MEDICINA ESTÉTICA Y CAPILAR: LA SEGURIDAD EMPIEZA ANTES DEL PROCEDIMIENTO

Antes de una inyección, un tratamiento capilar o cualquier procedimiento estético debería existir una evaluación médica. La Dra. Bárbara Florencia Ponce explicó qué controles considera indispensables, por qué la caída del cabello necesita un diagnóstico y qué debe observar un paciente antes de someterse a un tratamiento.
La medicina estética no comienza con una jeringa.
Para la Dra. Bárbara Florencia Ponce, el primer paso debería ser conocer al paciente, analizar sus antecedentes, revisar la medicación que utiliza y determinar qué necesita realmente.
Durante su participación en Hola Gente, la profesional habló sobre medicina estética y capilar y puso especial énfasis en la seguridad.
Explicó que la consulta inicial permite elaborar una historia clínica, realizar un examen físico, evaluar expectativas y recién después definir un protocolo individual.
Ese proceso también ayuda a detectar situaciones en las que un procedimiento no está indicado o necesita precauciones especiales.
La personalización resulta central porque no todas las personas tienen la misma anatomía, antecedentes ni objetivos.
Una parte importante de la entrevista estuvo dedicada a la caída del cabello.
Ponce explicó que perder una determinada cantidad de cabellos diariamente forma parte del ciclo normal. Durante la conversación ubicó ese rango aproximadamente entre 50 y 100 cabellos por día.
La señal de alerta aparece cuando la cantidad aumenta de manera llamativa, se observa cabello en abundancia durante el baño, queda una cantidad importante en las manos o comienzan a aparecer zonas con menor densidad.
Consultar temprano resulta importante porque una pérdida capilar puede tener múltiples causas.
La médica mencionó factores hormonales y hereditarios, especialmente en determinados patrones masculinos, además de posibles déficits nutricionales y alteraciones metabólicas, endocrinas o inmunológicas.
Por esa razón, indicó, no resulta conveniente comenzar suplementos simplemente porque alguien los recomienda.
Una evaluación del cuero cabelludo, el examen con instrumental apropiado y, cuando corresponde, los estudios de laboratorio permiten detectar qué ocurre antes de indicar un tratamiento.
La misma precaución alcanza a los productos de uso externo.
No todos los champús medicados son adecuados para cualquier persona y algunos deberían utilizarse únicamente cuando existe una indicación concreta.
Dentro de las herramientas que se aplican en medicina capilar, Ponce habló del plasma rico en plaquetas, la mesoterapia y otros procedimientos utilizados para estimular o acompañar tratamientos.
También explicó que el trasplante capilar ocupa otro lugar dentro de la estrategia y suele considerarse cuando el folículo ya no puede recuperarse mediante otros abordajes.
La consulta pasó luego a los procedimientos estéticos faciales.
Allí la profesional hizo una serie de recomendaciones prácticas para los pacientes.
Una de las primeras es verificar quién realizará el procedimiento y si posee la formación y habilitación correspondiente.
También aconsejó prestar atención al lugar en el que se trabaja, comprobar que cumpla las condiciones necesarias y verificar la matrícula del profesional mediante los sistemas oficiales disponibles.
En procedimientos inyectables, recomendó que el producto sea abierto delante del paciente y que puedan comprobarse datos como lote y vencimiento.
Las agujas y jeringas deben ser descartables y de uso individual.
La explicación cobra relevancia frente al crecimiento de la oferta estética y al riesgo de intrusismo profesional.
Ponce insistió en que un procedimiento aparentemente sencillo puede generar complicaciones y, por lo tanto, necesita conocimiento anatómico y capacidad para reconocer y tratar eventuales efectos adversos.
La entrevista también permitió abordar un cambio en las consultas.
Según relató, muchas personas ya no llegan únicamente buscando modificar un rasgo. Existe un interés creciente por mejorar la calidad de la piel, prevenir determinados signos de envejecimiento, tratar el fotoenvejecimiento o realizar modificaciones discretas y progresivas.
Labios, arrugas y cuidado general del rostro se encuentran entre las consultas frecuentes.
Pero la médica volvió a poner el foco en las expectativas.
Antes de realizar una intervención analiza el rostro, observa asimetrías preexistentes, toma registros fotográficos cuando corresponde y explica qué puede lograrse y qué limitaciones existen.
La medicina estética, sostuvo, no debería reducirse a seguir una tendencia.
Cada rostro, cada cuero cabelludo y cada paciente necesitan un análisis propio.
Desde la caída del cabello hasta un procedimiento facial, el mensaje central de la entrevista fue el mismo: antes de buscar un resultado estético, hay que asegurarse de que el proceso sea seguro.

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