La comisión saliente del Centro Deportivo Rivadavia cerró un ciclo de ocho años de gestión encabezada por Carlos Enrique Flores, un período en el que la institución logró recuperarse de un profundo deterioro, no solo en lo deportivo, sino también en su infraestructura.
En sus últimos días como presidente, Flores —junto a su esposa Valeria Córdoba— recibió de manos de Federico Chiapetta, subsecretario de Deportes de Mendoza, un subsidio destinado a la colocación de un techo metálico en los camarines y en el quincho de la sede. Se trata de la última obra gestionada por esta comisión, como símbolo de un trabajo constante por mejorar los espacios del club.
Chiapetta destacó en sus redes: “Acompañamos al Centro Deportivo Rivadavia con un aporte económico destinado a solventar parte de los gastos en materiales y mano de obra para la colocación de un techo metálico en los camarines y el quincho de la sede. Desde el Gobierno de Mendoza seguimos trabajando junto a cada institución, convencidos de que invertir en los clubes es apostar al crecimiento, la inclusión y el futuro del deporte”.
Por su parte, Flores valoró este respaldo y subrayó la importancia de haber podido conducir una etapa de transformación: “Se realizaron muchas obras y logramos sacar al club del deterioro, tanto en infraestructura como en lo deportivo”.
De esta manera, el Centro Deportivo Rivadavia despide a una conducción que deja como legado crecimiento, inclusión y una comunidad deportiva fortalecida.








































