“QUIEREN VOLVER A SER ELLOS MISMOS”: BUSCAN UNA CASA PARA CUATRO PERSONAS EN SITUACIÓN DE CALLE


Ante el próximo cierre del refugio de invierno de Rivadavia, organizaciones religiosas y vecinos comenzaron a trabajar en una alternativa para cuatro personas que buscan salir de la calle, recuperar su autonomía y volver a insertarse laboralmente.

El próximo cierre del refugio de invierno de Rivadavia abrió un nuevo interrogante: qué ocurrirá con aquellas personas que actualmente utilizan ese espacio y todavía no cuentan con un lugar estable donde vivir.

A partir de esa preocupación, vecinos, referentes religiosos y organizaciones comenzaron a trabajar de manera conjunta en una alternativa que permita que un grupo de personas pueda iniciar una nueva etapa, con un techo, trabajo y herramientas para sostenerse por sus propios medios.

José Vered, vecino de Rivadavia conocido por su tarea solidaria, explicó en diálogo con Antes de Ver el Sol, por Ciudad FM 90.5, que actualmente hay alrededor de cuatro personas sobre las que están concentrando los esfuerzos.

Durante el comienzo del invierno habían sido aproximadamente ocho. Algunas pudieron encontrar trabajo o instalarse en fincas y otros lugares, mientras que un grupo continúa necesitando asistencia.

“Cuatro seguro que se pueden recuperar”, señaló Vered durante la entrevista.

La situación no comenzó ahora. Antes de la apertura del refugio, algunas de estas personas dormían en espacios públicos, en la terminal o en plazas de Rivadavia. Durante el invierno, la Municipalidad habilitó un espacio para que pudieran permanecer durante la noche, mientras que durante el día también recibieron acompañamiento de una comunidad evangélica.

Ese esquema permitió atravesar los meses más fríos, pero el desafío aparece ahora: encontrar una solución que vaya más allá de la emergencia.

NO BUSCAN SOLAMENTE UN TECHO

Uno de los aspectos que destacó Vered es que las personas involucradas quieren recuperar independencia.

Algunas realizan pequeñas actividades para generar ingresos. Preparan tortitas, venden productos y buscan diferentes maneras de obtener recursos. También hay personas con conocimientos de distintos oficios, entre ellos trabajos metalúrgicos y soldadura.

“Quieren recuperarse. Eso es lo más interesante”, remarcó.

El proyecto que comenzó a gestarse intenta aprovechar precisamente esas capacidades. La intención no sería crear únicamente otro espacio asistencial, sino encontrar una vivienda donde puedan dormir y, paralelamente, acompañarlos para que trabajen, se capaciten y comiencen a afrontar sus propios gastos.

Vered aseguró que incluso ya existe una propiedad en vista y que mantendría una reunión con su propietario para conocer el valor del alquiler y analizar la viabilidad de avanzar.

“Ellos mismos están pidiendo, casi desesperados, independizarse”, contó.

La intención, según explicó, es que progresivamente puedan sostener el alquiler y sus gastos, evitando generar una dependencia permanente de las instituciones que hoy los acompañan.

TRABAJO CONJUNTO

En la iniciativa participan diferentes sectores que decidieron trabajar con un objetivo común.

Entre ellos se encuentran la pastora Susana Canilla, una comunidad evangélica del barrio 9 de Julio, integrantes de la Pastoral Carcelaria y vecinos que desde hace tiempo colaboran con alimentos y asistencia.

Vered destacó especialmente que el trabajo conjunto intenta superar cualquier diferencia religiosa.

“Aquí lo importante es la gente”, resumió.

La idea es integrar y no excluir. Conseguir un lugar donde puedan vivir es solamente uno de los primeros pasos. También buscan que tengan acceso a capacitaciones y oportunidades laborales.

Durante la entrevista se mencionó, por ejemplo, la posibilidad de aprovechar cursos de manipulación de alimentos y otras instancias de formación que puedan ampliar las posibilidades de conseguir empleo.

UNA HISTORIA DETRÁS DE CADA PERSONA

Las personas que hoy atraviesan esta situación tienen entre aproximadamente 30 y 50 años. Algunas llegaron desde otras provincias, entre ellas Córdoba y Santa Fe.

Detrás de cada caso existen historias diferentes.

Vered relató que varios tuvieron anteriormente trabajo, familia y una vida estable, pero atravesaron problemas personales, adicciones, depresiones o situaciones que terminaron alejándolos de aquella realidad.

Uno de ellos, contó, tiene una hija adolescente en Córdoba y mantiene el deseo de reencontrarse con ella.

“Han sufrido mucho. Son gente de trabajo que ha tenido una historia buena antes”, sostuvo.

Ese pasado es precisamente una de las razones por las que quienes impulsan la iniciativa creen que todavía existe una oportunidad para reconstruir sus vidas.

El proyecto recién comienza. La primera reunión entre los distintos actores se realizó recientemente y todavía deben resolver cuestiones vinculadas con el alquiler, la administración del espacio y las responsabilidades que tendrá cada participante.

Mientras esas definiciones avanzan, el objetivo ya está planteado: que el cierre del refugio de invierno no signifique simplemente volver a la calle.

Para Vered, el desafío es acompañarlos para que vuelvan a sentirse parte de la comunidad.

“Quieren volver a ser ellos mismos”.

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