DE MENDOZA A COSQUÍN: GASTÓN ABDALA GANÓ EL PRE COSQUÍN COMO SOLISTA INSTRUMENTAL

El guitarrista y compositor repasó su recorrido por los escenarios del folclore, la experiencia en Laborde y la preparación de un repertorio con raíces cuyanas.
La guitarra de Gastón Abdala se prepara para una nueva experiencia en Cosquín. El músico y compositor compartió en La Vuelta, desde Vibra en el Paseo del Lago, la emoción de haber obtenido el primer puesto en el rubro solista instrumental de una sede del Pre Cosquín. En diálogo con Franco Fatori, habló del recorrido que lo llevó hasta ese resultado y de la exigencia que implica presentarse ante un jurado especializado.

Abdala explicó que la competencia forma parte de una búsqueda artística sostenida desde hace años. Aunque participa en dúos, tríos y distintas agrupaciones, viene desarrollando con especial dedicación un formato de guitarra solista. Ese trabajo personal le permite dar una identidad propia a piezas del cancionero cuyano y del folclore argentino.
La distinción llegó luego de otras experiencias en certámenes y festivales. El músico recordó una participación anterior vinculada con la sede de Junín y destacó que el deseo de volver a Cosquín fue una motivación para continuar perfeccionando su propuesta. También relató su paso por el Festival Nacional del Malambo de Laborde, en Córdoba, donde alcanzó la instancia final y obtuvo un tercer puesto.


La conversación puso el foco en el valor simbólico de esos escenarios. Abdala describió a Cosquín como un lugar atravesado por la historia de la música popular argentina. Participar no solo supone una evaluación artística: también implica encontrarse con tradiciones, colegas y públicos que viven el folclore de manera intensa.

Entre las obras que mencionó para su presentación estuvieron Remolinos y Zamba azul, de Tito Francia, junto con arreglos de otras piezas de raíz folclórica. Su repertorio incluye influencias que no se limitan al género tradicional: el guitarrista contó que el jazz, el blues y el rock forman parte de su lenguaje y de la manera en que aborda los arreglos.
Esa mezcla se hizo visible durante la entrevista, cuando aceptó interpretar un gato cuyano con algunos recursos cercanos al blues. La intervención musical dejó ver una de las características que destacó a lo largo de la charla: la búsqueda de una voz propia sin perder el vínculo con las formas de la música regional.

De cara a la instancia siguiente, señaló que el proceso consiste en retomar las obras seleccionadas y continuar puliendo aspectos interpretativos hasta enero. La preparación incluye precisión técnica, atención a las decisiones musicales y el desafío de sostener una interpretación expresiva en un formato solista.
El encuentro también estuvo atravesado por recuerdos de actuaciones compartidas y proyectos musicales en Mendoza. Más allá del premio, la historia de Abdala muestra el camino de un artista que combina oficio, estudio y exploración para llevar la guitarra cuyana a escenarios de alcance nacional.

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