EL TREN SOLIDARIO VOLVIÓ A PONER EN DEBATE EL FUTURO FERROVIARIO DEL ESTE MENDOCINO

El paso de la formación solidaria por Palmira reavivó los recuerdos del ferrocarril y el reclamo por recuperar servicios de pasajeros. Roberto Bocanegra repasó la historia de la iniciativa y el impacto que tuvo la pérdida de conectividad en numerosas comunidades.

El paso del Tren Solidario por la zona Este de Mendoza dejó algo más que una postal ferroviaria: volvió a poner en discusión la necesidad de recuperar conexiones de pasajeros y el papel que el tren tuvo en el nacimiento y crecimiento de muchas localidades. En MAÑANAS DE CIUDAD, el ferroviario jubilado Roberto Bocanegra conversó con Carina Coria sobre la iniciativa, la memoria ferroviaria y los desafíos de una posible recuperación del servicio.

Bocanegra, quien trabajó alrededor de cuatro décadas como maquinista y está vinculado al Museo Tren Cultural Mendoza, recordó que el proyecto solidario nació en 2001 por impulso de Sergio Rojas, relacionado con Rieles Multimedio. La idea fue reunir donaciones y, al mismo tiempo, llevar trenes de pasajeros a lugares donde hacía años no circulaban formaciones de ese tipo.

Según relató, a lo largo de aproximadamente 25 años el Tren Solidario recorrió unos 55.000 kilómetros y llegó a destinos muy diversos de Argentina. La edición 63, abordada durante la entrevista, contempló un recorrido por Mendoza rumbo a San Juan. Como antecedente de fuerte significado para la provincia, Bocanegra recordó la visita del 6 de diciembre de 2008, cuando la llegada de la formación a Mendoza despertó una gran emoción tras años sin servicios de pasajeros.
El invitado explicó que el acceso a estos viajes se vincula con un aporte solidario de alimentos no perecederos, mencionado durante la charla como un requisito de alrededor de 20 kilogramos. Más allá del mecanismo de participación, destacó que las donaciones y la presencia del tren tienen un valor simbólico para pueblos que dejaron de escuchar el paso del ferrocarril.

Bocanegra habló desde su propia experiencia. En 2006 acompañó uno de los recorridos y pudo comprobar la recepción de los vecinos en localidades a las que las formaciones no llegaban desde hacía décadas. También rememoró su vínculo con el ambiente ferroviario y la publicación de un libro dedicado a una alternativa de integración mediante el transporte sobre rieles.

Una de las reflexiones más fuertes se concentró en lo que pierde una comunidad cuando se interrumpe el servicio: oportunidades de viaje, conexiones con otros centros urbanos y posibilidades de desarrollo. A su entender, numerosas estaciones fueron el punto de partida de plazas, comercios, servicios e instituciones que con el tiempo dieron identidad a ciudades como San Martín y Palmira.

El entrevistado sostuvo que el principal obstáculo para recuperar los trenes de pasajeros no es únicamente el estado de las vías o el material rodante, sino la continuidad de las decisiones públicas y la inversión. Consideró que el ferrocarril debe evaluarse como un servicio que devuelve beneficios sociales, especialmente para personas con menores recursos, y no solo por su costo operativo.

También recordó el servicio que llegó hasta Palmira en 2023 y las demoras que generaron críticas sobre su utilidad. Su planteo fue que esas dificultades debían analizarse junto con el estado de la infraestructura y las decisiones que habían condicionado el tiempo de viaje, en lugar de tomarlas como prueba suficiente de que el tren no era necesario.
En el caso de Mendoza, señaló al Metrotranvía y al proyecto del tren de cercanías como ejemplos de iniciativas que requieren continuidad más allá de los cambios de gobierno. Valoró asimismo la reapertura de una propuesta formativa ferroviaria en San Martín como una señal de interés por preservar los oficios, los saberes técnicos y las oportunidades laborales vinculadas al sector.

Bocanegra explicó además que el Museo Tren Cultural Mendoza atravesaba una etapa de transición debido a los cambios previstos en la estación ferroviaria de la capital. Entre las alternativas mencionó un eventual traslado a la estación de Gutiérrez, aunque aclaró que no había una decisión definitiva al momento de la entrevista.
La conversación dejó una idea que resumió su mirada sobre el desarrollo: para Bocanegra, pensar en el ferrocarril es pensar en las personas, en la integración del territorio y en las generaciones futuras. La llegada del Tren Solidario a Palmira ya quedó atrás, pero el debate sobre los trenes de pasajeros sigue abierto.

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