El grafólogo Ariel Guevara regresó a Mañanas de Ciudad y, en diálogo con Carina Coria, explicó cómo se interpretan diferentes características de la escritura desde la grafología. También abordó la grafoterapia, las firmas, los hábitos al escribir y su relación con las emociones, según los criterios de esta disciplina.
La escritura, las emociones y los comportamientos personales fueron los ejes de una nueva entrevista realizada en el programa Mañanas de Ciudad, de Ciudad FM 90.5. En esta oportunidad, la conductora Carina Coria recibió nuevamente al grafólogo Ariel Guevara, quien profundizó sobre diferentes aspectos de la grafología y dedicó buena parte de la conversación a explicar en qué consiste la grafoterapia.
La visita permitió retomar interrogantes que habían quedado pendientes de un encuentro anterior. A través de preguntas y ejemplos cotidianos, Guevara desarrolló su interpretación de la escritura como una forma de expresión personal y describió las herramientas que, desde su actividad, propone para trabajar determinados comportamientos.
Uno de los primeros temas fue la relación entre el acto de escribir y las emociones. El entrevistado sostuvo que los movimientos realizados al escribir pueden reflejar aspectos de las experiencias y los estados emocionales de una persona. Desde esa perspectiva, señaló que la escritura no sería solamente una herramienta de comunicación, sino también una manifestación de características individuales.
Durante la conversación surgió una expresión frecuentemente asociada con la grafología: la escritura como espejo de la personalidad. Guevara explicó que, según su interpretación, a través del análisis de distintos elementos gráficos pueden observarse aspectos psicológicos y emocionales que atraviesan a una persona.
La conductora planteó entonces una distinción central para comprender el tema: por un lado, la grafología como análisis de la escritura y, por otro, la grafoterapia como una práctica orientada a trabajar ciertos comportamientos mediante ejercicios gráficos.
Guevara explicó que el análisis grafológico considera características como el tamaño de las letras, su forma, inclinación, presión y otros movimientos que conforman la escritura. Según detalló, estos elementos se observan en conjunto, ya que una característica aislada no sería suficiente para elaborar una interpretación completa.
En relación con la grafoterapia, el entrevistado la presentó como una herramienta que, desde su enfoque, busca acompañar a las personas en el trabajo sobre determinadas conductas y dificultades emocionales.
Explicó que algunas personas arrastran comportamientos adquiridos durante la infancia, la adolescencia o la vida adulta y que, en su práctica, utiliza ejercicios grafomotores orientados a trabajar aspectos como la confianza, la toma de decisiones y la manera de relacionarse con los demás.
Guevara recurrió a la imagen de una caja de herramientas para describir este trabajo. Según señaló, su intención no es únicamente analizar una escritura, sino también ofrecer actividades que permitan abordar situaciones que la persona desea modificar.
Entre los ejemplos mencionados apareció la dificultad que algunas personas experimentan para expresar afecto o demostrar cariño. El grafólogo relacionó estas conductas, desde su perspectiva, con experiencias anteriores y explicó cómo utiliza ejercicios de escritura para trabajar sobre ellas.
Otro de los puntos que despertó interés fue el análisis de las firmas. La conversación abordó especialmente aquellas que presentan numerosos trazos, entrecruzamientos o formas difíciles de identificar.
Guevara señaló que, dentro de la interpretación grafológica, determinadas características de una firma pueden asociarse con mecanismos de protección desarrollados a lo largo de la vida. Como ejemplo, mencionó experiencias personales difíciles que, según su explicación, podrían relacionarse con la construcción de ciertas formas de comportamiento.
Sin embargo, aclaró que tanto las firmas legibles como las ilegibles pueden presentar características interpretadas de diferentes maneras. Por ese motivo, destacó la importancia de no concentrarse exclusivamente en un único detalle.
La entrevista también avanzó hacia el vínculo entre la escritura y el funcionamiento cerebral. Guevara explicó que escribir requiere la intervención de procesos que permiten coordinar los movimientos necesarios para trasladar las ideas al papel.
En ese contexto, se refirió a las diferencias entre escribir en letra cursiva y hacerlo en imprenta. Desde su interpretación grafológica, asoció la cursiva con una mayor tendencia a la sociabilidad, mientras que relacionó determinadas formas de imprenta con características más individualistas.
