La doctora Carina Blotta explicó que los cuidados paliativos no están destinados únicamente a aliviar síntomas físicos: también acompañan al paciente y a su familia frente al impacto emocional, social y psicológico de una enfermedad grave.
Hablar de cuidados paliativos no significa hablar solamente de los últimos días de vida. Implica acompañar, aliviar síntomas y sostener tanto al paciente como a su entorno durante el recorrido de una enfermedad grave.
La doctora Carina Blotta explicó en Hola Gente, por Ciudad FM, que el trabajo paliativo contempla siempre al paciente y a su familia.
Las enfermedades oncológicas son uno de los principales motivos de consulta, pero no los únicos.
También pueden requerir este tipo de acompañamiento personas con HIV, insuficiencias cardíacas, enfermedades neurodegenerativas y otras patologías que limitan seriamente la vida.
En el caso de los pacientes con cáncer, Blotta explicó que los cuidados paliativos cobran especial importancia cuando aparecen síntomas intensos durante el tratamiento o cuando se trata de enfermedades que no tendrán una finalidad curativa.
El objetivo, en esos casos, es aliviar los padecimientos y acompañar al paciente durante todo el proceso.
Uno de los síntomas más frecuentes es el dolor.
La médica contó que muchos pacientes incluso la reconocen como “la doctora del dolor”, aunque aclaró que el abordaje paliativo va mucho más allá de administrar analgésicos.
Existen distintos niveles de medicación según la intensidad del dolor, llegando en determinados casos al uso de opioides como morfina o metadona.
Pero el dolor no siempre tiene un origen exclusivamente físico.
Una persona puede atravesar angustia por su diagnóstico, depresión, pérdida del trabajo, dificultades económicas, cambios en la dinámica familiar o aislamiento social.
En esos casos, aumentar la medicación no necesariamente resuelve el sufrimiento.
Por eso los equipos de cuidados paliativos deben ser interdisciplinarios.
La atención puede involucrar médicos paliativistas, psicólogos, asistentes sociales, terapistas ocupacionales y personal de enfermería.
La familia también ocupa un lugar central.
Blotta explicó que las consultas procuran incluir al cuidador principal, que no necesariamente tiene que ser un familiar.
Puede ser un vecino, un amigo u otra persona cercana que acompañe de manera cotidiana al paciente.
También se realizan reuniones familiares para responder dudas, conversar sobre miedos y ayudar a comprender cómo acompañar cada etapa.
Uno de los problemas que enfrenta actualmente la Zona Este es la disponibilidad limitada de profesionales.
Durante la entrevista, Blotta señaló que no existe todavía un sistema articulado de atención domiciliaria para estos pacientes y que son pocos los especialistas disponibles en la región.
Esto obliga, en muchos casos, a trasladar al paciente para recibir atención.
La médica también remarcó que los cuidados paliativos constituyen un derecho y sostuvo que todavía existe una gran cantidad de personas que no logran acceder efectivamente a este tipo de acompañamiento.
Para Blotta, la difusión resulta fundamental.
Muchas familias desconocen que pueden solicitar ayuda antes de llegar a una situación extrema.
En su práctica cotidiana, el acompañamiento puede incluir control del dolor, vómitos vinculados a tratamientos, lesiones en la boca, pérdida de movilidad, falta de apetito, descenso de peso y múltiples síntomas que afectan la calidad de vida.
Pero también existe un aspecto humano difícil de medir.
La posibilidad de que una persona transite una enfermedad grave con menos sufrimiento y que su familia pueda acompañarla de una manera más tranquila forma parte del objetivo central de este trabajo.
Blotta reconoció que se trata de una especialidad emocionalmente exigente.
El contacto cotidiano con enfermedades graves y con la muerte puede resultar especialmente difícil cuando los pacientes son jóvenes.
Sin embargo, también destacó la satisfacción que representa poder ayudar a que una persona atraviese ese momento con mayor tranquilidad.
Su mensaje para las familias fue directo: pedir ayuda.
Los pacientes que lo necesitan pueden acercarse al hospital y consultar en el servicio correspondiente, tengan o no obra social.
También explicó que se ofrecen alternativas para solicitar turnos de manera presencial, pensando especialmente en personas que no utilizan con facilidad celulares o herramientas digitales.
El consultorio de cuidados paliativos funciona los miércoles y viernes.
Además, la profesional forma parte del servicio de clínica y acompaña a pacientes internados que requieren atención paliativa.
El mensaje final busca derribar una idea profundamente instalada: sufrir no tiene que ser inevitable.
Cuando existe la posibilidad de aliviar síntomas, acompañar emocionalmente y sostener a la familia, los cuidados paliativos pueden cambiar de manera profunda la forma en que una persona atraviesa una enfermedad grave.





































