Reconocer el problema, aceptar ayuda y sostener un proceso prolongado son algunas de las claves que plantearon representantes de REMAR durante una entrevista en Hola Gente. La organización trabaja con personas atravesadas por consumos problemáticos mediante un modelo comunitario, voluntario y basado en el cambio de hábitos.
Salir de un consumo problemático no ocurre de un día para otro.
Ese fue uno de los principales conceptos compartidos por José Agüero y Víctor, integrantes de REMAR, durante su paso por Hola Gente.
La organización recibe personas con diferentes historias vinculadas al consumo de sustancias como alcohol, cocaína, pasta base y medicamentos, entre otras.
Desde la experiencia de los entrevistados, el primer paso es que la persona pueda reconocer que existe un problema y aceptar iniciar un proceso de cambio.
REMAR define su propuesta como una casa o centro de cambio de hábitos.
No se presentó durante la entrevista como un centro médico convencional ni como una institución que cuente permanentemente con psiquiatras y psicólogos dentro del lugar.
Los propios representantes explicaron que, cuando una situación requiere atención profesional específica, se realizan derivaciones o interconsultas.
El modelo tiene además una identidad cristiana, aunque los entrevistados aclararon que reciben a personas con distintas creencias y que la práctica religiosa no se plantea como una obligación.
El ingreso es voluntario.
Según explicaron, el proceso puede extenderse alrededor de 18 meses, aunque la duración depende de cada caso y algunas personas necesitan más tiempo.
Esa extensión se relaciona con la necesidad de reconstruir rutinas después de años de consumo.
Los entrevistados plantearon que una persona puede llegar después de siete, diez o quince años sosteniendo determinados hábitos. Modificar esa estructura cotidiana requiere tiempo, acompañamiento y constancia.
El acercamiento suele comenzar por la familia.
Antes de un ingreso se realiza una entrevista en la sede correspondiente, donde se analiza la situación y se explica el funcionamiento del programa.
No se trata, señalaron, de presentarse directamente con pertenencias para quedar internado sin evaluación previa.
La familia ocupa un lugar importante durante todo el proceso.
José Agüero y Víctor señalaron que acompañar no significa permitir cualquier conducta. El apoyo familiar puede convivir con límites claros frente a faltas de respeto, manipulaciones o comportamientos que terminan sosteniendo el problema.
También hicieron hincapié en combatir estereotipos.
El consumo problemático, señalaron, atraviesa distintos sectores sociales y laborales. En los espacios de REMAR han conocido personas con oficios, profesiones y trayectorias muy diferentes.
Reducir todo a una falta de voluntad o de ganas de trabajar impide, desde su mirada, comprender la complejidad de cada historia.
La reinserción y el trabajo forman parte del proceso comunitario.
REMAR funciona de manera gratuita para las personas que ingresan y sostiene parte de sus gastos mediante diferentes actividades productivas.
Durante la entrevista se mencionaron trabajos relacionados con panadería y venta de productos, entre otras tareas que contribuyen al mantenimiento cotidiano de las casas.
Uno de los testimonios permitió ponerle dimensión personal al proceso.
Víctor contó su propia experiencia de recuperación después de completar aproximadamente 18 meses y explicó que posteriormente decidió permanecer como voluntario de tiempo completo.
A partir de esa etapa reconstruyó otros aspectos de su vida, formó una familia y continuó vinculado al acompañamiento de personas que atraviesan situaciones similares.
La experiencia personal, dijo, le permite comprender desde otro lugar lo que vive alguien que recién llega.
Los integrantes de REMAR insistieron en que ninguna familia debería esperar hasta que la situación resulte inmanejable para buscar orientación.
Consultar no obliga a ingresar a una persona, pero permite conocer alternativas y comenzar a dimensionar el problema.
También aclararon que determinadas situaciones requieren intervención de profesionales de salud y que la organización articula externamente cuando es necesario.
El mensaje final estuvo centrado en la posibilidad de volver a empezar.
No desde soluciones instantáneas, sino desde un proceso prolongado de cambio de hábitos, acompañamiento, responsabilidad personal y reconstrucción de vínculos.





































