El Concejo Deliberante reunió a representantes legislativos y del Ejecutivo en un espacio de coordinación para responder con mayor rapidez a posibles contingencias climáticas. Sergio Dubé explicó cómo se articula la prevención y por qué la preocupación alcanza especialmente a contratistas y pequeños productores.
El departamento de General San Martín comenzó a organizar su respuesta institucional frente a la posibilidad de una temporada de lluvias intensas y tormentas que afecten tanto a los barrios como a las zonas productivas. La iniciativa fue explicada por el presidente del Honorable Concejo Deliberante, Sergio Dubé, durante una entrevista realizada por Juan Quiroga para MAÑANAS DE CIUDAD, el lunes 26 de octubre.
El funcionario señaló que los primeros trabajos de coordinación se pusieron en marcha a comienzos de septiembre, a partir de los pronósticos y advertencias vinculados al fenómeno de El Niño. Según la evaluación transmitida durante la entrevista, el período de mayor preocupación abarcaría noviembre, diciembre, enero y posiblemente febrero. Dubé insistió en que se trata de escenarios previstos y no de la certeza de que ocurrirá un desastre.
La principal medida institucional consiste en un observatorio o comité de crisis destinado a concentrar la información sobre episodios meteorológicos, daños y necesidades de asistencia. En su integración mencionó a los concejales, a las secretarías del Ejecutivo municipal y a áreas como Defensa Civil y Desarrollo Social. La intención es sumar a organismos provinciales cuando una situación lo requiera.
La centralización de la información constituye uno de los puntos centrales de la propuesta. Dubé consideró que, durante una emergencia, recibir datos dispersos de diferentes sectores demora las decisiones y dificulta la distribución de recursos. Contar con un circuito de comunicación compartido permitiría identificar los lugares afectados, definir prioridades y evitar esfuerzos duplicados.
El presidente del cuerpo legislativo informó además que se analizaba una ordenanza de declaración de emergencia, en línea con las herramientas que pudiera disponer la Provincia. El objetivo, sostuvo, es tener disponibles mecanismos de actuación antes de que se registren contingencias graves y no comenzar a buscar respuestas cuando los daños ya se produjeron.
La experiencia reciente explica parte de la preocupación. El móvil de Ciudad FM recordó que las últimas tormentas golpearon especialmente sectores del norte de San Martín, donde la actividad agrícola representa una fuente de sustento para numerosas familias. Los productores también enfrentan la dificultad de programar tareas de curación y mantenimiento de cultivos entre episodios de lluvia y humedad.
Dubé puso especial énfasis en la situación de los contratistas de viña. Explicó que, cuando una tormenta perjudica la producción o la cosecha, los efectos no recaen del mismo modo en todos los integrantes de la cadena. A su entender, quienes reciben un ingreso mensual reducido y dependen de un porcentaje de la cosecha pueden quedar particularmente expuestos. Luego mencionó a los pequeños productores y a otros actores de la producción primaria.
El seguro agrícola y las herramientas provinciales de asistencia fueron parte del intercambio. Sin embargo, el funcionario evitó presentar esas medidas como una garantía de cobertura suficiente y planteó la necesidad de coordinar esfuerzos locales con otros niveles del Estado. También recordó encuentros con contratistas y canales de comunicación abiertos para recibir inquietudes.
Uno de los aspectos que destacó fue el acompañamiento de los distintos bloques del Concejo Deliberante. Según Dubé, la organización del comité no se planteó como una disputa partidaria, sino como una tarea compartida para actuar con mayor eficacia. La distribución de tareas y el aprovechamiento de recursos limitados aparecen, de ese modo, como prioridades.
Aunque todos los participantes expresaron el deseo de que las tormentas no alcancen la intensidad anticipada en los escenarios más preocupantes, la decisión municipal apunta a prepararse de antemano. La posibilidad de responder a tiempo ante una crecida, una caída de granizo o una emergencia barrial dependerá de que esa coordinación anunciada se traduzca en acciones concretas.





































