LILIANA GONZÁLEZ ADVIERTE: “HAY NIÑOS QUE NO HABLAN, NO POR UN TRASTORNO, SINO PORQUE NADIE LES HABLA”

 

En diálogo con Hugo Lombardi en el programa “Antes de ver el sol”, la reconocida psicopedagoga Liliana González alertó sobre las consecuencias del uso excesivo de pantallas en la infancia y reclamó mayor compromiso de las familias en la crianza. “Hay niños de cuatro años que no hablan, y no porque tengan un trastorno, sino porque nadie les habla”, expresó con contundencia.

González, autora de libros y conferencista nacional, contó que su ciclo de charlas “Dis-positivos” busca recuperar la mirada y la palabra como espacios esenciales del vínculo humano. “Uso la tecnología, pero para reflexionar. No todo lo digital es malo; el problema es cuando reemplaza el encuentro humano”, explicó.

La especialista recordó que su planteo surgió en 2017, cuando presentó su recordada charla TEDx “Volver a mirarnos”, y aseguró que “las pantallas nos roban la mirada y la palabra, que son la base del encuentro humano”.

Durante la entrevista, González fue categórica sobre el impacto del uso temprano de dispositivos en los niños:

“El cerebro de un bebé es inmaduro, y si lo ametrallás con imágenes, sonidos y colores, se produce hiperactividad y retraso en el lenguaje. Hay chicos que no hablan porque almuerzan con Peppa Pig y cenan con el Sapo Pepe: los personajes hablan, pero no les hablan”.

En ese sentido, advirtió que el lenguaje es una donación, no una habilidad que surge sola: “El niño aprende a hablar porque alguien le habla. No da lo mismo ir a dormir con un celular que con un cuento”.

También se refirió a la necesidad de una alianza entre familia, escuela y comunidad para revertir esta crisis: “Educar es un trabajo entre todos. Hay que volver a hablar con los pediatras, con las guarderías, con los jardines, y enseñar a los padres qué implica criar con pantallas”.

González remarcó que la tecnología puede ser una aliada, siempre que se use con criterio: “No entiendo una escuela sin tecnología, pero no puede estar el celular en el banco. Hasta que no haya educación digital, debería usarse solo en aulas informáticas o de robótica”.

Finalmente, dejó un mensaje directo a las familias:

“A los hijos hay que cuidarlos en el mundo real y también en el virtual, que hoy es más peligroso. No los dejemos solos ahí. Pidamos la clave, acompañemos. Y los abuelos, que vuelvan a contar cuentos, a jugar, a mostrar otros mundos posibles”.

La pedagoga destacó que no todo está perdido: “Hay muchos proyectos hermosos en las escuelas, pero los medios casi no los muestran. Hay que recuperar la esperanza y el encuentro humano, que es lo más lindo de la vida”.

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