Una conversación sobre los átomos terminó convirtiéndose en una disparatada teoría sobre el contacto humano, las cartas de amor y las posibles coartadas para una infidelidad. En Japaleta, Facundo Ruffolo y Gini Santilli volvieron a caminar por esa delgada línea que separa una reflexión brillante de una ocurrencia completamente delirante.
Todo comenzó de manera aparentemente inocente. Después de leer mensajes enviados por quienes seguían el programa, el equipo decidió recuperar una sección que, según bromearon al aire, hacía tiempo que nadie pedía e incluso algunos preferían que no regresara. Sin embargo, bastó mencionar los átomos para que la conversación tomara un rumbo tan inesperado como divertido.
La teoría presentada durante el programa partió de una explicación sobre la composición de la materia: los átomos se encuentran rodeados por electrones y, cuando una persona cree estar tocando un objeto o a alguien, experimenta en realidad las fuerzas que actúan entre esas partículas.
“Cada vez que tocamos algo, en realidad sentimos esa fuerza de repulsión entre los átomos”, se explicó durante el segmento.
La idea despertó primero desconcierto, pero rápidamente abrió una puerta que el equipo no estaba dispuesto a dejar pasar. Si técnicamente los átomos no llegan a tocarse de la manera en que suele imaginarse, entonces aparecía una conclusión tan absurda como conveniente: nadie habría tocado realmente a nadie.
“Nunca estás tocando nada. Sos inimputable”, lanzaron entre risas.
La supuesta revelación científica encontró inmediatamente una aplicación sentimental. Bajo esa lógica, una persona acusada de una infidelidad podría intentar defenderse asegurando que no existió contacto físico porque sus átomos nunca llegaron a tocar los de la otra persona.
“No lo gorreaste. Era repulsión”, resumieron con el particular tono de Japaleta.
Lo que parecía destinado a quedar en una simple broma dio paso a una reflexión más profunda. Si el contacto físico también depende de la percepción, las palabras podrían constituir otra manera de acercarse, acompañarse o incluso abrazarse a la distancia.
El programa tomó como referencia las cartas intercambiadas por Julio Cortázar y Alejandra Pizarnik. A pesar de la distancia, ambos escritores construyeron un vínculo de amistad a través de la escritura y compartieron pensamientos, temores y momentos personales.
Desde esa perspectiva, una carta podía convertirse en una forma de tocar emocionalmente a otra persona. No mediante la piel, sino a través del lenguaje, la compañía y la capacidad de reconocer aquello que el otro estaba atravesando.
“Una carta también puede ser una forma de abrazar a alguien”, plantearon durante la conversación.
La intensidad de ese intercambio epistolar también sirvió para cuestionar la tendencia a interpretar necesariamente como romance cualquier vínculo profundo entre un hombre y una mujer. En el programa señalaron que una relación puede sostenerse desde la amistad, la admiración y el acompañamiento sin convertirse obligatoriamente en una historia amorosa.
Pero Japaleta todavía tenía reservado un último giro. La conversación avanzó hacia las estrellas, donde las enormes condiciones de presión y gravedad permiten procesos de fusión nuclear. A partir de esa imagen, el segmento encontró su conclusión más poética: si en las estrellas las partículas pueden superar sus barreras y unirse, entonces tocarse podría compararse con generar una estrella.
“Tocarse es generar estrellas”, fue la frase que terminó condensando aquel recorrido.
La conclusión romántica duró poco. Casi de inmediato, el equipo volvió a llevar la reflexión al terreno de los amantes y las relaciones abiertas, demostrando que incluso una explicación sobre física puede terminar convertida en material para el humor.
En Japaleta, por Ciudad FM 90.5, Facundo Ruffolo y Gini Santilli transformaron así una conversación sobre partículas en una mezcla impredecible de ciencia, literatura, amistad, deseo y picardía. El resultado no resolvió definitivamente si las personas pueden tocarse, pero sí dejó una certeza: cuando el programa comienza a conectar temas aparentemente imposibles, cualquier teoría puede terminar convertida en una excusa sentimental.
La conversación completa puede verse en las plataformas de Ciudad FM.