La nutricionista Agustina Bustos y la obstetra Rocío Lovato abordaron en MAÑANAS DE CIUDAD la importancia de sostener hábitos saludables y controles adecuados durante todo el año. Aclararon que no existe un alimento milagroso y que el autoexamen no reemplaza las evaluaciones médicas.
Octubre concentra campañas y conversaciones sobre el cáncer de mama, pero el cuidado de la salud no comienza ni termina con ese mes. La nutricionista Agustina Bustos y la obstetra Rocío Lovato participaron en MAÑANAS DE CIUDAD para explicar por qué la prevención requiere continuidad, información confiable y acceso a controles.
Las profesionales plantearon que hablar del tema implica atender dos dimensiones relacionadas, aunque diferentes. Por un lado, los hábitos que contribuyen a la salud general y pueden modificar determinados factores de riesgo. Por otro, las consultas y los estudios que permiten detectar alteraciones en etapas tempranas. Ninguna de esas herramientas garantiza por sí sola que una persona no desarrolle una enfermedad.
Lovato remarcó el valor de la evaluación ginecológica y de las mamografías según la edad, los antecedentes y el criterio profesional. En la entrevista mencionó como pauta general los estudios anuales a partir de los 40 años y recordó que las personas con historia familiar relevante pueden necesitar una valoración antes. Las recomendaciones concretas no son idénticas para todas las pacientes, de modo que el esquema debe definirse con el equipo de salud que conoce cada situación.
También se habló del autoexamen mamario. Las entrevistadas lo presentaron como una forma de conocer el propio cuerpo y advertir cambios que merecen consulta, pero aclararon que no reemplaza la mamografía, la exploración clínica ni los controles indicados. La ausencia de una molestia o de una alteración palpable no descarta problemas que pueden ser identificados mediante estudios.
Las dudas, el temor a recibir un diagnóstico y las dificultades para obtener turnos pueden llevar a postergar una consulta. Las profesionales recomendaron hablar de esos obstáculos y buscar orientación en los centros de salud, en lugar de esperar a que aparezca un síntoma evidente. El acompañamiento familiar y comunitario también puede resultar decisivo para sostener los cuidados.
Desde el campo de la nutrición, Bustos explicó que no existe una fruta, un suplemento o un menú capaz de prevenir por sí solo el cáncer de mama. La recomendación pasa por construir una alimentación variada y sostenible: incorporar verduras y frutas, elegir fuentes de fibra, incluir grasas de buena calidad y prestar atención al conjunto de los hábitos, más que a promesas aisladas.
La nutricionista se refirió además al consumo de alcohol, el tabaquismo y la obesidad como factores vinculados con riesgos para la salud. Subrayó que reducir esos riesgos no debe transformarse en una forma de responsabilizar a quien recibe un diagnóstico. El cáncer es una enfermedad multifactorial y la información preventiva necesita comunicarse sin generar culpa.
En la charla surgieron ejemplos de talleres y espacios de educación alimentaria. Bustos consideró que los cambios de hábitos funcionan mejor cuando se adaptan a los recursos, los horarios y las costumbres reales de cada familia. Una alimentación saludable no depende de productos exclusivos ni de recetas costosas, sino de decisiones posibles y sostenidas.
Lovato también aportó referencias sobre la atención en el Hospital Perrupato. Indicó que el servicio de imágenes recibe consultas en días hábiles, en una franja de 8 a 12, con la correspondiente orden médica. Dado que se trata de información operativa, es necesario confirmar horarios, modalidad de turnos y requisitos con el hospital antes de difundirlos como servicio vigente.
Las entrevistadas hablaron sobre sus trabajos en distintos espacios de la zona Este y su actividad educativa. Bustos mencionó su vínculo laboral con San Martín y la Universidad Juan Agustín Maza. La obstetra hizo referencia a la atención en Palmira y Tres Porteñas. También compartieron perfiles profesionales en redes para consultas y difusión de información. La grafía del apellido de Rocío aparece de dos formas en la transcripción y debe verificarse antes de publicar piezas nominativas.
El mensaje final fue sostener la conversación más allá de Octubre Rosa. La detección temprana necesita controles indicados para cada persona; la promoción de hábitos saludables requiere acompañamiento y acceso a información. Para ambas profesionales, la prevención es una práctica cotidiana que combina consultas, decisiones informadas y apoyo cercano.





































