ACOGIMIENTO FAMILIAR EN MENDOZA: BUSCAN MÁS HOGARES TEMPORARIOS PARA NIÑOS Y ADOLESCENTES

Eugenia Guglieri explicó cómo funciona el programa Yo Creo, qué requisitos deben reunir quienes se postulan y por qué acoger no equivale a adoptar.
Ofrecer un entorno familiar temporario a niños, niñas y adolescentes cuyos derechos fueron vulnerados es el objetivo del programa de acogimiento familiar Yo Creo, que funciona en Mendoza. Eugenia Guglieri explicó sus alcances en una entrevista con Hugo Lombardi en Antes de Ver el Sol y convocó especialmente a vecinos de la Zona Este a conocer la propuesta.

La coordinadora señaló que el programa fue creado en 2024 para dar mayor visibilidad a una modalidad de cuidado alternativo a las residencias. Se dirige a niños y adolescentes que, a partir de una medida de protección por situaciones graves, deben permanecer separados de su familia de origen mientras los equipos y la Justicia resuelven su situación.

Guglieri mencionó que Mendoza cuenta con 45 hogares residenciales y que, al momento de la entrevista, albergaban aproximadamente a 720 niños. También indicó que alrededor de 70 estaban bajo la modalidad de acogimiento familiar. Aclaró que esos números son variables y que la provincia necesita sumar más personas dispuestas a ofrecer ese cuidado.

La diferencia con la adopción fue uno de los puntos más importantes de la charla. El acogimiento es solidario, temporal y, como regla general, no tiene fines adoptivos. La familia que recibe al niño no obtiene automáticamente la posibilidad de adoptarlo: lo acompaña durante el plazo necesario para que se defina, primero, si es posible su regreso seguro a la familia de origen, a otros referentes familiares o a una red comunitaria.

Según explicó, los procesos tienen una duración promedio de siete a ocho meses, aunque pueden extenderse en función de las necesidades y los derechos de cada niño. Durante ese tiempo existe acompañamiento técnico para la persona cuidadora y para el niño, con apoyo en educación, salud y otras necesidades. También mencionó una ayuda económica provincial destinada a cubrir gastos básicos del cuidado.

Entre los requisitos enumeró ser mayor de 18 años, contar con disposición y experiencia para cuidar, no registrar antecedentes penales ni restricciones vinculadas al cuidado parental, y no ser deudor alimentario. Los convivientes deben estar de acuerdo con la decisión. La postulación incluye entrevistas interdisciplinarias, evaluaciones psicológicas y socioambientales y actividades de preparación.

Una vez aprobado el perfil, los equipos realizan propuestas acordes a las características de cada familia. Si el niño ya reside en una institución, suele organizarse una vinculación progresiva; si se trata de una situación de ingreso inmediato, los tiempos pueden ser distintos.

Guglieri aclaró que el bienestar del niño se evalúa durante todo el proceso, incluida la posibilidad de revisar una convivencia cuando resulte necesario.

También habló de una reforma legal en tratamiento que, de aprobarse, permitiría evaluar excepcionalmente a determinados referentes afectivos como posibles adoptantes de niños que no logran acceder a una familia definitiva. Recalcó que sería una excepción sujeta a evaluación y que no modifica la naturaleza temporaria del acogimiento.

En la entrevista se mencionaron además programas de padrinos, madrinas y voluntariado. La funcionaria destacó que existen equipos con presencia en San Martín y que las personas de Rivadavia y otros departamentos pueden acercarse a recibir información sin asumir un compromiso inmediato.

La convocatoria dejó un mensaje claro: el cuidado temporario supone abrir un espacio en la vida cotidiana para acompañar a un niño que atraviesa una situación difícil y, llegado el momento, ayudarlo a continuar su camino hacia una solución familiar definitiva.

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