ALIMENTACIÓN ANTIINFLAMATORIA: MENOS ULTRAPROCESADOS Y MÁS ALIMENTOS REALES

Pilar Morales explicó que una alimentación antiinflamatoria no consiste necesariamente en eliminar grupos enteros de alimentos. El eje, sostuvo, está en priorizar productos naturales, reducir ultraprocesados y analizar cada caso de manera individual.
Hablar de alimentación antiinflamatoria no significa comenzar una dieta estricta ni eliminar automáticamente gluten, lácteos o cualquier otro grupo alimentario.
Ese fue uno de los primeros conceptos planteados por la licenciada en Nutrición Pilar Morales durante su participación en MAÑANAS DE CIUDAD.
Morales explicó que el enfoque se basa principalmente en seleccionar alimentos de mejor calidad nutricional y aumentar la presencia de productos naturales.

Frutas, verduras y alimentos con pocos ingredientes aparecen dentro de ese esquema como alternativas preferentes frente a productos altamente procesados.
La nutricionista diferenció especialmente entre harinas, cereales y productos panificados. Según explicó, muchas personas deciden eliminar por completo las harinas cuando sienten distensión abdominal, aunque la situación puede estar relacionada con combinaciones de ingredientes y tipos de preparación.
Los panificados suelen reunir cereales, azúcares y grasas, mientras que otras alternativas como avena o determinados cereales integrales pueden formar parte de preparaciones diferentes.

Morales aclaró también que no todas las personas necesitan eliminar el gluten.
Una consideración similar realizó respecto de los lácteos. La intolerancia a la lactosa puede producir molestias en quienes efectivamente presentan esa condición, pero eso no significa que leche, yogur o queso deban ser retirados automáticamente de la alimentación de toda persona.
La individualización, señaló, resulta fundamental.

Entre los alimentos mencionados por su perfil dentro de este tipo de alimentación aparecieron la cúrcuma y el jengibre.
La profesional destacó además el rol del intestino y su relación con otros sistemas del organismo, un punto que utilizó para explicar por qué las elecciones alimentarias pueden repercutir en diferentes dimensiones del bienestar.

Otro concepto repetido durante la charla fue la moderación.

Morales sostuvo que no es necesario construir una alimentación alrededor de productos costosos, ingredientes difíciles de conseguir o preparaciones extraordinarias. Por el contrario, remarcó que con alimentos habituales disponibles en casa pueden realizarse numerosas combinaciones.
La idea de “volver a lo real” apareció varias veces durante la entrevista.

Frente a una oferta cada vez mayor de productos listos para consumir y ultraprocesados, la propuesta de la nutricionista consiste en recuperar alimentos reconocibles, preparaciones simples y mayor conciencia sobre los ingredientes utilizados.

También abordó el consumo de endulzantes y recordó que incluso productos percibidos como alternativas deben ser utilizados con moderación.
Al momento de hablar de bebidas, la opción básica mencionada fue el agua.

La entrevista buscó especialmente desmontar la idea de que alimentarse de una manera más natural necesariamente resulta complicado o costoso.
Según Morales, el objetivo no pasa por perseguir alimentos de moda, sino por mejorar la calidad global de lo que se consume y adaptar las decisiones a las necesidades de cada persona.

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