El historiador Enrique Pizzuto repasó el pedido de una sepultura para Diógenes Recuero registrado en 1928 y explicó cómo su figura quedó vinculada a una de las creencias populares del cementerio local.
Antes de convertirse en una figura de devoción popular, Diógenes Recuero había ocupado cargos públicos en Rivadavia. Pero la historia que perduró alrededor de su nombre también incluye un cuerpo expuesto en una vitrina, un pedido familiar de sepultura y relatos que lo asociaron con supuestos milagros.
Durante su participación en Hola Gente, por Ciudad FM 90.5, el historiador Enrique Pizzuto reconstruyó ese recorrido en diálogo con Oscar Mila y Celeste Gonzalez. La intervención formó parte de su repaso de los diarios de sesiones del Concejo Deliberante, documentos que utilizó para investigar la historia política e institucional del departamento.
EL PEDIDO QUE LLEGÓ AL CONCEJO EN 1928
Según la lectura presentada por Pizzuto, el 20 de junio de 1928 la viuda de Recuero solicitó un terreno en el cementerio para construir un mausoleo a perpetuidad. El pedido recordaba que su esposo se había desempeñado como concejal, intendente y jefe político de la villa.
La discusión incluyó una duda sobre la identidad de los restos. El historiador explicó que habían permanecido expuestos durante un largo período y que uno de los concejales propuso investigar si efectivamente pertenecían a Recuero.
Otro integrante del cuerpo manifestó haberlo conocido en vida y defendió la solicitud. De acuerdo con el relato de Pizzuto, el expediente fue aprobado y permitió avanzar con una sepultura identificada.
DE LA SEPULTURA A LA CREENCIA POPULAR
El historiador recordó haber visto de niño una primera tumba sencilla, ubicada en la parte antigua del cementerio. También vinculó la exposición del cuerpo con la denominación popular de “ánima parada”.
En ese punto, la conversación pasó de las actuaciones municipales a los relatos transmitidos alrededor de Recuero. Pizzuto contó la historia de un hombre de San Rafael, que habría ganado la lotería después de pedirle ayuda y que, como agradecimiento, financió un mausoleo de mármol.
Se trata de una creencia popular relatada en la entrevista, no de un milagro comprobado. Esa distinción permite comprender cómo un antiguo funcionario pasó a ocupar otro lugar en la memoria de los vecinos.
LOS DOCUMENTOS TAMBIÉN CUENTAN CÓMO CRECIÓ RIVADAVIA
El recorrido por 1928 incluyó la designación de Juan Muti como intendente por el Concejo Deliberante, gestiones para abrir y prolongar calles, pedidos de exenciones impositivas y deudas por el alumbrado público.
Pizzuto mostró así que las actas conservan tanto las decisiones que transformaron la villa como episodios que luego dieron origen a historias populares. En el caso de Recuero, esos registros aportan una referencia concreta para reconstruir el pasado sin confundirlo con las creencias que surgieron después.





































