DE UNA OLLA CASERA A UNA FÁBRICA: LA HISTORIA DE CERVEZA SHERLOCK


Sherlock Cerveza Artesanal comenzó en 2016 como un pasatiempo desarrollado con una olla de apenas 20 litros y actualmente trabaja con un equipo de 600 litros, seis estilos estables y presencia en festivales de Mendoza y otras provincias. Iván Vecchi, responsable del emprendimiento, contó cómo una elaboración doméstica logró transformarse en una marca propia nacida en Rivadavia.

En el marco del Día de la Cerveza, Vecchi visitó Mañanas de Ciudad y conversó con Carina Coria en los estudios de Ciudad FM 90.5. Durante la entrevista repasó los primeros pasos de Sherlock, explicó las características de la producción artesanal y anticipó que uno de sus próximos proyectos es incorporar energía solar en la fábrica.

“Cerveza Sherlock nació en julio de 2016 y empezó como un hobby, con una ollita básica de 20 litros”, recordó.

El emprendimiento surgió junto con un amigo y sin una estructura pensada originalmente para la venta. La oportunidad de mostrar el producto apareció cuando fueron convocados por el municipio para participar como pequeños emprendedores en una feria agroindustrial.

La experiencia comercial resultó positiva y los llevó a tomar una decisión: invertir, aumentar la capacidad y avanzar con una propuesta más ambiciosa. Aquel equipo inicial de 20 litros fue reemplazado progresivamente hasta alcanzar la capacidad actual de 600 litros.

La elección del nombre también forma parte de la historia. Ante la necesidad de presentar formalmente el proyecto, sus impulsores pasaron una noche completa buscando una identidad para la marca. Vecchi había conocido a un joven irlandés cuyo apellido era Sherlock y decidió investigar su significado.

Según explicó durante la entrevista, la palabra podía asociarse con la expresión “rubio brillante”. Aunque esa descripción no representaba físicamente a los creadores, sí guardaba relación con las primeras cervezas que producían, ya que en ese momento elaboraban únicamente variedades rubias.

“Nosotros hacíamos solamente cervezas rubias clásicas. Dijimos: ‘Rubia brillante’, pongámosle este nombre, y ahí arrancó”, relató.

Con el paso de los años, Sherlock comenzó a participar en numerosos encuentros. El emprendimiento estuvo presente en actividades de General Alvear, Godoy Cruz, La Paz y otros puntos de Mendoza. También llegó a San Luis para participar en el evento del Santo de la Quebrada.

Vecchi describió esa salida como una experiencia valiosa, aunque señaló que el consumo fue menor debido a los controles y a que muchas de las personas asistentes debían conducir. La participación, de todos modos, permitió que la marca sumara recorrido fuera de la provincia.

Uno de los aspectos centrales de la entrevista fue la diferencia entre una cerveza artesanal y una industrial. El productor explicó que Sherlock no utiliza conservantes y que el frío constituye la principal herramienta para mantener estable el producto.

“La cerveza artesanal no tiene conservantes. Su único conservante es el sistema de frío”, indicó.

Por ese motivo, la refrigeración debe conservarse durante el almacenamiento y la distribución. Vecchi añadió que en sus elaboraciones utilizan cien por ciento malta, además de trigo y maltas especiales según la receta. No incorporan arroz ni maíz, ingredientes que pueden aparecer en producciones de grandes volúmenes.

La fabricación requiere cuidado, limpieza y planificación. Aunque una persona puede comenzar a elaborar cerveza en su casa con pocas herramientas, debe respetar condiciones específicas para evitar contaminaciones y obtener un resultado estable.

El proceso empieza con la jornada de elaboración y continúa inmediatamente con la fermentación, una etapa que puede extenderse entre cinco y siete días. Luego comienza la maduración, cuya duración cambia de acuerdo con el estilo elegido.

Una cerveza puede necesitar alrededor de 20 días, un mes o hasta dos meses antes de estar lista. Cuando Sherlock se prepara para un festival multitudinario, la producción debe planificarse con una anticipación considerable.

“Para un evento grande se necesitan por lo menos dos meses. En noviembre ya nos estamos preparando para los festivales”, explicó Vecchi.

Esa previsión permite producir la cantidad de litros necesaria y llegar con cada variedad en las condiciones adecuadas. El calendario de eventos exige anticipar el nivel de demanda, especialmente durante los meses de mayor consumo.

Sherlock llegó a elaborar entre 11 y 12 variedades, aunque actualmente mantiene seis estilos fijos. La propuesta comienza con una rubia clásica de base Pilsen y continúa con una Irish Red, una cerveza roja en la que pueden reconocerse notas de caramelo, ciruela y frutos secos.

La marca también produce tres tipos de IPA. Entre ellas se encuentra una IPA clásica con un nivel de amargor moderado, pensada para personas que desean acercarse al estilo sin encontrarse con una intensidad excesiva.

Vecchi explicó que esa variedad posee una presencia importante de aromas y sabores frutados, pero evita el amargor agresivo que puede incomodar a quienes todavía no están habituados a las IPA.

“No es tan amarga y tiene muchos sabores y aromas. Es muy tomable y no es agresiva”, afirmó.

El desarrollo de las diferentes recetas parte de una base que se modifica con distintos tipos de maltas, lúpulos y otros ingredientes. En una cerveza roja, por ejemplo, pueden incorporarse maltas caramelo con características diferentes según el resultado buscado.

