Los mercados financieros abrieron la semana con fuertes movimientos ante la intensificación del conflicto en Medio Oriente, tras los ataques de conflicto Irán–Estados Unidos–Israel que desataron una ola de incertidumbre entre inversores y operadores internacionales.

En este contexto, los precios de materias primas consideradas refugio y estratégicas registraron alzas significativas. El petróleo mostró un marcado incremento: el petróleo Brent avanzó por encima de los 79 dólares por barril, mientras que el WTI se ubicó cerca de los 72 dólares, reflejando temores sobre posibles interrupciones en el suministro a través del Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de crudo a nivel mundial.

En tanto, el oro, activo tradicionalmente buscado en periodos de tensión geopolítica, escaló con fuerza y se colocó por encima de los 5.300 dólares la onza, marcando un fuerte reacomodamiento de carteras hacia activos percibidos como más seguros.

El impacto no fue positivo en los mercados bursátiles: las principales plazas de Asia y Europa operaron con retrocesos generalizados. En Asia, índices como el Hang Seng y el Tailandia SET registraron caídas de entre 1% y más de 4%. En Europa, mercados como el Euro Stoxx 50 y el DAX operaron en rojo, evidenciando el nerviosismo de los operadores frente a un escenario global incierto.

Analistas destacan que el cruce de factores geopolíticos, riesgos sobre la oferta energética y la percepción de mayor volatilidad en la economía mundial mantiene a mercados y gobiernos en estado de alerta, atentos a la evolución de los tensos acontecimientos internacionales.

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