El Senado de la Nación Argentina se encamina a convertir en ley la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, en una jornada que promete fuerte debate y tensiones políticas.
La Cámara Alta fue convocada para tratar el proyecto que ya cuenta con aprobación previa y que regresó tras la modificación realizada en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, donde se eliminó un artículo vinculado a la reducción salarial durante licencias por enfermedad o accidentes fuera del ámbito laboral.
El oficialismo, encabezado por Patricia Bullrich en el bloque de La Libertad Avanza, llega con respaldo asegurado de gobernadores aliados, entre ellos Alfredo Cornejo (Mendoza), Ignacio Torres (Chubut), Marcelo Orrego (San Juan) y Rolando Figueroa (Neuquén), entre otros mandatarios provinciales.
Cambios centrales en el régimen laboral
La iniciativa introduce modificaciones de peso en las condiciones de contratación y despido. Entre ellas, redefine el cálculo de indemnizaciones —que se tomarán sobre el salario básico— y habilita el pago en cuotas según el tamaño de la empresa.
También amplía la jornada laboral hasta 12 horas diarias, con 12 horas obligatorias de descanso posterior, y establece un sistema de compensación de horas en reemplazo del pago tradicional de horas extras.
En cuanto a las vacaciones, podrán fraccionarse en períodos mínimos de siete días y no necesariamente deberán otorgarse en verano cada año, sino al menos una vez cada tres.
El proyecto además limita el alcance de las huelgas en determinadas actividades consideradas esenciales, fijando porcentajes mínimos de prestación del servicio, y dispone que los convenios colectivos vencidos no se prorroguen automáticamente hasta la firma de uno nuevo.
De aprobarse sin nuevos cambios, la norma quedará sancionada y marcará un giro estructural en el régimen laboral argentino.








































