Alejandro García explicó cómo avanza el uso de drones en viñedos, frutales y horticultura y por qué el INTA apuesta a capacitarse en una tecnología que gana terreno.
Los drones dejaron de ser una tecnología experimental para comenzar a ocupar un lugar concreto en distintas tareas agrícolas de Mendoza.
Alejandro García, director del INTA Junín, habló con Antes de ver el sol desde Tucumán, donde participaba de un congreso dedicado a analizar aplicaciones de esta tecnología.
Uno de los usos que más creció es la pulverización en viñedos, frutales y cultivos hortícolas.
García explicó que una de las ventajas principales es la velocidad de aplicación y el menor volumen de agua necesario frente a sistemas tradicionales.
Sin embargo, advirtió que el costo de los equipos todavía representa una limitación para muchos productores. Por ese motivo, consideró que no necesariamente cada finca necesita comprar un dron propio y planteó alternativas vinculadas con empresas de servicios o esquemas de uso compartido.
Consultado sobre el impacto en el empleo, sostuvo que la tecnología no necesariamente elimina trabajo, sino que modifica perfiles y genera demanda de personas capacitadas en nuevos conocimientos.
Durante la entrevista también abordó el riesgo de heladas. Recomendó mantener el suelo libre de malezas y con humedad para favorecer la acumulación de calor y recordó que los métodos activos de defensa dependen de infraestructura y capacidad económica de cada productor.





































