EMPRENDER TAMBIÉN ES CONECTAR: TALLERES, FERIAS Y UNA RED QUE CRECE

Aldana Verdiñas lleva adelante Miradas y Cuchicheos desde 2016 y convirtió su trabajo artesanal en algo que va mucho más allá de producir objetos. Talleres para niños, encuentros entre emprendedores, nuevos puntos de venta y una propuesta familiar llamada Cuatro Raíces forman parte de una temporada marcada por la creatividad y el trabajo colectivo.
Miradas y Cuchicheos nació en 2016 y, con los años, fue incorporando nuevas propuestas, productos y experiencias. Aldana Verdiñas regresó a Mañanas de Ciudad para contar cómo continúa evolucionando un emprendimiento que combina pintura decorativa, cerámica, accesorios y espacios de encuentro.
Uno de los proyectos inmediatos es un evento especial por el Día de la Madre organizado junto a sus hermanas bajo el nombre Cuatro Raíces.
La actividad fue anunciada para el sábado 17, desde las 15:00, en el Salón Ateneo Cultural, ubicado en Sarmiento 161.
El objetivo es reunir a emprendedores que habitualmente trabajan desde sus casas y ofrecerles un espacio donde puedan mostrar lo que hacen, encontrarse con otras personas y fortalecer sus redes.

La jornada incluirá emprendedores, bingo, juegos, regalos y una presentación en vivo de Cata Torres. La propuesta estará abierta al público y será la segunda experiencia de este tipo después de un encuentro realizado anteriormente por el Día de la Mujer.
Para Aldana, las ferias tienen una importancia que excede la venta. Son lugares para conocerse, generar contactos y descubrir proyectos que muchas veces sólo existen en redes sociales.

Esa lógica atraviesa también a Miradas y Cuchicheos. La variedad de productos incluye macetas, piezas de cerámica, apliques para pared, trabajos de pintura decorativa, accesorios, bijouterie y diferentes objetos en los que predominan el color y los diseños artesanales.
La colección para primavera y verano incorpora motivos florales, cerezas y tonalidades más intensas. También aparecen piezas pequeñas como prendedores, porta anteojos, llaveros y otros accesorios pensados para el uso cotidiano.
Pero una de las áreas que más creció es la formación.
Aldana desarrolla talleres destinados a niños de entre 7 y 12 años, donde la arcilla y la cerámica funcionan como punto de partida para trabajar creatividad, motricidad, paciencia y capacidad de concentración.

Los grupos están organizados con cupos limitados y varios alumnos permanecen desde el comienzo del año. La propuesta permite incorporarse durante distintos períodos y continuar mes a mes, con una planificación que se adapta a la cantidad de jornadas de cada ciclo.
La intención es mantener los talleres durante octubre y noviembre y luego retomar la actividad durante 2027.
Para Aldana, trabajar con niños implica además recuperar una experiencia distinta frente al ritmo inmediato de las pantallas. Manipular un material, esperar su proceso, equivocarse, corregir y ver finalmente una pieza terminada obliga a desarrollar otras formas de atención y paciencia.
Miradas y Cuchicheos sumó además un nuevo punto físico en la zona de San Isidro y Sáenz, frente al Jardín Juliana. Allí comparte espacio con Eco Huellas, un emprendimiento vinculado a mascotas.

La asociación entre ambos proyectos derivó incluso en una acción promocional conjunta: durante octubre se encontraba en marcha un sorteo pensado tanto para la mascota como para su propietario.
Otra de las iniciativas que Aldana desarrolla con sus hermanas es un calendario de Adviento para emprendedores.
La propuesta consiste en convocar proyectos, visitar durante noviembre los espacios donde cada emprendedor trabaja, grabar contenidos y luego realizar durante diciembre distintas acciones y sorteos.
Lo particular es que la participación no tiene costo para los emprendimientos convocados. El objetivo está puesto en la difusión mutua y en mostrar quién está detrás de cada marca.

Aldana considera que las redes sociales se transformaron en una especie de gran mesa común para quienes no cuentan con un local comercial. Allí pueden exhibir productos, encontrar nuevos clientes y, sobre todo, conectarse con otros emprendedores.
Por eso, detrás de las macetas, las piezas de cerámica o los talleres, aparece una idea que se repite en cada una de sus propuestas: emprender no necesariamente significa trabajar en soledad.
Miradas y Cuchicheos comenzó como un proyecto artesanal. Casi una década después, aquella iniciativa suma talleres, eventos, alianzas comerciales y acciones colectivas.
La creatividad sigue siendo el punto de partida, pero la red que se construye alrededor parece haberse convertido en una parte igualmente importante de la historia.

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