BROMATOLOGÍA EXPLICÓ CÓMO SE CONTROLAN LOS PUESTOS DE COMIDA


La venta de alimentos en la vía pública solamente está permitida en eventos autorizados por la Municipalidad de Rivadavia y mediante una convocatoria previa. Los food trucks y comedores deben cumplir condiciones específicas de infraestructura, higiene, seguridad, conservación de los alimentos y capacitación de sus trabajadores.

Cristian Pipitone, integrante del Área de Bromatología de la Municipalidad de Rivadavia, explicó cuáles son los requisitos que deben cumplir los puestos gastronómicos para participar en festivales, encuentros culturales y otras actividades autorizadas en el departamento.

Durante una entrevista con Carina Coria en MAÑANAS DE CIUDAD, por Ciudad FM 90.5, el especialista aclaró que no está permitida la venta particular de comidas en la vía pública fuera de los eventos previamente autorizados por el Municipio.

Según detalló, cuando existe una actividad oficial se realiza una convocatoria destinada a los comerciantes gastronómicos interesados. Los requisitos pueden modificarse según las características de cada evento, por lo que deben consultarse antes de cada inscripción.

“No podemos vender en la vía pública, salvo que haya un evento autorizado por la Municipalidad y previamente se llame a una convocatoria”, explicó Pipitone.

Las modalidades habilitadas pueden incluir food trucks y comedores instalados en carpas. En ambos casos, los responsables deben cumplir condiciones que permitan elaborar, conservar y vender alimentos de manera segura.

Uno de los requisitos principales es contar con agua potable para el lavado de manos, utensilios, superficies de trabajo y materias primas. También se debe disponer de heladeras o freezers adecuados para mantener los productos a una temperatura segura.

En el caso de los food trucks, Pipitone indicó que el vehículo debe contar previamente con la correspondiente habilitación municipal. Para iniciar el procedimiento, el interesado debe presentar la solicitud ante el Municipio.

El interior del vehículo gastronómico debe poseer pisos y paredes de materiales lavables y de colores claros, además de buena iluminación. No se permite utilizar madera en las superficies destinadas a la elaboración debido a las dificultades que presenta para su correcta limpieza.

El vehículo también debe contar con heladera para conservar la mercadería, un reservorio de agua potable y los elementos necesarios para lavar manos, utensilios y alimentos.

Otro requisito obligatorio es disponer de un matafuego tipo ABC. Pipitone explicó que dentro de estos vehículos suelen utilizarse planchas, freidoras y otros equipos que incrementan el riesgo por la presencia de materiales inflamables.

“El food truck debe estar previamente habilitado por la Municipalidad”, remarcó.

La habilitación del vehículo no significa que pueda venderse cualquier tipo de comida. Cada propuesta gastronómica debe ser informada y autorizada previamente para que Bromatología evalúe si puede elaborarse y expenderse de manera segura dentro del espacio disponible.

Pipitone indicó que en los puestos instalados en la vía pública no se permite la venta de empanadas ni pasteles. La medida está relacionada con los riesgos que presenta el picadillo cuando no puede comprobarse dónde y bajo qué condiciones fue elaborado.

El funcionario explicó que estos productos muchas veces son preparados previamente en domicilios particulares y luego trasladados hasta el puesto para completar su cocción. En esas situaciones, los inspectores no pueden verificar el origen de la carne, las condiciones de manipulación ni la conservación de la preparación.

“Desconocemos la forma en la que se elaboró ese picadillo; por lo tanto, prohibimos la venta de empanadas en la vía pública”, afirmó.

Tampoco se permite elaborar o vender hamburguesas caseras dentro de los carros y comedores. Para comercializar hamburguesas, debe utilizarse un medallón congelado proveniente de una empresa habilitada y con su correspondiente rotulado.

Ese envase permite verificar el establecimiento de procedencia, la fecha de elaboración y el estado del producto. Además, una deformación puede advertir que el medallón perdió la cadena de frío.

Pipitone enfatizó que estas restricciones no buscan impedir el trabajo de los comerciantes, sino disminuir los riesgos vinculados con enfermedades transmitidas por alimentos.

“No se hace porque seamos malos, sino porque estamos cuidando la salud pública”, señaló.

Entre los riesgos mencionados se encuentra el síndrome urémico hemolítico, asociado especialmente con carne molida contaminada, una manipulación incorrecta o una cocción inadecuada. Pipitone advirtió que esta enfermedad puede afectar gravemente a los niños y producir daños renales.

También explicó el riesgo de contaminación cruzada cuando una misma tabla, mesada o utensilio se utiliza primero con carne cruda y luego con verduras u otros alimentos listos para consumir, sin realizar previamente una correcta limpieza.

La entrevista también abordó los controles sobre chorizos, embutidos y salazones. Para elaborar choripanes en eventos, los responsables no pueden utilizar chorizos caseros cuya procedencia no pueda comprobarse.

De acuerdo con lo explicado, el riesgo se encuentra principalmente en carnes porcinas provenientes de faenas clandestinas o sin controles sanitarios, debido a la posibilidad de transmisión de triquinosis.

En el caso de productos como jamón crudo o bondiola, la prevención requiere una atención especial porque se consumen sin cocción. Por esa razón, los inspectores solicitan que los alimentos tengan su rotulado y que el comerciante conserve el ticket o la factura de compra de un establecimiento habilitado.

“Si es un lugar habilitado, quiere decir que está controlado y que esa materia prima también fue controlada”, indicó Pipitone.

Durante las inspecciones, Bromatología verifica la procedencia y fecha de vencimiento de los productos, las condiciones generales de higiene, la disponibilidad de agua potable y la temperatura de almacenamiento.

Los inspectores utilizan un termómetro para comprobar a qué temperatura se encuentra la mercadería. También controlan que las personas encargadas de manipular alimentos utilicen cofia y delantal.

Otro requisito fundamental es haber realizado el curso de manipulación de alimentos. Pipitone destacó que esta capacitación brinda conocimientos sobre higiene, elaboración, conservación y prevención de enfermedades.

Los controles se realizan antes y durante los eventos. Según manifestó durante la entrevista, la oficina municipal mantiene guardias durante la semana y los inspectores también recorren el departamento durante los fines de semana y en horario nocturno.

Ante una denuncia, el personal puede concurrir al lugar para comprobar si el puesto está autorizado y si cumple las condiciones correspondientes.

“Los inspectores circulan por el departamento para verificar que no se instale ningún puesto sin habilitación, porque representa un riesgo para la comunidad”, explicó.

Pipitone insistió en que un food truck o comedor puede trabajar siempre que cuente con autorización municipal, condiciones sanitarias adecuadas y personal capacitado.

Las personas interesadas en instalar un puesto gastronómico o resolver dudas pueden acercarse presencialmente al área municipal ubicada junto al Juzgado. También pueden comunicarse mediante llamadas o mensajes de WhatsApp al 2634 71-6098.

Las consultas son atendidas por Cristian Pipitone y Ariel Martín, bromatólogos del Municipio, quienes asesoran a comerciantes y vecinos sobre los requisitos correspondientes.

La entrevista dejó un mensaje central tanto para los emprendedores como para los consumidores: los requisitos no buscan impedir una actividad comercial, sino lograr que los alimentos ofrecidos en festivales y encuentros sean seguros.

“Lo que hacemos desde Bromatología es cuidar la salud de la gente”, concluyó Pipitone.

La entrevista completa puede verse en las plataformas digitales de Ciudad FM y Ciudad TV.

spot_img

Latest articles

Related articles

spot_img