El escritor rivadaviense Adrián Narváez contó en Modo Random el largo camino que recorrió entre sus primeros versos de adolescencia, años de lectura y correcciones, la publicación de sus libros y dos reconocimientos literarios consecutivos en Mendoza.
Adrián Narváez empezó a escribir mucho antes de pensar en publicar. Primero fueron algunos versos durante la escuela, después llegaron las lecturas de Gustavo Adolfo Bécquer, Pablo Neruda, Mario Benedetti y Eduardo Galeano. Sin embargo, el paso de escribir para sí mismo a mostrar una obra terminada le llevó años.
En una extensa charla con Ale Núñez y Fabián Moreno en Modo Random, por Ciudad FM 90.5, el escritor de Rivadavia repasó su relación con la literatura, sus libros, los certámenes que marcaron los últimos años de su carrera y el trabajo que realiza para acercar a los jóvenes a la lectura.
PUBLICAR RECIÉN CUANDO EL TEXTO ESTUVIERA LISTO
Narváez se definió como obsesivo con las correcciones.
Su proceso consiste en escribir, revisar, dejar descansar el texto y volver sobre él tiempo después. Ese método hizo que su primer libro publicado, “De espaldas a la marea del tiempo”, llegara cuando tenía 35 años.
Según relató, durante mucho tiempo prefirió seguir leyendo y formándose antes de dar el paso de publicar. Una intervención de su esposa terminó funcionando como el impulso que necesitaba para soltar aquel manuscrito después de tantas revisiones.
Tres años después llegó “También nosotros”, también dentro de la poesía.
A partir de esa etapa comenzó además a trabajar sus textos con una mirada más orientada a los certámenes literarios.
DOS AÑOS, DOS PREMIOS
El recorrido competitivo produjo dos momentos especialmente importantes.
Narváez contó que en 2024 obtuvo el Certamen Vendimia y al año siguiente ganó el Eduardo Gregorio, concurso realizado en Junín. Tras haber sido premiado, este año también tuvo la experiencia de integrar el jurado del Gregorio.
El cambio de lugar —de concursante a jurado— le permitió conocer el proceso desde otra perspectiva.
Relató que en una de las categorías tuvieron que evaluar 85 cuentos y que el nivel de muchas obras volvió especialmente difícil llegar a un acuerdo entre los integrantes del jurado.
En su experiencia personal, las devoluciones negativas de concursos anteriores también terminaron formando parte del aprendizaje. Narváez contó que con el tiempo dejó de interpretar un resultado adverso simplemente como una frustración y comenzó a utilizar las observaciones para revisar su trabajo.
“MAÑANA TAL VEZ NO SEA” Y EL PÚBLICO JUVENIL
Uno de sus libros más recientes, “Mañana tal vez no sea”, está compuesto por ocho cuentos que atraviesan géneros como lo fantástico, lo policial, el terror y el misterio.
Aunque Narváez había pensado originalmente esos relatos para un público adulto, decidió presentarlos en una categoría juvenil a partir de su experiencia cotidiana trabajando con estudiantes.
Como bibliotecario, explicó, observa qué libros buscan los chicos y detectó un interés especialmente fuerte por las historias de terror y misterio. Esa experiencia lo llevó a probar una categoría diferente y finalmente obtuvo el reconocimiento.
DE LECTOR A FORMADOR DE NUEVOS LECTORES
La literatura de Narváez no termina en sus propios libros.
Su trabajo en una biblioteca escolar le permitió transformar la lectura en una actividad cotidiana con los alumnos. Una de las iniciativas que desarrolla consiste en preparar trípticos con fragmentos de diferentes libros para distribuirlos entre los estudiantes y permitirles descubrir rápidamente qué títulos podrían interesarles.
Más recientemente incorporó a esa propuesta autores mendocinos, utilizando una colección dedicada especialmente a escritores de la provincia.
También prepara estudiantes para participar en certámenes de microrrelatos.
Contó que comienza a motivarlos desde años anteriores para que, al llegar a quinto año, puedan escribir, seleccionar y presentar sus propios trabajos. El año pasado, dos alumnas que participaron fueron seleccionadas para integrar una antología.
Para Narváez, ver un texto publicado produce un efecto diferente al de simplemente escribirlo y guardarlo: puede convertirse en el estímulo que impulse a una persona a continuar escribiendo.
ENTRE BÉCQUER, BENEDETTI Y GALEANO
Al recordar sus primeras influencias, Narváez señaló a Gustavo Adolfo Bécquer como uno de los autores fundamentales de su adolescencia. Durante esa etapa intentaba incluso reproducir, de manera intuitiva, estructuras de rima y métrica similares a las que encontraba en sus lecturas.
Después llegaron otros nombres.
Mario Benedetti amplió su mirada literaria y posteriormente apareció Eduardo Galeano, junto con una literatura latinoamericana de mayor contenido social.
Ese recorrido terminó definiendo también su propia búsqueda. Narváez explicó que le interesa especialmente escribir sobre lo fantástico, pero también sobre situaciones cotidianas y escenas que observa en personas comunes y que luego pueden convertirse en fragmentos de una historia.
UNA NUEVA PRESENTACIÓN EN JUNÍN
El escritor también adelantó una próxima actividad: el 5 de octubre a las 18, en el Polideportivo de Junín, participará de una presentación vinculada a la feria regional.
Allí presentará “Mañana tal vez no sea”, acompañado por Pablo Altares, Marcelo Fernández en la música y otros participantes de la actividad.
La entrevista dejó así una historia construida menos alrededor de un éxito repentino que de la persistencia: leer, escribir, corregir, esperar, volver a corregir y finalmente animarse a publicar.





































