La neuróloga clínica Andrea Marengo presentó una investigación que buscará determinar científicamente si existe una relación entre el viento Zonda y la aparición de cefaleas o episodios de migraña. El estudio será gratuito y necesitará la participación de aproximadamente 350 personas.

En una entrevista con el programa Hola Gente, por Ciudad FM 90.5, la especialista explicó cómo se realizará el seguimiento, qué variables del viento serán analizadas y cuáles son las principales recomendaciones para reducir el malestar durante los días de Zonda.

La neuróloga clínica Andrea Marengo invitó a la población mendocina a participar de un estudio que analizará la posible relación entre el viento Zonda y los dolores de cabeza. La investigación comenzará el 1 de agosto y se extenderá hasta el 30 de octubre, periodo en el que suelen registrarse con mayor frecuencia episodios de este fenómeno meteorológico.

Durante una entrevista realizada por Carina Coria, Oscar Mila, Celeste González y Pilar Campagnolo en Hola Gente, Marengo explicó que el objetivo es transformar una percepción muy extendida entre los mendocinos en información respaldada por registros científicos.

“Lo que intentamos determinar es si realmente el mito de que duele la cabeza cuando hay viento Zonda deja de ser un mito y podemos registrarlo científicamente”, explicó.

La especialista detalló que el viento presenta distintas variables que pueden repercutir sobre el organismo, entre ellas la presión atmosférica, la cantidad de polvo en suspensión, la velocidad y la temperatura.

Según señaló, existen ocasiones en las que el viento permanece en altura y algunas personas experimentan dolor de cabeza. En otros casos, el fenómeno desciende, provoca daños materiales y, sin embargo, no genera cefalea en todos los habitantes.

La investigación buscará identificar cuál de esas variables podría estar relacionada con la aparición o el agravamiento de los síntomas.

Para realizar el estudio se combinarán los datos meteorológicos con una breve encuesta diaria que deberán responder los participantes. La convocatoria pretende reunir aproximadamente a 350 personas y, según lo expresado durante la entrevista, ya había alrededor de 250 inscriptos.

La participación será completamente gratuita. Marengo aclaró que no se solicitarán datos bancarios, dinero ni ningún tipo de colaboración económica.

Cada participante deberá completar una encuesta inicial y luego recibirá, mediante WhatsApp, una consulta diaria alrededor de las 14. Si la persona no tuvo dolor de cabeza, no deberá continuar completando información. En caso de haber presentado cefalea, deberá indicar a qué hora comenzó y cuándo alcanzó su máxima intensidad.

“Es muy cortito. Son tres preguntas”, explicó la neuróloga para destacar que el procedimiento no demandará demasiado tiempo.

El equipo científico está integrado por aproximadamente siete investigadores, entre ellos profesionales de Mendoza, Buenos Aires y España. También participa el doctor De Paz, de San Martín, quien ya había comenzado a observar la posible relación entre el viento y los dolores de cabeza.

Marengo señaló que en Mendoza no existen registros suficientes que documenten científicamente una relación directa entre el Zonda y la cefalea, pese a que se trata de una asociación incorporada en la experiencia cotidiana de gran parte de la población.

“Hablás con un mendocino y te dice que el viento Zonda le provoca dolor de cabeza, pero no lo tenemos documentado”, sostuvo.

La profesional explicó que contar con información científica también podría resultar útil para las personas que visitan Mendoza y desconocen las características del viento Zonda. Un turista que comienza a sentir dolor de cabeza, irritación o malestar puede preocuparse y recurrir a una guardia médica sin comprender qué está ocurriendo.

En ese sentido, los resultados permitirían elaborar recomendaciones más precisas tanto para los residentes como para quienes llegan desde otras provincias o países.

La especialista mencionó que en sectores costeros de España existe un fenómeno de características similares, originado en África. Allí se intentó realizar una investigación, pero no pudo completarse con el alcance necesario.

Por esa razón, el número de participantes será determinante para aumentar las posibilidades de obtener resultados útiles.

Respecto de una eventual medicación, Marengo aclaró que el desarrollo de un fármaco no es la finalidad inmediata de la investigación.

“No estamos pensando en medicación por el momento. Toda investigación empieza con la observación, después llega el diagnóstico y luego el tratamiento”, explicó.

