Con doce años de trayectoria, Family Circus llegó a Rivadavia con una propuesta que combina la raíz del circo tradicional, tecnología, acrobacias, humor y una historia familiar atravesada por generaciones de artistas. Walter Rutkus contó cómo es vivir, trabajar y criar una familia dentro de una carpa que recorre el país.
Family Circus instaló su carpa en calle Falucho, una zona que con el paso de los años se consolidó como uno de los puntos tradicionales para la llegada de circos a Rivadavia. Su presencia volvió a poner en escena una experiencia que conserva elementos históricos del espectáculo popular, pero los combina con recursos técnicos y una puesta adaptada a los nuevos públicos.
Walter Rutkus, responsable de la logística de Family Circus, explicó en LA VUELTA que la compañía tiene casi doce años y nació como una empresa familiar. En su estructura participan su esposa, sus hijos, su nieto, hermanos, cuñados y trabajadores que desde hace años forman parte del grupo.
La propuesta se define como un circo escénico y teatral, aunque conserva la esencia del circo tradicional. Trapecistas, equilibristas, magos, payasos y personajes infantiles forman parte del espectáculo, junto con iluminación robótica, sonido digital, máquinas de humo y uno de los números que mayor expectativa genera: los motociclistas dentro del globo de la muerte.
La carpa cuenta con una capacidad aproximada para 500 espectadores y butacas para el público. El espectáculo tiene una duración cercana a una hora y media y reúne a unos 15 artistas en escena.
Para Rutkus, sin embargo, la experiencia comienza mucho antes de que se apaguen las luces. Destacó especialmente el ritual familiar que implica preparar a los chicos, llegar al circo, guardar una promoción recibida días antes y esperar el momento de ingresar a la función.
Ese recuerdo, sostuvo, termina muchas veces acompañando a las personas durante toda su vida. Por eso reivindicó el valor del circo, el teatro infantil y los títeres como espacios capaces de alimentar la imaginación durante la infancia.
La historia de Walter está directamente relacionada con ese mundo. Nació en el circo Kaunas, perteneciente a su abuelo, un inmigrante de origen lituano. Su madre era paradista de manos y su padre se desempeñaba como payaso y actor.
Durante una etapa de su vida se alejó de la actividad circense y trabajó en control de calidad y estaciones de servicio. El regreso llegó cuando volvió a encontrarse con quien hoy es su esposa, también nacida y criada en una familia de circo.
A partir de allí comenzó un proceso que tuvo diferentes etapas: actuaciones en clubes y teatros, pequeñas carpas, sociedades y sucesivas ampliaciones hasta alcanzar la estructura que actualmente recorre distintas localidades del país.
Family Circus ingresó a Mendoza en mayo, luego de llegar desde La Pampa. Pasó por General Alvear, realizó temporada durante las vacaciones de invierno en Luján de Cuyo y posteriormente estuvo en Las Heras. Rivadavia forma parte de una gira provincial que, según anticipó Rutkus, continuará por otros departamentos del Este y el Valle de Uco.
En Rivadavia las funciones anunciadas son jueves y viernes a las 21, sábados y domingos a las 19 y 21, además de una función los lunes a las 21 destinada especialmente a quienes trabajan durante el fin de semana.
La compañía también implementa promociones para facilitar el acceso de las familias. Rutkus explicó que el circo trabaja con una entrada general y distintas alternativas promocionales según la semana.
Más allá de los números y de la infraestructura, el empresario circense aseguró que la actividad continúa sostenida principalmente por una fuerte vocación familiar. En tiempos de pantallas y entretenimiento digital, Family Circus intenta conservar algo que considera irremplazable: la experiencia de vivir un espectáculo en directo.





































