El intenso temporal de nieve continúa afectando a la alta montaña mendocina, donde 42 personas fueron trasladadas durante la jornada anterior y casi un centenar decidió descender voluntariamente hacia el Valle de Uspallata. Mientras Vialidad trabaja en el despeje de la Ruta Nacional 7, alrededor de 900 camiones permanecen detenidos en la zona y los pronósticos anticipan nuevas nevadas.

La situación en la cordillera sigue siendo compleja por la acumulación de nieve, las bajas temperaturas y las dificultades para mantener transitables los caminos. Miguel Pelaytay, periodista radicado en la zona, brindó un panorama detallado durante una entrevista con Hugo Lombardi y Susana Gómez en el programa Antes de Ver el Sol, por Ciudad FM 90.5.

Al momento de la comunicación, el cielo se encontraba despejado en el Valle de Uspallata, pero la temperatura marcaba nueve grados bajo cero y la sensación térmica descendía hasta los doce grados bajo cero.

Pelaytay informó que las máquinas de Vialidad Nacional ya habían comenzado a trabajar sobre la Ruta Nacional 7 con el objetivo de aprovechar la ventana de buen tiempo prevista para el miércoles. La primera meta del operativo era avanzar con el despeje hasta Punta de Vacas y, en caso de que las condiciones lo permitieran, habilitar el tránsito interno al menos hasta ese sector.

“La idea es despejar, aprovechando esta ventana, y llegar por lo menos hasta Punta de Vacas”, explicó el periodista.

Sin embargo, cualquier avance depende de la evolución del tiempo y del estado de la calzada. Según lo expresado durante la entrevista, durante el día no se esperaban nevadas, pero los pronósticos anticipaban un nuevo episodio de nieve a partir de las 20 horas.

La inestabilidad podría continuar durante los próximos días y extenderse hasta principios de agosto. Pelaytay aclaró que los pronósticos fueron modificándose a medida que se sumaban nuevos frentes y que la situación debía seguirse paso a paso.

“Ayer finalmente se trajeron desde la alta montaña mendocina 42 personas”, señaló.

A ese grupo se suman familias, turistas y residentes que decidieron descender por voluntad propia ante la preocupación generada por la cantidad de nieve acumulada. De acuerdo con el periodista, la cifra se acercaba al centenar de personas trasladadas hacia Uspallata.

“Estamos llegando prácticamente al centenar de personas que decidieron bajar hacia el Valle de Uspallata”, afirmó.

Algunas familias optaron por permanecer en la villa cordillerana, mientras que varios turistas decidieron regresar a sus lugares de origen. La intensidad del fenómeno sorprendió incluso a quienes están habituados a los inviernos de montaña.

Pelaytay sostuvo que hacía aproximadamente cuatro décadas que no se observaba un temporal de esta magnitud en Uspallata y la alta montaña mendocina. Como referencia histórica, recordó un episodio ocurrido en julio de 1986, cuando un alud arrastró un puente en la zona de Cerro Negro y dejó incomunicado al Valle de Uspallata con los sectores superiores de la cordillera.

“Hace 40 años no se registra un temporal de esta magnitud”, manifestó.

Según su evaluación, la cantidad de nieve acumulada durante el actual invierno habría superado considerablemente aquel antecedente. No obstante, el periodista también destacó que, si las bajas temperaturas se mantienen, la nieve podría permanecer hasta septiembre u octubre y favorecer posteriormente a los prestadores turísticos de Las Cuevas y otras localidades cordilleranas.

La abundancia de nieve representa una oportunidad para la actividad turística, pero su volumen actual impide el acceso seguro. Los centros de esquí de Los Puquios y Penitentes permanecían sin recibir visitantes debido a las condiciones de las rutas, mientras numerosos turistas llegados durante las vacaciones no podían alcanzar esos destinos.

Pelaytay pidió especialmente que las personas no intenten utilizar caminos alternativos con el objetivo de encontrar nieve o acercarse a sectores recreativos. Mencionó la Ruta Nacional 149, la Ruta 3 y la Ruta 52 como trazados que debían evitarse mientras persistieran las condiciones adversas.