Los datos podrían servir más adelante para elaborar guías de prevención y, eventualmente, evaluar medicamentos para determinadas formas de dolor de cabeza. Sin embargo, cualquier recomendación dependerá de los resultados científicos y de las características particulares de cada paciente.

La entrevista también abordó la relación entre el viento Zonda, la presión arterial y las arritmias. Marengo recordó que investigaciones anteriores analizaron variaciones de presión durante los días de viento en Mendoza y San Juan.

Según lo expresado durante la entrevista, esos estudios habrían encontrado variaciones en la presión arterial, aunque no necesariamente incrementos hasta valores críticos.

Sobre la migraña, la neuróloga explicó que se trata de un tipo específico de dolor de cabeza y que puede tener distintos factores desencadenantes.

“Creemos que el viento Zonda puede desencadenar la migraña, pero todavía no lo tenemos documentado”, señaló.

La profesional aclaró que la migraña es una condición que presenta cada individuo y que determinados factores pueden activar sus episodios. La investigación intentará establecer si algunas variables del viento forman parte de esos desencadenantes.

Marengo también indicó que el Zonda puede afectar al organismo más allá del dolor de cabeza o la presión arterial. Entre los efectos mencionó la irritabilidad, la distracción y el malestar general.

Durante la entrevista se hizo referencia, además, a estudios que analizaron el comportamiento de las personas al conducir y la posible existencia de un incremento de accidentes durante determinados episodios de viento.

La especialista señaló que el fenómeno puede presentarse en altura sin ser claramente percibido por la población. Según lo expresado durante la conversación, el viento podría estar presente durante numerosos días del año, aunque no siempre desciende con la misma intensidad.

También explicó que históricamente agosto y septiembre eran considerados los meses de mayor frecuencia, pero que actualmente pueden registrarse alertas durante otras épocas, como julio o diciembre.

Marengo vinculó estos cambios con las variaciones climáticas y recordó que los pronósticos meteorológicos son predicciones. Aunque los servicios cuentan con equipamiento y herramientas cada vez más precisas, el comportamiento del viento puede modificarse con rapidez.

Ante una alerta de viento Zonda, una de las principales recomendaciones es mantener una correcta hidratación.

La neuróloga indicó que una persona que habitualmente consume alrededor de un litro y medio de agua podría aumentar esa cantidad durante una jornada de Zonda, siempre de acuerdo con sus condiciones particulares de salud.

También aconsejó distribuir la hidratación durante todo el día y no esperar hasta sentir los síntomas.

Otra recomendación consiste en disminuir la intensidad de las actividades. En caso de tener que salir a trabajar, lo aconsejable es cumplir con las obligaciones indispensables y evitar sumar esfuerzos físicos innecesarios.

“Si tengo que trabajar, trato de no agregar más actividades. El gimnasio puede quedar para otro día”, ejemplificó.

El uso de barbijo puede ayudar parcialmente frente a la presencia de polvo, aunque no protege completamente zonas sensibles como los ojos. Por eso, además de reducir la exposición, es importante seguir las alertas oficiales y tomar recaudos según la intensidad del fenómeno.

Marengo aclaró que la presencia de viento no implica necesariamente que deban suspenderse todas las actividades laborales o escolares. Las decisiones oficiales dependen de variables como la velocidad, la temperatura, la humedad, la visibilidad y el riesgo de caída de árboles u otros accidentes.

La neuróloga invitó a la comunidad a sumarse a la investigación y remarcó que cada participante deberá mantener el registro durante aproximadamente 30 días.

Al finalizar el proceso, el equipo prevé realizar una devolución breve sobre la relación observada entre los síntomas de cada persona y las condiciones meteorológicas registradas.

La información para inscribirse estará disponible en las redes sociales de Andrea Marengo y en los canales oficiales del Hospital Perrupato, según se informó durante la entrevista.

La investigación representa una oportunidad para documentar científicamente una experiencia que forma parte de la vida cotidiana de los mendocinos y avanzar hacia recomendaciones más específicas frente a los posibles efectos del viento Zonda.

La entrevista completa con Andrea Marengo puede verse a través de las plataformas de Ciudad FM.

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