Alfredo Laferriere contó cómo funciona el espacio de compra, venta e intercambio cultural ubicado en el centro de San Martín. Libros usados y nuevos, precios variados y el encuentro entre lectores y autores forman parte de la propuesta.
Entre la circulación de personas y comercios del centro de San Martín existe un punto de encuentro para quienes todavía disfrutan elegir un libro con tiempo. El Mercado del Libro reúne ejemplares nuevos y usados, ediciones difíciles de encontrar y propuestas para distintos intereses. Alfredo Laferriere conversó sobre el proyecto en ANTES DE VER EL SOL, junto a Hugo Lombardi y Hugo Videla.
El mercado funciona en la zona de 9 de Julio y Sarmiento, en San Martín. No responde al modelo de una librería convencional, sino a un espacio donde pueden encontrarse vendedores, coleccionistas, lectores y personas que llegan por curiosidad. La posibilidad de revisar mesas y estantes permite descubrir títulos sin tener un libro específico en mente.
Laferriere explicó que una de las características del lugar es la diversidad de materiales disponibles. Hay novelas, ensayos, libros de historia, textos de interés general y publicaciones orientadas a distintas edades. También pueden aparecer ediciones agotadas o ejemplares que un lector conservó durante años antes de ponerlos nuevamente en circulación.
El precio fue otro tema de la entrevista. Según el referente, el mercado permite acceder a libros con valores inferiores a los que pueden encontrarse en otros circuitos comerciales, especialmente cuando se trata de material usado. Esa condición amplía las posibilidades para estudiantes, familias y lectores habituales que desean mantener el hábito sin afrontar grandes gastos.
El proyecto tiene además una dimensión social. Laferriere resaltó las conversaciones que surgen alrededor de un autor, una recomendación o una obra poco conocida. Quien llega buscando un título puede terminar descubriendo otro gracias a la sugerencia de un vendedor o de otro visitante. Esas conversaciones construyen un ambiente que no siempre se reproduce en las compras por internet.
La convocatoria no está dirigida a una sola generación. Desde niños que empiezan a acercarse a la lectura hasta personas mayores que buscan nuevas ediciones o recuperan autores de su juventud, todos pueden encontrar algo de interés. El entrevistado consideró que fomentar la lectura implica también garantizar espacios cercanos y accesibles donde los libros estén disponibles.
Durante la charla mencionó que autores de la región pueden comunicarse con los responsables del mercado o acercarse para dar a conocer sus publicaciones. Esa posibilidad permite que la circulación de libros incluya producciones locales, que muchas veces cuentan con menos espacios de difusión que los títulos comerciales de gran escala.
Sobre los días de funcionamiento, indicó una actividad habitual de jueves a domingo, con variaciones horarias. El viernes comienza por la tarde, aproximadamente entre las 15:30 y las 16:00, y el sábado puede haber atención tanto por la mañana como por la tarde. Como los horarios dependen de la organización y de las condiciones de cada jornada, es recomendable confirmarlos antes de trasladarse especialmente.
El referente valoró que una iniciativa de estas características permanezca visible en el centro de San Martín.
Cada ejemplar que vuelve a manos de un lector prolonga la vida de una historia, y cada visita puede convertirse en una oportunidad de aprendizaje. El Mercado del Libro se presenta así como una propuesta cultural sencilla: libros al alcance de la gente y un lugar donde todavía se puede conversar sobre ellos.





































