CHUPETE, MAMADERA Y AZÚCAR: HÁBITOS QUE PUEDEN AFECTAR LA BOCA INFANTIL


La odontóloga María del Rosario Toci explicó cuándo aparecen los dientes de leche y las primeras piezas permanentes, qué hábitos pueden afectar el desarrollo de la boca y por qué los controles periódicos resultan fundamentales. La profesional resumió la prevención en tres pilares: alimentación, higiene y control.

Durante su segmento de odontología en Mañanas de Ciudad, conducido por Carina Coria en Ciudad FM 90.5, Tosi abordó las principales dudas que tienen las familias durante el crecimiento y el recambio dental de los niños.

La profesional explicó que el primer diente de leche suele aparecer alrededor de los seis meses, aunque existe un margen de tolerancia considerado normal. En un niño sano, cuyo crecimiento se desarrolla adecuadamente, la primera pieza puede surgir antes o después sin que la demora represente necesariamente un problema.

“Pueden aparecer antes o después sin que necesariamente sea un problema”, señaló.

De acuerdo con lo expresado durante la entrevista, el período habitual puede extenderse hasta los doce meses. La genética también puede influir: si los padres atravesaron tardíamente la aparición o el recambio de sus dientes, existe la posibilidad de que esa característica se repita en sus hijos.

La especialista aclaró que existen situaciones más complejas que pueden relacionarse con una erupción tardía, entre ellas un nacimiento prematuro, bajo peso, enfermedades sistémicas, condiciones congénitas o determinados síndromes. Sin embargo, remarcó que esas circunstancias deben diferenciarse del desarrollo habitual de un niño sano.

La dentición de leche suele completarse alrededor de los 24 meses, aunque puede extenderse hasta los 36 meses sin que eso implique automáticamente una alteración.

Cuando una pieza no aparece después del período esperado, una de las situaciones que debe evaluarse es la agenesia. Toci explicó que esta anomalía ocurre cuando no se forma el germen dental y, por lo tanto, el diente no llega a desarrollarse. Puede presentar un componente hereditario o estar vinculada con determinadas condiciones.

La aparición de los primeros dientes coincide con cambios importantes en la alimentación y en el funcionamiento de la boca. Alrededor de los seis meses, el bebé comienza a pasar de una alimentación líquida, basada en la succión, a la incorporación de papillas y alimentos semisólidos.

Ese proceso no se limita a la masticación. También interviene en la maduración de la deglución, la respiración nasal, los primeros sonidos y el crecimiento de los maxilares. Además, comienza a desarrollarse con mayor claridad el tercio inferior de la cara.

Según explicó la odontóloga, todas estas funciones evolucionan de manera conjunta durante los primeros años de vida. Por esa razón, los hábitos que interfieren con su desarrollo pueden producir modificaciones en la mordida, la posición de la lengua, la forma de tragar y la respiración.

Uno de los puntos centrales fue el uso prolongado del chupete y la mamadera. Toci indicó que estos elementos forman parte de una etapa normal, pero pueden convertirse en hábitos perjudiciales si continúan durante demasiado tiempo.

“Todos esos hábitos que primero son normales, después pasan a ser malos hábitos”, advirtió.

La profesional recomendó que el chupete y la mamadera no se prolonguen más allá de los tres años. Cuando se mantienen durante períodos excesivos, pueden interferir en funciones que todavía se encuentran en proceso de maduración.

La entrevista también abordó la aparición de los primeros dientes permanentes. Toci explicó que, además de los incisivos inferiores, surge el primer molar permanente. Esta pieza aparece detrás de los dientes de leche y no reemplaza a ninguna muela anterior, motivo por el cual puede pasar inadvertida para las familias.

Tradicionalmente se lo conoce como “el molar de los seis años”, pero su aparición puede adelantarse o retrasarse. En las piezas permanentes existe un margen aproximado de dos años, según lo señalado durante la entrevista.

“La veo más a los cinco que a los seis”, comentó Toci acerca de su experiencia actual en el consultorio.

La especialista destacó que el primer molar permanente cumple una función decisiva en el desarrollo de la mordida.

“El primer molar permanente es la llave de la oclusión”, afirmó.

Su posición permite evaluar cómo se relacionarán el maxilar superior y la mandíbula durante el crecimiento. También ofrece información para identificar diferentes patrones de mordida y anticipar posibles necesidades de seguimiento u ortodoncia.

Con la aparición de las primeras piezas permanentes deberían comenzar los controles odontológicos periódicos cada seis meses. Esta etapa permite vigilar el recambio dental, detectar alteraciones y aplicar medidas preventivas.

Tosi explicó que el período comprendido entre los seis y los doce años resulta especialmente importante para la incorporación de flúor durante la formación de las piezas permanentes. Las topicaciones realizadas bajo control profesional pueden contribuir a mejorar la calidad y la resistencia del esmalte.

Los controles también permiten observar la denominada dentición mixta, una etapa que se extiende aproximadamente entre los seis y los doce años. Durante ese tiempo conviven piezas de leche y permanentes mientras la boca se adapta al crecimiento.

La separación progresiva de los dientes de leche puede preocupar a algunas familias, pero no siempre representa un problema. La odontóloga explicó que esos espacios pueden indicar que el maxilar está creciendo y preparándose para recibir piezas permanentes de mayor tamaño.

“Esos espacios son muy buenos porque los vamos a ocupar con la diferencia de tamaño”, explicó.

Otro eje importante fue la alimentación infantil. La profesional advirtió sobre la presencia cotidiana de productos con altos contenidos de azúcar en las meriendas escolares, como jugos industrializados, chocolatadas, galletas y otras opciones adquiridas rápidamente en comercios.

Toci reconoció que las familias actuales cuentan con mayor información, pero también enfrentan rutinas laborales y tiempos más acelerados. Esa dinámica puede favorecer la elección frecuente de productos procesados y la formación de hábitos difíciles de modificar posteriormente.

La odontóloga consideró que esos alimentos pueden formar parte de una ocasión especial, pero no deberían convertirse en la base de la alimentación diaria. También destacó la importancia de que las instituciones educativas y los entornos familiares acompañen las decisiones saludables, debido a que los niños observan e imitan lo que consumen sus compañeros.

Al finalizar, Toci resumió el cuidado de la salud bucal infantil en principios que, según señaló, permanecen vigentes desde hace décadas.

“Los pilares de la prevención son alimentación, higiene y control”, sostuvo.

A esos tres elementos agregó la importancia del diagnóstico. Detectar a tiempo una alteración permite definir el seguimiento y el tratamiento más adecuado para cada niño.

“Si no se hace un diagnóstico, difícilmente se pueda encontrar un rumbo para llegar a un tratamiento”, explicó.

La entrevista completa con María del Rosario Toci, dedicada al crecimiento dental desde la aparición de los primeros dientes hasta el inicio de la dentición mixta, puede verse en las plataformas digitales de Ciudad FM.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí