disminuir la sensibilidad. Esto puede provocar que una persona no perciba inmediatamente una lastimadura.

“Tal vez se clava un clavito, pisó y no siente dolor”, ejemplificó Carballo al explicar por qué una lesión aparentemente menor requiere atención. También mencionó calambres y hormigueos entre las señales que pueden aparecer.

Revisar los pies todos los días

Una de las recomendaciones centrales de la profesional fue incorporar la observación cotidiana de los pies.

En adultos mayores o personas con movilidad reducida, sugirió recurrir a un espejo o pedir ayuda a un familiar para realizar esa revisión. También aconsejó utilizar calzado transpirable, flexible y que no genere presión o rozaduras.

Carballo desaconsejó especialmente manipular ampollas o lesiones en casa. Frente a una herida, cambio de color o inflamación, recomendó acudir a un profesional para evaluar la situación.

Durante la entrevista también advirtió sobre el uso de callicidas, particularmente en pacientes diabéticos, debido a que estos productos pueden producir quemaduras sobre una piel cuya sensibilidad puede encontrarse disminuida.

La importancia del trabajo entre profesionales

Ante infecciones u otras complicaciones, Carballo destacó el abordaje interdisciplinario entre podólogos, médicos diabetólogos, clínicos y otros profesionales.

La podóloga aclaró además que no todas las personas con diabetes desarrollarán pie diabético y remarcó la importancia del control de la enfermedad y de la prevención.

En su práctica, indicó que prefiere controles podológicos mensuales para sus pacientes con diabetes. También recomendó secar correctamente los espacios entre los dedos, mantener una adecuada hidratación de la piel y prestar especial atención a los cambios de calzado con la llegada de temperaturas más altas.

“La diabetes no hay que tenerle miedo, sino que hay que tenerle respeto”, resumió Carballo durante la charla.

La profesional sostuvo que muchas complicaciones pueden prevenirse con educación, controles y atención temprana, antes de que una pequeña lesión se transforme en un problema mayor.

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