“Aconsejamos no utilizar la Ruta Nacional 149, la Ruta 3 y la Ruta 52”, advirtió.

El periodista explicó que algunos conductores se aventuran por esos caminos para disfrutar de la nieve, pero pueden quedar detenidos, sin asistencia inmediata y en condiciones de frío extremo. Cuando esto sucede, las máquinas y los equipos de emergencia deben desviarse para auxiliarlos, restando recursos a las tareas prioritarias en la alta montaña.

En ese contexto, destacó el trabajo de los operarios de Vialidad Nacional, Vialidad Provincial, la Guardia Urbana Municipal y los organismos que participan de los operativos de asistencia.

“El trabajo incansable que realizan los operarios de Vialidad Nacional y Provincial es para destacar”, expresó.

Uno de los casos mencionados durante la entrevista fue el auxilio brindado a Alejandro Aguilera, un hombre de 93 años que vive solo en un puesto ubicado a unos 50 kilómetros de la villa de Uspallata. Personal de Vialidad Provincial llegó hasta el lugar y le llevó leña, mercadería y otros elementos necesarios para atravesar el temporal.

La nieve también modificó la actividad educativa. Las clases presenciales no se estaban desarrollando en la alta montaña ni en el Valle de Uspallata debido a las bajas temperaturas y a la formación de hielo en calzadas y veredas, una situación que incrementa el riesgo de accidentes.

Los efectores de salud, en cambio, continuaban trabajando con normalidad. Pelaytay informó que la base del servicio de emergencias de alta montaña había sido trasladada al Hospital de Uspallata.

El procedimiento de asistencia comienza con una comunicación al 911. Cuando una ambulancia no puede llegar directamente hasta el lugar de la emergencia, intervienen efectivos del Ejército Argentino o de Gendarmería Nacional para trasladar a la persona hasta un punto accesible, donde puede recibir los primeros auxilios.

El transporte internacional también enfrenta importantes dificultades. De acuerdo con la información brindada durante Antes de Ver el Sol, alrededor de 900 camiones de carga permanecían detenidos en el Valle de Uspallata, mientras otros se distribuían en distintos puntos de la Ruta Nacional 7.

Pelaytay señaló que los transportistas son quienes atraviesan con mayor intensidad las consecuencias del cierre, aunque destacó que muchos permanecen tranquilos porque conocen las características del corredor internacional y saben que la apertura depende de la seguridad de la ruta.

También comentó que llamó la atención la presencia de varias mujeres brasileñas al volante de camiones de carga, quienes permanecían en la zona a la espera de poder continuar viaje.

El movimiento turístico comenzó a sentirse con el inicio de las vacaciones en Buenos Aires. Durante el fin de semana anterior se observó una importante llegada de visitantes y también de familias mendocinas que buscaban disfrutar de la nieve.

El hecho de que nevara en el propio Valle de Uspallata permitió que muchos niños pudieran jugar sin necesidad de avanzar hacia los sectores más elevados. No obstante, las autoridades y trabajadores de la zona insistieron en que cualquier actividad debe desarrollarse en lugares habilitados y sin ingresar en caminos comprometidos.

Respecto de los precios de alojamientos, restaurantes y comercios, Pelaytay indicó que no se habían recibido denuncias o quejas por aumentos abusivos durante el actual temporal. Reconoció que en años anteriores existieron reclamos de turistas, pero sostuvo que hasta el momento no habían llegado planteos similares a los medios de comunicación locales.

El panorama seguirá condicionado por los pronósticos y por el avance de las tareas de despeje. Aunque el miércoles ofrecía una ventana para trabajar sobre la Ruta 7, la posibilidad de nuevas nevadas obliga a mantener activos los operativos de asistencia y prevención.

La entrevista completa con Miguel Pelaytay permite conocer el alcance del temporal, el traslado de familias y turistas, la situación de los transportistas y el trabajo de quienes permanecen desplegados en la cordillera para asistir a las personas aisladas.

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