Andrea Alejandra Duarte
Lic. en Comunicación
A 113 años del mayor antecedente por el que se conmemora el Día Internacional de la mujer, seguimos en pie de lucha.
8 de marzo de 1908. 129 mujeres mueren en un incendio en la fábrica Cotton, de Nueva York, EE.UU, luego de declararse en huelga con permanencia en su lugar de trabajo, reclamando por la malas condiciones laborales, y pidiendo reducción de Jornada laboral a diez horas y un salario igual al de los hombres que realizaban las mismas tareas. Mueren en pie de protesta, estableciendo el mayor antecedente histórico de la fecha en que hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer, de la lucha por la igualdad, el reconocimiento y ejercicio efectivo de sus derechos.
Un puntapié inicial como este en la historia mundial, ha logrado visibilizar la lucha por la igualdad desde una perspectiva de género, convocando a mujeres de todo el mundo a formar parte de la historia, a participar en las demandas del colectivo de mujeres para alcanzar el respeto de sus derechos.
Particularmente, en nuestro país, históricamente se ha luchado por el derecho a la educación, por el derecho a la igualdad civil, el derecho al voto femenino y a la participación política, entre otras cosas, llegando a la actualidad y la lucha por la discriminación, la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito, la lucha por la violencia de género y la incipiente lucha por los femicidios.
8 de marzo de 2021 en Argentina
El informe final de femicidios de 2020 emitido por Defensoría del Pueblo de la Nación, registra un total de 295 víctimas por femicidios en la república Argentina.
En lo que va del 2021, una mujer muerta cada 30 horas en manos de femicidas. 47 mujeres muertas en los dos primeros meses de este año, según informe de la Organización Mumalá (mujeres de la matria latinoamericana).
A 113 años del primer antecedente de protesta por los derechos de la mujer, seguimos en pie de lucha. Esta vez, los derechos se vuelven más fundamentales, luchamos por el derecho a la vida, ni más, ni menos. Luchamos por el derecho tan simple y tan elemental, de caminar seguras por las calles, de salir de casa y poder volver, sin miedo, amparadas por las leyes, y por lo que es más importante, las acciones que desemboquen en el cumplimiento de las leyes. Luchamos por sentirnos protegidas, porque la justicia sea justa y porque nuestras voces sean escuchadas a tiempo.
En la conmemoración que hoy nos convoca, es preciso reflexionar, repensarnos como sociedad y como Estado, creando acciones que den solución a las demandas de los movimientos de mujeres, generando espacios capaces de responder a la protección de las mujeres y al cumplimiento de los derechos, sobre todo en estos tiempos, al derecho más esencial de todos, al que nos requiere hoy con urgencia, el derecho a estar vivas.
Por Andrea Duarte.









































