INSEGURIDAD EN RIVADAVIA: DOS ROBOS EN DIEZ DÍAS EN LA TOSCA


El propietario de La Tosca, Carlos Ladaga, relató la angustiante situación que atraviesa luego de sufrir dos robos con apenas diez días de diferencia en su local de indumentaria. En ambos hechos rompieron las vidrieras y sustrajeron prendas que se encontraban al alcance desde el exterior.

El comercio está ubicado en pleno centro de Rivadavia y a pocos metros de la Seccional 13. Los episodios, ocurridos durante la madrugada, obligaron al propietario a retirar la mercadería de exhibición y proyectar nuevas modificaciones en las rejas.

“Pasaron exactamente diez días”, precisó Carlos Ladaga durante una entrevista con Hugo Lombardi y Susana Gómez en Antes de ver el Sol, por Ciudad FM. Según explicó, el primer hecho ocurrió el día 18, aproximadamente a las 2:10 de la madrugada, mientras que el segundo se produjo el día 28, prácticamente en el mismo horario.

Frente a una primera versión que señalaba que solamente se habían producido daños en el comercio, Ladaga aclaró que en las dos oportunidades faltaron prendas. Aunque reconoció que no conoce la calificación legal que corresponde a los hechos, fue contundente al explicar lo sucedido: “En las dos oportunidades a mí me sustrajeron prendas”.

El propietario reconstruyó el primer episodio a partir de las imágenes registradas por las cámaras instaladas dentro del local. De acuerdo con su análisis, una persona rompió el primer vidrio de la vidriera, pero se retiró del lugar cuando apareció un móvil de preventores.

Según lo expresado durante la entrevista, el vehículo pasó frente al comercio sin que sus ocupantes advirtieran que el vidrio había sido destruido. Minutos después, las cámaras registraron la llegada de tres personas, entre ellas una mujer.

Ladaga aclaró que el ángulo de la cámara no permite observar directamente las prendas en poder de esas personas. Sin embargo, señaló que fueron registradas agachándose junto al vidrio roto y que, cuando él llegó al negocio, la mercadería ya no estaba en la vidriera.

En el momento del primer hecho, el comerciante mostró las imágenes a los efectivos policiales y señaló a esas tres personas como posibles responsables de la sustracción. Posteriormente, al revisar nuevamente las grabaciones, detectó que ninguna de ellas habría sido quien rompió originalmente el vidrio.

El segundo ataque ocurrió diez días después. En esa oportunidad, Ladaga observó en las cámaras a una persona con características físicas similares a las del individuo que habría roto el primer paño. No obstante, remarcó que esa identificación responde únicamente a sus propias deducciones y al análisis de las grabaciones.

“Todo esto son deducciones y análisis míos por cómo fueron las dos filmaciones”, aclaró.

El segundo registro muestra a una persona que llega en bicicleta, deja preparado un gancho de hierro en un costado, busca un escombro y regresa caminando hacia el comercio. Luego rompe otro de los vidrios y toma las prendas que estaban ubicadas en la parte inferior de la vidriera.

El individuo tenía el rostro cubierto con una capucha y otra prenda que le tapaba la boca y parte de la nariz. Por esa razón, las imágenes solamente permiten observar su contextura física y vestimenta, pero no identificar claramente su cara.

“No es que rompen solamente el vidrio. En los dos hechos a mí me sustrajeron prendas del local”, insistió Ladaga.

El comerciante explicó que, si bien la cantidad de ropa sustraída no fue elevada, los daños y la reiteración de los hechos provocaron miedo, bronca e impotencia. Después del segundo ataque decidió no volver a armar las vidrieras hasta reforzar la seguridad interior del local.

Para evitar que alguien pueda alcanzar nuevamente la mercadería a través de las rejas, deberá instalar una segunda protección con una abertura más pequeña. La inversión se sumará al costo de reemplazar los dos paños de vidrio laminado que fueron destruidos.

“En vez de gastar en mercadería para tener de venta, tenés que gastar en rejas para mayor seguridad en el local”, lamentó.

Los vidrios utilizados por el comercio están compuestos por dos láminas de cuatro milímetros con un laminado intermedio. Ladaga explicó que este material es más costoso, pero resulta necesario para evitar que, ante una rotura accidental, se desprendan fragmentos grandes que puedan provocar lesiones a clientes o trabajadores.

Más allá del daño material, el propietario de La Tosca concentró su reclamo en la necesidad de una respuesta coordinada frente a la inseguridad. Recordó que comerciantes y autoridades participaron anteriormente en reuniones para analizar medidas de prevención, incorporación de cámaras y mayor presencia durante la madrugada.

“Impotencia es lo que más define a todo esto”, expresó.

Ladaga cuestionó que las diferencias políticas o administrativas relacionadas con el manejo y acceso a las cámaras puedan dificultar el trabajo preventivo. Señaló que los comerciantes y vecinos quedan en medio de esas discusiones cuando lo que necesitan es una actuación conjunta.

“Necesitamos que el Gobierno, la Policía y el Municipio trabajen en conjunto”, manifestó. También pidió que los anuncios de nuevas cámaras, móviles y efectivos se concreten y “que no queden promesas”.

En relación con la investigación, Ladaga explicó que todavía no recibió información sobre posibles detenidos o recuperación de prendas por el primer hecho. Solamente fue notificado sobre la fecha en la que deberá ratificar la denuncia.

Respecto del segundo episodio, indicó que las autoridades se encontraban analizando la secuencia de cámaras disponibles para reconstruir el recorrido del sospechoso. La expectativa es determinar si en algún punto circuló sin el rostro cubierto y pudo quedar registrado con mayor claridad.

El comerciante también advirtió que los hechos contra locales suelen producirse entre la una y las cinco de la madrugada, una franja horaria que ya había sido señalada durante reuniones vinculadas con la seguridad comercial.

Después de dos ataques en diez días, el propietario enfrenta ahora el costo de los vidrios, la necesidad de incorporar nuevas rejas y la imposibilidad de utilizar normalmente sus vidrieras para exhibir la ropa. A ese impacto económico se suma la incertidumbre de no saber si el comercio volverá a ser atacado.

Ladaga agradeció el espacio brindado por Ciudad FM para visibilizar la situación y expresó su deseo de que la difusión del caso contribuya a generar respuestas. La entrevista completa permite conocer su reconstrucción de los hechos, las imágenes que analizó y el reclamo de coordinación para que los comerciantes no tengan que enfrentar solos el costo de proteger sus negocios.

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