“Pampero” Coria dejó una huella que todavía permanece viva en la memoria deportiva de Rivadavia. Sus goles, su potencia y su participación en una etapa histórica del Centro Deportivo Rivadavia lo convirtieron en uno de los grandes referentes del fútbol local y mendocino.
El periodista deportivo Hugo Videla reconstruyó su historia en “La palabra no se mancha”, el segmento de Antes de Ver el Sol que une deporte y literatura en Ciudad FM 90.5. El relato recorrió los comienzos del delantero, el recordado ascenso de 1983 y una actuación inolvidable ante Andes Talleres, además de su convocatoria a la selección mendocina.
“Que no los confundan: el verdadero Pampero fue Hugo Norberto Coria y sopló fuerte en Rivadavia”, expresó Videla al comenzar un homenaje cargado de memoria, identidad y emoción.
Antes de convertirse en una figura reconocida, Coria fue un joven de Villa de las Rosas que jugaba en los callejones de tierra. Sus condiciones comenzaron a destacarse en la Escuela de Comercio y posteriormente llevó sus goles a Paso de los Andes, donde aumentó su reconocimiento en toda la región.
Su historia encontraría un capítulo decisivo más al sur del departamento, vestido con la camiseta naranja. En 1983, el Centro Deportivo Rivadavia tenía apenas seis años de vida, pero había conformado un proyecto ambicioso y un plantel que quedaría ligado para siempre a la memoria de sus hinchas.
Videla recordó los nombres de Luis Córdoba en el arco; Santiago Mariyac y los Villegas en el sector defensivo; la elegancia del Indio Pérez y el talento de Claudio Bustos en el mediocampo; y un ataque integrado por Kikina González, el Pato Lezcano y el Pampero Coria.
El equipo generó una identificación extraordinaria con la comunidad. El estadio Comunal recibía cada domingo a familias enteras y sus tribunas se colmaban desde temprano. Según el relato, hubo jornadas en las que se colocaban tanques de camiones detrás de los muros para que más personas pudieran observar los partidos.
Las Águilas Naranjas acompañaban la salida del equipo con una canción que se transformó en ritual: “Aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir, los goles del Pampero, que ya van a venir”.
Y los goles llegaban. Coria podía definir de manera cruzada, imponerse en el juego aéreo, rematar desde fuera del área, resolver debajo del arco o recurrir al puntinazo aprendido en los potreros. Esa variedad de recursos hacía que sus rivales no encontraran una única forma de contenerlo.
“No había un manual claro para marcarlo; el Pampero siempre encontraba una manera distinta de sorprender”, narró Videla.
El Centro Deportivo Rivadavia logró en 1983 el histórico ascenso a la Primera A de la Liga Mendocina. En una época en la que esa competencia representaba uno de los principales escenarios provinciales, el joven club dejó de ser solamente una revelación y comenzó a consolidarse como un rival respetado.
El rendimiento de Coria despertó el interés de otros clubes. De acuerdo con lo expresado durante el segmento, Gimnasia y Esgrima lo buscó con insistencia y el delantero llegó a entrenarse durante algunos días en el Parque. Sin embargo, una de las páginas más recordadas de su carrera se produciría nuevamente con la camiseta naranja.
En medio de aquellas negociaciones, Rivadavia debía disputar un encuentro decisivo frente a Andes Talleres. Como no había trabajado durante la semana junto con el plantel, el Pampero comenzó el partido entre los suplentes.
El panorama se volvió crítico: el equipo perdía 3 a 0, la derrota golpeaba a los simpatizantes y la clasificación parecía alejarse. Entonces ingresó Coria y cambió el curso del encuentro.
“El Pampero volvió a soplar para la alegría de todos los esteños”, relató Videla.
El delantero convirtió tres goles en menos de media hora y llevó el marcador a un empate que parecía imposible. Todavía quedaba tiempo y, sobre el cierre, Rolando Storani anotó el tanto que selló el 4 a 3 definitivo y una clasificación que continúa presente en la memoria de quienes vivieron aquella jornada.
