ALIMENTACIÓN Y DEPORTE: LOS ERRORES QUE PUEDEN AFECTAR EL RENDIMIENTO

La nutricionista Luisina Capone explicó por qué la hidratación, los hidratos de carbono y una estrategia adaptada a cada disciplina son más importantes que seguir modas alimentarias.

Prepararse para una carrera, entrenar en un gimnasio o competir en un deporte de contacto no exige exactamente la misma alimentación. Esa distinción fue uno de los ejes de la entrevista que la licenciada en Nutrición Luisina Capone brindó a Hola Gente, donde conversó con Oscar Mela y Celeste González sobre las necesidades de los deportistas y los errores más frecuentes.

Capone explicó que cada disciplina tiene demandas particulares y que la planificación alimentaria debe contemplar la duración, la intensidad y el tipo de esfuerzo. También señaló que, si se consideran suplementos, es necesario evaluar cada caso en lugar de asumir que todos los deportistas los necesitan por igual.
Uno de los temas que más enfatizó fue el papel de los hidratos de carbono. Según explicó, muchas personas concentran su atención en las proteínas y descuidan los alimentos que aportan energía para entrenar. Recordó que no alcanza con consumir una cantidad determinada: también importa distribuir la ingesta a lo largo del día y considerar el momento de la actividad.

En relación con las carreras, mencionó el ejemplo de la Maratón Nocturna de Junín. Habló de las comidas previas y de la necesidad de evitar cambios bruscos en la dieta justo antes de competir. También señaló que los alimentos y las bebidas previstos para una prueba prolongada deberían haberse probado durante los entrenamientos, ya que la tolerancia digestiva es individual.

La hidratación fue otro punto central. La nutricionista explicó que la reposición de líquidos debe adaptarse al tiempo de ejercicio y a las condiciones del ambiente. Para actividades más largas o con determinadas exigencias, señaló que pueden intervenir bebidas deportivas, siempre dentro de una estrategia ajustada al deportista.
Después de entrenar, propuso pensar la recuperación a partir de cuatro acciones que resumió como las cuatro erres: rehidratar, reponer, reparar y relajar. En ese esquema, la alimentación y el descanso forman parte de una misma preparación, no de decisiones aisladas.

Capone también abordó el entrenamiento en ayunas. Aclaró que algunos estudios describen cambios en la utilización de grasas durante la actividad, pero advirtió que eso no significa necesariamente obtener una ventaja relevante en los resultados. Rechazó las soluciones únicas y planteó que el objetivo y las características de cada persona deben guiar el plan.

Otro momento de la entrevista estuvo dedicado a los deportes con categorías de peso, como el boxeo. Allí describió la dificultad de acompañar a deportistas que deben llegar a un pesaje sin comprometer su salud, el rendimiento ni la masa muscular. La conversación incluyó los riesgos de tomar decisiones apresuradas para bajar de peso y el cuidado especial requerido en deportistas jóvenes.

La profesional señaló que niños y adolescentes combinan las exigencias del deporte con su crecimiento y desarrollo. También se refirió a la importancia de detectar señales de obsesión por el peso o por la imagen corporal y, cuando resulta necesario, trabajar junto a profesionales de salud mental.
Frente a los mitos sobre alimentos, suplementos y horarios de comida, Capone insistió en la necesidad de evaluar cada caso. Para ella, uno de los errores más importantes es guiar todas las decisiones por la balanza y restringir nutrientes esenciales sin considerar el entrenamiento. Su mensaje final fue priorizar una alimentación suficiente, variada y planificada según necesidades individuales.

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