El historiador Enrique Pizzuto repasó documentos del Concejo Deliberante de 1928 y reconstruyó cómo la compra de terrenos y la apertura de calles fueron dando forma a la ciudad.
Buena parte de la Rivadavia actual se fue construyendo calle por calle y terreno por terreno. El historiador Enrique Pizzuto repasó en Hola Gente actas del Concejo Deliberante de 1928 y explicó cómo el municipio avanzó con compras, cesiones y acuerdos para extender la trama urbana.
Entre los temas que aparecen en esos registros figuran operaciones destinadas a abrir o prolongar calles como Lamadrid, Gonzalo Núñez, Liniers, Lavalle y Holguín. En varios casos, los propietarios ofrecían franjas de sus terrenos y el municipio debía negociar precios, pagos en cuotas o compensaciones impositivas.
El relato también muestra las dificultades financieras de la comuna. Hubo debates entre concejales sobre si continuar comprando terrenos y, según Pizzuto, algunas sesiones reflejan discusiones fuertes por el costo que implicaba sostener ese proceso de urbanización.
Otro de los puntos destacados fue el proyecto del Mercado Municipal y la necesidad de definir el terreno donde se construiría. Pizzuto recordó además a vecinos y familias vinculadas a esas operaciones, entre ellos Juan Roselli y Luis Pizzuto, y relacionó esas decisiones con la expansión hacia distintos sectores del casco urbano.
El historiador señaló que San Isidro fue durante mucho tiempo el eje comercial, administrativo y social de Rivadavia. A diferencia de otras ciudades que contaron con un diseño urbano previo, sostuvo que Rivadavia fue delineándose durante años a partir de decisiones sucesivas de apertura de calles.
Las actas, además de registrar obras y compras, dejan ver aspectos de la vida institucional de la época: ausencias de concejales, problemas en servicios y discusiones políticas que permiten reconstruir cómo se administraba la ciudad hace casi un siglo.





