También sostuvo que las letras unidas, independientemente del estilo utilizado, pueden ser interpretadas desde su disciplina como una expresión de la conexión entre ideas y de la fluidez del pensamiento.
Estas explicaciones dieron lugar a una participación espontánea de los integrantes del equipo del programa. Carina Coria consultó a Fer y a Santi, presentes en los controles, sobre sus hábitos al escribir, lo que permitió presentar ejemplos de personas que utilizan imprenta, cursiva o una combinación de ambas.
Frente a esas situaciones, Guevara insistió en que el análisis grafológico considera numerosos factores y que no resulta suficiente observar si alguien escribe con letras separadas o unidas. El tamaño, la ubicación de las palabras en la hoja y la organización general del escrito también forman parte de los elementos que mencionó.
Otro interrogante estuvo relacionado con los temblores de la mano durante la escritura. Ante la consulta de la conductora, el invitado mencionó posibles factores asociados, como la edad o el consumo de determinadas sustancias. La conversación abordó estas posibilidades de manera general, sin realizar evaluaciones médicas individuales.
Las dudas y demoras al escribir el propio nombre o apellido fueron otro tema de la entrevista. Guevara explicó que, desde la grafología, presta atención a las diferencias entre ambos elementos, así como a posibles omisiones o variaciones en la manera de escribirlos.
Según su interpretación, algunas de estas características podrían relacionarse con conflictos emocionales o vínculos familiares. El grafólogo también compartió ejemplos de personas que escriben los nombres de sus hijos o familiares con tamaños diferentes y describió las interpretaciones que realiza a partir de esas variaciones.
A lo largo del intercambio, la conductora planteó situaciones habituales, como escribir el nombre de una persona querida, expresar un mensaje afectuoso o destacar determinadas palabras dentro de una carta.
El entrevistado señaló que, desde su enfoque, el tamaño y la forma de escribir expresiones como “te quiero” o “te amo” pueden ser analizados en relación con la carga emocional que una persona atribuye a ese mensaje. También mencionó ejemplos vinculados con niños que escriben de diferentes maneras los nombres de sus familiares.
Precisamente, la escritura infantil ocupó otro tramo de la conversación. Guevara remarcó la necesidad de respetar los tiempos de aprendizaje de cada niño y prestar atención a las emociones que atraviesan durante ese proceso.
El entrevistado sostuvo que no corresponde reducir la escritura de los más pequeños a simples garabatos dentro del enfoque que utiliza, ya que considera que las producciones gráficas forman parte de su desarrollo y de sus formas de expresión.
Consultado sobre las edades en las que propone trabajar con grafoterapia, indicó que, en su actividad, contempla prácticas desde aproximadamente los cuatro o cinco años y que también pueden participar adolescentes, adultos y personas mayores.
Hacia el final, Guevara planteó su interés en que la grafología tenga mayor presencia en diferentes instituciones y espacios educativos. Comentó experiencias en escuelas donde desarrolló charlas y actividades con estudiantes, destacando la importancia de generar un ambiente de confianza para que los jóvenes puedan expresar sus inquietudes.
El grafólogo también hizo referencia a las situaciones de autolesión y a la posibilidad de establecer un mayor diálogo con profesionales de la salud mental. Expresó su intención de que los grafólogos puedan presentar sus enfoques y, cuando corresponda, aportar informes solicitados por psicólogos o psiquiatras.
En ese sentido, manifestó que considera necesario abrir espacios de intercambio para explicar en qué consiste su trabajo y qué herramientas propone. También destacó la importancia de la ética y la formación profesional dentro de su actividad.
La entrevista concluyó con un agradecimiento de Guevara por la posibilidad de profundizar estos temas y acercarlos a la audiencia. Carina Coria anticipó que la grafología y la grafoterapia podrían continuar formando parte de próximos encuentros, particularmente para abordar con mayor detalle la escritura de los niños y otros interrogantes que quedaron abiertos.
Quienes deseen realizar consultas al entrevistado pueden comunicarse al teléfono **2634-79-7826**, número que Ariel Guevara compartió durante el programa.
La conversación permitió conocer los criterios y las experiencias que el invitado utiliza en su práctica, así como las interpretaciones que propone sobre la escritura y su relación con las emociones. Se trata de planteamientos atribuidos al entrevistado, que no deben confundirse con diagnósticos psicológicos o médicos.





































