EL SUEÑO DE UNA MADRE QUE SE CONVIRTIÓ EN UNA HISTORIA DE FOLCLORE


Cayetano y Roli Silva repasaron el origen de Los Soñadores, la agrupación que formaron en 2004 para concretar un deseo de su mamá. Su recorrido comenzó años antes, sobre los escenarios del folclore mendocino, y continúa entre festivales, encuentros familiares y nuevas propuestas.

Hay grupos musicales que nacen de una convocatoria, de un ensayo entre amigos o de una canción compartida. La historia de Los Soñadores, en cambio, tiene en su centro una promesa familiar. Cayetano y Roli Silva contaron en LA VUELTA que su madre deseaba verlos cantar juntos, pero que durante años cada uno desarrolló su propio camino en distintas agrupaciones. Ese encuentro finalmente ocurrió en 2004, después de su fallecimiento, y dio origen a un proyecto que convirtió el recuerdo de ella en parte de su identidad artística.

La conversación con Franco Fatori permitió recuperar una trayectoria que se conecta con la historia del folclore de Rivadavia. Antes de dedicarse al canto como dúo, ambos habían participado como bailarines del ballet El Chañar, dirigido por Gatica. Recordaron que estuvieron en la primera edición de un festival local de música folclórica, en 1986, cuando todavía no se presentaban como cantantes. El paso de la danza a la música fue progresivo, pero nunca se alejó de las tradiciones que los habían llevado por primera vez a un escenario.

Durante años integraron formaciones diferentes y compartieron canciones en reuniones familiares. La idea de reunirse permanecía, sobre todo, en el deseo de su madre. Cuando las agrupaciones en las que participaban se disolvieron, los hermanos encontraron la oportunidad de comenzar un trabajo conjunto. El primer material discográfico recibió un nombre que sintetizó esa historia: “El sueño de mamá”. Desde entonces, la memoria familiar quedó estrechamente asociada a cada presentación.

Los Soñadores atravesaron distintas etapas y formatos. En sus comienzos se presentaron como trío y con el tiempo se sumaron músicos invitados y acompañantes estables. Los hermanos recordaron colaboraciones que marcaron su desarrollo y el aprendizaje compartido con artistas de la zona. Actualmente, reconocieron que muchas presentaciones se organizan con una formación más reducida por razones económicas, aunque en los festivales que lo requieren buscan reunirse con una banda más amplia.

Lejos de haber quedado como un recuerdo, el proyecto continúa activo. Una de sus actuaciones recientes fue en el encuentro “Canto a mi Tierra”, donde participaron junto a otras propuestas folclóricas de la región. También comentaron una presentación familiar en Agustín Álvarez, pensada como una reunión cercana, con amigos, vecinos y personas que acompañan al grupo. Esa clase de espacios, señalaron, permite mantener el contacto con su público incluso cuando resulta difícil organizar grandes espectáculos.
Durante la entrevista volvieron sobre su vínculo con el festival Rivadavia Canta al País. Aseguraron que participaron en numerosas ediciones y evocaron sus comienzos, cuando el encuentro tenía una fuerte impronta de folclore cuyano. En ese recuerdo aparecieron artistas, locutores y el trabajo de las comisiones que hicieron posible aquellas primeras celebraciones. Para Cayetano y Roli, las distintas generaciones que pasaron por el escenario forman parte de una memoria cultural compartida.

La charla también abordó un aspecto menos visible del oficio musical: la dificultad de sostener grupos numerosos y de convocar público a los espectáculos. Los integrantes reconocieron que organizar una presentación requiere esfuerzo, recursos y la colaboración de muchas personas. Aun así, manifestaron su intención de seguir presentes en festivales y encuentros, sin abandonar el carácter familiar de su música.

Entre las próximas actividades mencionaron conversaciones para participar en una Fiesta de la Tradición, todavía sin confirmación definitiva en la entrevista. También hablaron sobre la posibilidad de organizar una peña antes de los festivales de mayor convocatoria. Durante el programa surgió, además, la idea de realizar un encuentro de ese tipo en Vibra, en el Paseo del Lago, aunque no se anunció una fecha ni se formalizó una programación. Por ese motivo, se trata de proyectos en evaluación y no de eventos que ya puedan anunciarse como confirmados.

Un momento particularmente emotivo llegó cuando recordaron las canciones que dedican a su madre. Los hermanos contaron que, en una presentación cercana al Día de la Madre, interpretaron temas que les provocaron una emoción especial. No se trata solamente de una dedicatoria puntual: el origen mismo de Los Soñadores está ligado al afecto, a la ausencia y a la decisión de mantener vivo un sueño que ella no llegó a ver realizado.

El programa incluyó interpretaciones musicales en vivo, con canciones del repertorio popular que acompañaron el recorrido por las anécdotas del grupo. Entre bromas, recuerdos de escenarios y referencias a reuniones familiares, la conversación mostró una faceta de los artistas que no siempre aparece en los festivales: la amistad con otros músicos y el valor de compartir una tradición más allá de los premios o la cantidad de público.

Los Soñadores mantienen abierta la posibilidad de nuevas presentaciones y continúan recibiendo propuestas para fiestas y encuentros. Lo que permanece desde 2004 es la misma motivación: dos hermanos que eligieron cantar juntos y que, cada vez que suben a un escenario, prolongan la historia de una madre cuyo deseo terminó convertido en música.

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