CAMILA RIVERA VOLVIÓ DE CHILE CON DOS MEDALLAS Y UN SUEÑO MUNDIALISTA

La rivadaviense conocida como «Mojarra» obtuvo un tercer puesto en una competencia individual y un segundo lugar por equipos en un sudamericano de panna realizado en Chile. Ahora apunta a participar del Mundial de Dinamarca previsto para septiembre de 2027.
Una pelota, un espacio reducido y la habilidad para sorprender a una rival en cuestión de segundos. El panna, una modalidad de fútbol callejero que combina técnica, creatividad y competencia directa, se convirtió en el escenario de una destacada experiencia internacional para Camila Rivera. La deportista de Rivadavia, conocida como «Mojarra», regresó de Chile con dos medallas y compartió su historia en ANTES DE VER EL SOL.

Rivera explicó que participó de un torneo sudamericano realizado en San Miguel, Chile, donde se midió con competidores de otros países. En la modalidad individual, uno contra uno, obtuvo el tercer puesto. También integró un equipo mixto de tres contra tres junto a representantes chilenos y logró el segundo lugar. Ambas actuaciones fueron presentadas por la deportista como un paso importante en su crecimiento dentro de esta disciplina.

La entrevistada contó que el panna exige un entrenamiento diferente al de un partido tradicional de fútbol. El espacio reducido obliga a controlar la pelota muy cerca del cuerpo, reaccionar con velocidad y encontrar recursos inesperados para superar al oponente. Los movimientos técnicos y la capacidad de improvisación cumplen un papel fundamental.

Su vínculo con el deporte comenzó mucho antes de competir en esta modalidad. Rivera relató su afición por el fútbol y la búsqueda de desafíos que le permitieran expresar un estilo propio. Con el tiempo fue incorporando trucos, secuencias y movimientos que requieren paciencia para dominarlos. Una buena actuación puede durar apenas unos minutos, pero detrás hay muchas horas de práctica.

En la entrevista afirmó que procura entrenar entre una y dos horas por día, aunque el ritmo varía de acuerdo con sus posibilidades y su condición física. También comentó que se encontraba recuperándose de una lesión, por lo que el cuidado del cuerpo y la rehabilitación forman parte de su planificación. Esa circunstancia no disminuye sus objetivos: busca llegar en mejores condiciones a futuras competencias.
La experiencia en Chile tuvo un valor que va más allá de las posiciones obtenidas. Rivera pudo conocer deportistas de otros lugares, observar estilos diferentes y medir su nivel en un ambiente internacional. La integración en un equipo con representantes chilenos también le permitió vivir la competencia desde una dinámica colectiva distinta a los enfrentamientos individuales.

Su próxima gran meta es el Campeonato Mundial previsto para septiembre de 2027 en Dinamarca. La posibilidad de competir allí representa un salto deportivo, pero también un desafío económico. Rivera explicó que el viaje internacional implica gastos de traslados, inscripción, alojamiento y otros rubros que superan ampliamente el presupuesto que puede asumir por cuenta propia.

Durante la charla se mencionó un costo de viaje que excedería los mil dólares, como referencia inicial de la propia deportista. No se detalló un presupuesto cerrado de todos los gastos, por lo que esa cifra debe entenderse como una estimación y no como el costo final de la participación. Camila señaló que la búsqueda de acompañamiento y patrocinadores es una parte necesaria de su preparación.
Rivera agradeció el apoyo recibido, entre otros, de Segur Pro, y expuso las dificultades que enfrentan atletas de disciplinas menos tradicionales para acceder a recursos. En su análisis, los logros internacionales pueden aportar visibilidad, pero no siempre se traducen en apoyo suficiente para sostener la carrera deportiva.

La rivadaviense también habló de la exposición de su trabajo en redes sociales, donde comparte jugadas y avances. Esa difusión es una herramienta para mostrar qué es el panna, acercar el deporte a nuevas personas y dar a conocer las necesidades económicas que acompañan a cada viaje.

Su historia combina resultados concretos y una aspiración de largo plazo. Los podios de Chile ya son parte de su recorrido, mientras que Dinamarca aparece como un destino que exigirá entrenamiento, recuperación, organización y recursos. «Mojarra» busca demostrar que desde Rivadavia también se puede construir un camino en disciplinas deportivas con proyección internacional.

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