Lumnus celebró su tercer aniversario con una propuesta que reúne música, escritura y artes visuales. Leandro Martín reflexionó sobre el trabajo detrás de cada espectáculo y el desafío de formar público para las expresiones locales.
Crear un escenario para los artistas que todavía no tienen lugar en los grandes circuitos culturales fue el impulso inicial de Lumnus, un proyecto autogestivo de la zona Este que llegó a su tercer aniversario. Su coordinador, el músico Leandro Martín, contó en HOLA GENTE de Ciudad FM cómo surgió el espacio y por qué considera importante ofrecer encuentros en los que el público pueda prestar verdadera atención a la obra.
La celebración fue anunciada para el viernes siguiente a la entrevista, a las 20:30, en el Teatro Luis Encio Bianchi de Rivadavia. La propuesta incluía presentaciones musicales, literatura y una muestra visual. El ingreso se promocionó con una modalidad de dos entradas por 10.000 pesos, una apuesta a facilitar la asistencia de parejas, familias y grupos de amigos. Durante la entrevista, el equipo remarcó que los valores correspondían a aquella función específica.
Entre las artistas convocadas figuraba Elena Julián, oriunda del barrio Formosa de Rivadavia, dedicada a las artes visuales y a la docencia. Martín describió una obra atravesada por las escenas cotidianas de la ciudad: retratos realizados incluso durante viajes en colectivo, con los movimientos, ruidos y encuentros que forman parte de la experiencia urbana. También valoró su tarea educativa con estudiantes con discapacidad y la posibilidad de conversar con ella durante la jornada.
Otra participante era Guadalupe Manzanares, escritora de la zona de La Colonia, cuya producción explora la casa como refugio y como espacio que conserva recuerdos, ausencias y silencios. Para Martín, la combinación de lenguajes permite que cada disciplina dialogue con las otras y abre una experiencia cultural más amplia que la de un concierto convencional.
El apartado musical incluía a Antonella Amores, cantante, guitarrista y compositora, y Ana Valderrama, trompetista formada en música popular que comenzaba a incorporar el canto a sus actuaciones. La programación prevista contemplaba tres bloques: música latinoamericana, canciones de carácter íntimo y composiciones vinculadas con el rock nacional. El propio Martín se sumaría como invitado en algunas piezas y tendría principalmente una función de acompañamiento artístico y producción.
El músico explicó que la organización comienza meses antes de subir al escenario. Con el equipo integrado por Santiago Farina y Alexis Delgado, trabaja en la convocatoria, el repertorio, la escenografía y la coordinación técnica. También mencionó a Juan Olmos en el sonido y la iluminación, y a Luisina Coria en el vínculo con el área cultural de Rivadavia. La premisa es dar libertad creativa a quienes participan, para que el proyecto no imponga repertorios alejados de la identidad de cada artista.
Lunus nació, según su coordinador, de la percepción de que faltaban espacios autogestivos para quienes comienzan una trayectoria. En bares y otros ámbitos, señaló, la música suele convivir con conversaciones y actividades que dispersan la atención. En cambio, una sala pensada para escuchar, observar y dialogar permite construir una relación distinta entre artistas y espectadores. El proyecto también recibe intérpretes con experiencia, que comparten saberes con nuevas generaciones.
La entrevista abrió una reflexión sobre la concurrencia del público a los espectáculos locales. Martín reconoció que detrás de algunas funciones hay meses de ensayos y organización, pero la asistencia no siempre acompaña ese esfuerzo. Evitó medir el éxito exclusivamente por la cantidad de entradas vendidas: para él también cuenta el proceso de trabajo, la formación artística y la armonía lograda por quienes participan. Sin embargo, admitió que una sala llena potencia el intercambio y ayuda a sostener el circuito.
Durante su visita, Martín interpretó una canción dedicada a su madre, presentó una composición propia titulada Los lunares de tu cara y compartió una obra de otro autor. También habló sobre la técnica vocal, el cuidado de la voz y la importancia de componer de acuerdo con el registro de cada cantante. Su presencia musical reforzó el mensaje central de Lunus: la cultura local tiene historias, trabajo y propuestas capaces de convocar a públicos diversos cuando se les brinda el espacio para ser escuchadas.





































