El cardiólogo Darío Luján puso el foco en la prevención cardiovascular y explicó que muchas enfermedades pueden avanzar sin síntomas evidentes. Alimentación, actividad física, descanso, tabaquismo, hipertensión y antecedentes familiares fueron algunos de los factores analizados.
En el marco del Día Mundial del Corazón, el doctor Darío Luján advirtió sobre la importancia de no esperar a sentirse mal para realizar controles médicos.
Durante la entrevista explicó que las enfermedades cardiovasculares constituyen una de las principales causas de muerte y remarcó que una parte importante de la prevención depende de identificar y tratar a tiempo los factores de riesgo.
Entre aquellos factores que pueden modificarse mencionó el tabaquismo, el sedentarismo, el consumo excesivo de alcohol y sal, una alimentación basada en productos ultraprocesados y otros hábitos cotidianos.
También existen enfermedades como la hipertensión, diabetes o alteraciones del colesterol que requieren seguimiento profesional.
Luján explicó que una persona puede sentirse completamente bien y, sin embargo, presentar factores de riesgo que todavía no generaron síntomas.
Por esa razón planteó la importancia de los chequeos oportunos. La frecuencia depende de la edad, antecedentes y condición general de cada paciente.
En personas con antecedentes familiares de infartos, hipertensión o accidentes cerebrovasculares, el seguimiento puede comenzar antes y ser más frecuente.
La hipertensión arterial fue uno de los temas centrales. Luján la describió como un problema que muchas veces avanza silenciosamente y que puede detectarse mediante controles regulares.
También destacó que antes de iniciar actividades físicas exigentes resulta conveniente conocer el estado general de salud, especialmente cuando existen antecedentes o factores de riesgo.
Otro aspecto abordado fue el descanso nocturno. El especialista explicó que dormir pocas horas de manera habitual puede acompañarse de una mayor respuesta de estrés del organismo y combinarse con otros factores como sedentarismo, mala alimentación o tabaquismo.
Luján insistió en que estos factores no suelen presentarse de manera aislada. Por el contrario, muchas veces aparecen juntos y aumentan progresivamente el riesgo cardiovascular.
La prevención, sostuvo, permite actuar antes de que se produzca un daño que posteriormente pueda dejar secuelas.
Durante la charla también mencionó el impacto social de los accidentes cerebrovasculares y otros eventos cardiovasculares que pueden afectar a personas todavía laboralmente activas.
Al momento de plantear cambios cotidianos, el cardiólogo puso el foco en mejorar la alimentación, reducir el consumo excesivo de sal y grasas, realizar actividad física de forma periódica y abandonar el tabaco.
También mencionó como referencia alcanzar alrededor de 150 minutos semanales de actividad física, siempre adaptada a la situación de cada persona.
Las recomendaciones fueron formuladas por el profesional dentro de una entrevista de concientización general y no reemplazan la evaluación médica individual.
Para Luján, el punto central es cambiar la lógica de consultar únicamente cuando aparece un síntoma.
La prevención cardiovascular comienza antes, mediante controles, conocimiento de los antecedentes familiares y cambios sostenidos de hábitos que permitan disminuir los factores de riesgo.





































