Una jornada abierta prevista para el 7 de octubre en la Estación Experimental del INTA en Junín analizará cómo puede afectar el fenómeno del Niño a la agricultura y qué comportamiento podría tener el agua disponible para riego.
Después de varios años marcados por condiciones de sequía, el sector productivo mendocino vuelve a mirar con atención un escenario diferente: una temporada en la que aumentaría la incidencia de humedad y precipitaciones.
Fabián Tozzi explicó que el objetivo de la jornada es acercar información a los productores para que puedan anticipar decisiones y no actuar recién cuando el problema ya esté instalado.
La actividad se realizará el 7 de octubre desde las 9 en la Estación Experimental del INTA en Junín.
Será presencial, abierta al público y los interesados podrán acceder a información para inscribirse a través de los canales del organismo, aunque Tozzi aclaró que quienes no hayan podido hacerlo previamente también podrán acercarse.
Uno de los temas será el comportamiento esperado del fenómeno del Niño.
Según explicó el especialista durante la entrevista, para Mendoza ese escenario se relaciona con una mayor presencia de humedad.
Sin embargo, remarcó que no es posible determinar con tanta anticipación exactamente en qué departamento, día o sector ocurrirá cada precipitación.
La experiencia de episodios anteriores demuestra, señaló, que un mismo fenómeno puede generar impactos distintos según el momento de la temporada.
Cuando una mayor humedad coincide con etapas sensibles de determinados cultivos, pueden aparecer condiciones favorables para enfermedades causadas por hongos.
Tozzi mencionó antecedentes de afectación por peronóspora en viñedos y recordó que el momento en que ocurren las lluvias puede ser tan importante como la cantidad.
También pueden existir problemas de acumulación de agua en suelos pesados y, eventualmente, precipitaciones acompañadas por granizo.
Por eso recomendó que cada productor evalúe las características específicas de su cultivo y permanezca atento a los pronósticos de corto plazo.
La prevención será uno de los ejes centrales de la jornada.
Tozzi señaló que actuar antes puede resultar menos costoso que recurrir posteriormente a productos curativos cuando una enfermedad ya se encuentra instalada.
También mencionó la importancia de revisar maquinaria, condiciones del suelo y herramientas que puedan necesitarse durante la temporada.
A medida que exista mayor precisión en los pronósticos, el INTA prevé avanzar con recomendaciones más específicas para el manejo de cultivos.
En la jornada participarán especialistas vinculados a la Facultad de Ciencias Agrarias para abordar el pronóstico climático.
También habrá participación del Departamento General de Irrigación para analizar el escurrimiento y el manejo del agua destinada a riego.
Según lo planteado durante la entrevista, octubre, noviembre y diciembre aparecen inicialmente como meses con mayor incidencia, aunque el efecto podría extenderse durante enero y febrero.
La recomendación para los productores es, por lo tanto, seguir toda la temporada y no concentrar la atención únicamente en la primavera.
Después de años en los que la escasez de agua fue una preocupación constante, el nuevo escenario obliga a recuperar prácticas preventivas para convivir con una posible mayor humedad.





































