CAYERON 45 MILÍMETROS EN RIVADAVIA Y LA BASURA AGRAVÓ LOS ANEGAMIENTOS

Mariano Amprino detalló los sectores más afectados por la tormenta, explicó los trabajos en desagües y pidió a los vecinos no arrojar residuos a acequias y cauces. Durante la entrevista informó que no había familias evacuadas.

La fuerte tormenta de la noche del lunes dejó calles con abundante agua acumulada, desagües obstruidos y dificultades para circular en distintos sectores de Rivadavia. En diálogo con ANTES DE VER EL SOL, Mariano Amprino, del área municipal de Obras Públicas, confirmó que los registros informados por Bomberos indicaban una precipitación de 45 milímetros, una cantidad que —según explicó— superó ampliamente los valores que suelen registrarse en episodios habituales.

Entrevistado por Hugo Lombardi y Susana Gómez, el funcionario señaló que los equipos municipales recorrían el departamento desde la noche anterior para detectar las situaciones más complicadas y dar respuestas. Comparó el registro de 45 milímetros con lluvias de 18 a 20 milímetros que mencionó como referencia, y sostuvo que la intensidad del fenómeno había duplicado aproximadamente esa magnitud.

Entre los puntos críticos destacó la rotonda del avión, donde se había acumulado una gran cantidad de agua. Para ofrecer una solución más duradera, explicó que evaluaban construir un desagüe por el sector sur, detrás de la bodega ubicada en las inmediaciones, de manera de permitir la salida del agua de esa zona.
Otro foco de problemas fue el barrio Arenales, especialmente en su acceso. Allí intervinieron Bomberos con bombas para retirar agua. Amprino explicó que el sector descarga a través de un sistema conectado con calle Echeverría, pero que bajo uno de los puentes se había encontrado una obstrucción importante por basura. Esa situación impidió el normal escurrimiento del agua que llega desde el área del barrio Nuestra Señora de Luján y alrededores.

La conversación también repasó los desvíos y trabajos en la zona de Chañar y Bastán, en cercanías del barrio San Cayetano. Según el funcionario, allí se desarrollaban obras para vincular el drenaje de ese sector con el del barrio Carrizales. Por ese motivo, el tránsito se encontraba modificado en el área de intervención. Se mencionaron asimismo imágenes de un pozo en calle Anzorena donde una camioneta EcoSport había quedado atascada y luego pudo ser retirada.

Consultado por daños en las viviendas, Amprino indicó que hasta ese momento no se habían producido evacuaciones. Sí se registraban reclamos por filtraciones de agua en hogares, situaciones que se sumaban a los problemas de circulación y anegamiento en la vía pública. Su respuesta correspondía al momento de la entrevista y no constituye un balance definitivo de toda la jornada.

En el distrito de Andrade, el equipo municipal se dirigía al barrio de la cooperativa para revisar un desagüe que debía volver a abrirse. También se mencionó el barrio Lencina, donde los trabajos de construcción de cunetas y la presencia de moldes dificultaban el escurrimiento habitual del agua. Amprino afirmó que continuaban recorriendo los distritos y los sectores urbanos con mayor exposición a estos inconvenientes.

Los mensajes de los oyentes ampliaron la lista de lugares para revisar. Se mencionó la vereda norte de calle Libertador, donde vecinos señalaban la falta de acequias, y la zona de Martín García y 25 de Mayo, vinculada con el barrio Río Tunuyán. Sobre esta última, el funcionario aseguró que una motoniveladora municipal ya estaba trabajando. También se abordó el anegamiento de una calle interna del cementerio Noé Ferreira, donde indicó que primero debía drenar el agua antes de incorporar material y mejorar la superficie.

Entre las tareas pendientes aparecía un desagüe cercano al barrio Inmaculada Concepción que llega hacia calle San Lorenzo. Amprino señaló que, según lo conversado en el comité de contingencia, el organismo competente se había comprometido a iniciar su limpieza. En calle San Isidro, cerca de Carrascosa, denunció además descargas de líquidos hacia el desagüe, por lo que anunció actuaciones de inspectores y posibles sanciones si no se corregían.

Uno de los llamados más enfáticos de la entrevista estuvo dirigido a la limpieza de las acequias. Amprino aseguró que los equipos volvían a encontrar residuos incluso en cauces que ya habían sido intervenidos. Como ejemplo, manifestó que en tareas realizadas sobre San Isidro, entre Perito Moreno y Avellaneda, se retiraron cuatro bateas de tierra y basura.

El funcionario pidió colaboración para no obstruir los sistemas de drenaje en momentos en que pueden volver a producirse precipitaciones intensas. Mientras continuaban las recorridas, el balance expuso tanto los efectos de una tormenta importante como las dificultades que generan las obstrucciones, los trabajos en ejecución y la necesidad de reforzar la prevención en los barrios.

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