El color constituye la primera referencia para diferenciar una cerveza rubia, roja o negra, aunque no determina por sí solo toda la experiencia. Una variedad roja puede presentar una tonalidad más pálida y conservar un perfil intenso de sabor.

Para Vecchi, la elaboración tiene un fuerte componente creativo. Cada productor puede construir su propia receta, ajustar ingredientes, evaluar el resultado y escuchar la respuesta del público.

“Es como en la cocina: cada uno tiene su receta. Es creatividad pura y también hay que escuchar al consumidor”, sostuvo.

Las materias primas utilizadas son mayoritariamente argentinas. Algunas variedades de IPA requieren lúpulos procedentes de Estados Unidos, mientras que la IPA Argenta se elabora con insumos locales, excepto la levadura, que es importada, según detalló el entrevistado.

Actualmente, Vecchi está al frente de Sherlock y trabaja acompañado por otra persona. El crecimiento no eliminó el carácter cercano del emprendimiento, que continúa funcionando en el ámbito donde nació.

La fábrica se encuentra en calle Independencia 126, en Rivadavia, instalada en la parte posterior de la vivienda. Vecchi aclaró que el lugar no cuenta con cartelería exterior, pero desde allí se organiza la producción de la marca.

Uno de los proyectos próximos consiste en avanzar hacia la incorporación de energía solar. La iniciativa busca reducir el impacto energético y sumar una herramienta beneficiosa tanto para la actividad productiva como para el ambiente.

El empresario reconoció que la inversión puede resultar elevada, pero consideró que es posible comenzar de manera progresiva, incorporando los componentes en distintas etapas.

“Uno de los proyectos próximos es tratar de implementar energía solar. Se puede arrancar de a poquito, aunque sea con uno o dos paneles”, explicó.

En cuanto a las variedades especiales, Sherlock experimentó con frutos rojos, coco, jengibre y maracuyá. Esas propuestas no permanecen durante todo el año, sino que se elaboran en determinados momentos o para festivales específicos.

La decisión de conservar seis estilos fijos responde al comportamiento del público, que generalmente busca opciones tradicionales. Las recetas especiales permiten innovar, pero las variedades más conocidas sostienen la demanda habitual.

La IPA ocupa actualmente el primer lugar entre las preferencias del público de Sherlock. Vecchi explicó que, durante los primeros años, resultó difícil introducir ese estilo en Rivadavia porque muchas personas no estaban acostumbradas al amargor.

La marca decidió comenzar con una IPA más amable y con menor intensidad, que se mantiene dentro de su catálogo. Con el tiempo, el gusto del público cambió y hoy el estilo es elegido tanto por hombres como por mujeres.

De acuerdo con una proporción ilustrativa compartida durante la entrevista, por cada cinco litros vendidos de IPA pueden comercializarse alrededor de tres de rubia, dos de roja y una cantidad menor correspondiente a las restantes variedades.

La cerveza artesanal también presenta particularidades al momento de servirse. Vecchi recomendó hacerlo despacio para controlar la formación de espuma y evitar que el consumidor reciba una cantidad menor de líquido de la esperada.

Respecto de la temperatura, señaló que puede variar según el estilo, aunque planteó como referencia un rango de entre cuatro y cinco grados. Reconoció, además, que muchas personas prefieren tomarla todavía más fría y que la experiencia finalmente depende del gusto de cada consumidor.

El productor destacó la satisfacción que genera observar a una persona disfrutando una pinta nacida de una idea que comenzó en una cocina. Esa conexión se profundizó con la incorporación de vasos reutilizables de Sherlock, que el público puede adquirir en los eventos.

Los vasos permiten llevar la identidad de la marca a reuniones, campamentos y otros encuentros. Al ser reutilizables y resistentes, se transformaron en una extensión del producto y en una señal del vínculo que Sherlock construyó con sus consumidores.

“Da mucho placer ver a alguien levantar una pinta. Cuando también quiere llevarse el vaso, se está llevando nuestro logo y una parte del emprendimiento”, expresó.

Durante la entrevista se repasaron algunas de las actividades recientes de la marca. Sherlock participó en el Día de La Paz, realizado el 4 de agosto, y trabajó en la instalación de su propuesta en la cantina del Club Pelícano, en El Carrizal, que se preparaba para su reapertura.

Además de distribuir y participar en festivales, el emprendimiento ofrece recargas de botellones en comercios de Rivadavia, según lo expresado durante el programa. La circulación por diferentes espacios permite ampliar el alcance de una producción nacida en el departamento.

Vecchi también dejó abierta la posibilidad de acompañar a quienes quieran iniciarse en la elaboración. Señaló que Sherlock comparte conocimientos y ayuda a las personas interesadas en aprender, una posición que considera parte de la cultura del sector.

“El que quiera aprender, que se acerque y se comunique. Somos muy abiertos y compartimos nuestros conocimientos”, manifestó.

La historia de Sherlock muestra una evolución sostenida: comenzó con una olla de 20 litros, logró construir una marca, amplió su equipamiento hasta los 600 litros, desarrolló diferentes recetas y llegó con sus productos a eventos dentro y fuera de Mendoza.

El próximo desafío será continuar creciendo sin perder el carácter artesanal, incorporar alternativas energéticas y sostener el vínculo directo con quienes eligen cada pinta.

La entrevista completa con Iván Vecchi puede verse y escucharse a través de las plataformas digitales de Ciudad FM.
https://youtu.be/HI1dKUaRgpg

spot_img

Latest articles

Related articles

spot_img