La historia de Coria trascendió posteriormente las fronteras departamentales. Fue convocado a la selección mendocina y, en 1985, participó de un amistoso en el estadio Malvinas Argentinas ante la selección argentina dirigida por Carlos Bilardo, que al año siguiente sería campeona mundial en México.
El encuentro tuvo un propósito solidario: colaborar con los damnificados por el terremoto ocurrido ese año. En aquella noche, el relator Víctor Hugo Morales pronunció una frase que, según el homenaje, quedó grabada en quienes siguieron la transmisión.
“El Pampero es un viento más helado que nunca. Sopla fuerte y ha dejado adherido a Clausen, que no puede pararlo”, recordó Videla al citar aquella narración.
El testimonio permitió dimensionar la capacidad del atacante para enfrentar a futbolistas del más alto nivel. Su velocidad, potencia y técnica fueron características destacadas durante la columna, junto con su capacidad para cabecear y ejecutar remates fuertes, incluidos los tiros libres.
La conversación posterior al relato agregó una dimensión profundamente humana. Quienes pudieron verlo recordaron a un jugador de enorme jerarquía, pero también a una persona humilde y sencilla, dispuesta a participar en encuentros de los sábados cuando sus compromisos con Rivadavia se lo permitían.
Videla señaló que Coria se divertía jugando en equipos que formaban parte de la tradición futbolera de aquellos años. Su sencillez contrastaba con el reconocimiento que había conseguido y con el interés que despertaba entre los clubes mendocinos.
“Era tan humilde, tan sencillo el Pampero, que iba, jugaba y se divertía. Además, era buena gente”, se destacó durante la evocación.
También se recordó que jugó en San Martín y que llegó a convertirse en uno de los delanteros más buscados del fútbol provincial. Además, según lo expresado en el programa, su trayectoria le permitió jugar en el exterior.
Al describir sus condiciones, se lo presentó como un delantero completo: goleador, veloz, potente, técnicamente dotado, fuerte en los remates y peligroso en el juego aéreo. Ante la búsqueda de una referencia contemporánea, surgió una comparación futbolística con Lautaro Martínez, salvando las distancias y considerando las características mencionadas.
El homenaje también permitió recuperar la identidad de una época en la que la preparación física y las posibilidades profesionales eran diferentes. No existían las herramientas tecnológicas actuales ni los sistemas de seguimiento utilizados por los planteles modernos. Las pretemporadas eran exigentes y se desarrollaban con métodos mucho más rudimentarios.
Durante el intercambio se mencionó que muchos futbolistas talentosos de aquellos años podrían haber desarrollado carreras de mayor alcance, pero estaban profundamente arraigados a los lugares en los que se sentían cómodos y les resultaba difícil alejarse.
En el caso del Pampero, su legado no quedó limitado a una estadística ni a una camiseta. Sus compañeros lo respetaban, sus rivales conocían su capacidad y los hinchas lo convirtieron en símbolo de una etapa inolvidable del Centro Deportivo Rivadavia.
También fueron recordados otros integrantes de aquellas generaciones, entre ellos Robindo Payero, Ariel Moyano, Rody Gentile, Walter Fabiola, Boldrini y Tovaldo. La conversación aclaró que algunos nombres podían corresponder a momentos diferentes, pero todos integran la memoria colectiva de una época de grandes futbolistas.
El segmento dejó abierta la posibilidad de conversar directamente con Coria en una próxima emisión para ampliar su historia, conocer su recorrido en primera persona y recuperar nuevas anécdotas de sus años como protagonista.
“Miren si habrá sido grande, que a todos los Coria que llegaron después terminaron apodándolos igual. Pero todos saben quién fue el verdadero”, concluyó Videla.
“La palabra no se mancha” volvió a unir literatura, fútbol e identidad local en Antes de Ver el Sol. El homenaje no se limitó a recordar los goles del Pampero Coria: recuperó la historia de un jugador que representó a un club, a una época y a una comunidad que todavía conserva sus hazañas.
El segmento completo puede verse y escucharse a través de las plataformas digitales de Ciudad FM.






































