Greta Nazaretto explicó el trabajo que realizó con pacientes oncológicas del Hospital Perrupato y la función complementaria del arte en los procesos de acompañamiento.
La pintura, el dibujo y otras formas de creación pueden convertirse en herramientas para expresar emociones que, en determinadas circunstancias, resultan difíciles de poner en palabras. En Hola Gente, Greta Nazaretto explicó cómo se utiliza la arteterapia y compartió su experiencia de práctica con pacientes con cáncer de mama en el Hospital Perrupato.
Durante el diálogo con Oscar Mela y Celeste González, la invitada definió la arteterapia como una disciplina de acompañamiento complementario. Aclaró que no está limitada a un único diagnóstico y que puede trabajar con personas de diferentes edades y condiciones, siempre de acuerdo con su preparación y con las necesidades de cada caso.
Nazaretto explicó que, en el hospital, su tarea estuvo asociada a un proyecto académico de tesis y a una práctica con mujeres que atravesaban tratamientos oncológicos. En ese ámbito, el objetivo fue ofrecer un espacio de contención y facilitar la expresión de sentimientos vinculados con la enfermedad y el proceso personal de cada paciente.
Una de las dudas que surgió en el programa fue si es necesario tener talento artístico para participar. La entrevistada respondió que no: el propósito no es producir una obra estética ni obtener un resultado digno de exposición. Lo relevante es el proceso creativo y la posibilidad de observar, expresar y trabajar sobre las emociones que aparecen durante la actividad.
Explicó que las técnicas pueden incluir dibujos, manchas, composiciones tridimensionales y otros materiales, según la persona y el abordaje. En ese recorrido, la producción artística no funciona como un examen de habilidad, sino como una forma de comunicación que puede complementarse con la reflexión y el intercambio con el profesional.
La invitada también subrayó que una sesión aislada no basta para evaluar un proceso completo. Según señaló, el trabajo requiere continuidad, registro de las producciones y una mirada sobre los cambios que manifiesta cada participante. La propia persona tiene un rol activo al reconocer qué emociones o experiencias aparecen en sus trabajos.
Consultada sobre la participación de pacientes del hospital, aclaró que los talleres no son obligatorios. Cada persona decide si desea acercarse a esta propuesta y en qué condiciones participar. También comentó que, durante su práctica, realizó encuentros tanto grupales como individuales, adaptando las actividades a las características de las pacientes.
Nazaretto diferenció el arte como recurso expresivo de la atención médica o psicológica tradicional. Su planteo fue sumar una vía de acompañamiento al tratamiento que ya realiza la persona, en diálogo con los equipos profesionales cuando corresponde. En la conversación sostuvo que la práctica también puede desarrollarse de manera particular, siempre dentro de las competencias de quien la coordina.
La entrevista dejó una idea central: no hace falta saber pintar para encontrar en el arte un medio de expresión. En situaciones difíciles, un dibujo, un color o una composición pueden abrir una conversación que, de otro modo, cuesta iniciar.





































