En el programa Mañanas de Ciudad, conducido por Carina Coria, la licenciada en nutrición Pilar Morales abordó un tema clave para la salud cotidiana: la diferencia entre el hambre real y la ansiedad al momento de comer.
Durante la entrevista, la profesional explicó que el hambre fisiológica es una necesidad del cuerpo que no distingue alimentos específicos, mientras que la ansiedad está vinculada a factores emocionales y suele generar antojos puntuales, especialmente de alimentos dulces o ultraprocesados.
Morales señaló que este tipo de conductas alimentarias responde a la búsqueda de placer inmediato, lo que puede derivar en un círculo vicioso donde aparecen la culpa y el descontrol.
Además, advirtió que muchas personas confunden ambos estados, lo que las lleva a comer en exceso sin lograr saciedad, ya que la ansiedad no se calma con comida, sino que requiere un abordaje más profundo.
En ese sentido, remarcó la importancia de identificar las emociones, ponerles nombre y trabajar en su gestión, incluso con acompañamiento psicológico en casos necesarios.
La nutricionista también destacó el rol del estrés en la alimentación, señalando que puede generar tanto aumento como pérdida de peso, y recomendó herramientas como la respiración consciente, la meditación y la actividad física para regularlo.
Por último, subrayó que hábitos como saltear comidas o restringir alimentos durante el día pueden desencadenar episodios de ansiedad por la noche, lo que denominó “deuda de hambre”, afectando la calidad de vida y el descanso.











































